Las avarcas menorquinas, albarcas menorquinas, o simplemente menorquinas, era el calzado que tradicionalmente utilizaban los hombres y mujeres del campo en la isla de Menorca, y que se elaboraban con los materiales de que disponían más a mano. Ya en el Romance del juramento que tomó el Cid al rey don Alfonso (la jura de Santa Gadea), del siglo XI, se referencia de manera escrita a las abarcas.

Hasta principio del siglo XX, se mantuvo su construcción con piel bovina curtida, pero se sustituyó la suela zapatera por neumáticos de caucho usados. Debido a la curvatura de la goma de neumático, se empezaron a denominar barcas menorquinas, un nombre que iría evolucionando hasta llegar al actual de avarkas, avarcas o también menorkinas de Menorca.

Fue durante el último cuarto del siglo XX, que las barcas empezarían a extenderse entre los turistas y visitantes de la isla, adoptándose por sus cualidades de calzado cómodo, fresco y natural, que las hacía ideales para el verano, y el disfrute del buen clima de la isla.

En nuestros días, Menorkinas, sigue elaborando y comercializando las albarcas desde la región baleárica que las vio nacer: Ciutadella de Menorca, siguiendo un proceso artesanal y hecho a mano como antaño. Su creciente popularidad ha impedido que sigan fabricándose con neumáticos reciclados, pasando a ser goma inyectada. A pesar de ello continúan siendo un producto ecológico y natural, por ejemplo al usar pieles que han sido curtidas sin utilizar cromo.

Fundada hace más de 5 años por Nasi Mascaró, no es de extrañar que poco a poco se hayan convertido en la primera web de España en cuanto a venta de sandalias, y la cuarta del mundo, con una red de tiendas físicas que ha llegado hasta Dubai.

Los diferentes modelos Napa Eco (piel de vacuno ablandada y lisa); Waxy (piel de vacuno acabada en flor y mate), Arizona (piel de vacuno acabada a la cera y satinada); Bony (piel de búfalo ablandada y satinada); y Nobuck (piel de vacuno ablandada y lisa con acabado en serraje), están disponibles desde la talla 22, hasta la 46, tanto para hombres, como para mujeres, y niños de casi cualquier edad. Las chicas tienen modelos algo más atrevidos, como las Estampado, y las Flúor, además de tonalidades más divertidas que para caballero.

El color natural, evita colorantes y teñidos de la piel, así que las Napa Eco serían la opción más pura y recomendable con esa combinación. Las Arizona, son las de acabado más conocido, mientras que las Waxy, o las Nobuck dan un toque de originalidad. Las referencias que indican un blanca, significan que el color de la suela, siendo estilo neumático, es de ese color en vez del tradicional negro. Una combinación no muy clásica, pero que me parece resultona en modelos coloridos.

Las barcas, vuelven a estar de moda, de modo que sin haber usado ningunas antes, he decidido a probarlas, optando por el modelo Bony, que por sus cualidades naturales tiene poros algo más gruesos y es más suave al tacto. El color cuero, parece bastante sufrido, así que ha sido mi elección.

El embalaje original es una caja de cartón, que por las dimensiones de las barcas, es más estrecha que las de los zapatos a zapatillas normales. Exteriormente resulta bastante sencillo, y discreto, pero dando un aire de detalle. El interior de la caja incluye un papel secante para protegerlas de roces, y a su vez, el interior de cada empeine viene rellenado con un cartón con su forma que evita que se deformen. No se puede pedir más.

Su construcción es ligera, y resistente a la vez, con costuras en nailon. Al mismo tiempo son duraderas y resistentes, pues los colores no destiñen, ni se degradan, salvo en las de piel de melocotón (Nobuck), que son más delicadas.

En mi caso no estaba acostumbrado a este tipo de calzado, y por tanto hay que acostumbrarse a su pisada. A los pocos minutos de ir caminando con ellas, la flexibilidad del cuero se va adaptando a nuestro pie, y progresivamente van resultándonos más cómodas y adaptadas. Es agradable comprobar como a medida que damos pasos, el aire circula y refresca nuestros pies, cosa que con estos calores se agradece. Es un calzado particular, así que mi recomendación es que lo pruebes antes, para que puedas tener claro que te harás con él una vez lo tengas.

El primer cambio que se nota es de sujeción, y es que al principio cuesta habituarse a tener el pie cogido por delante, pero no por detrás, un poco como si calzáramos unos zuecos. La diferencia con las chanclas de dedo, es abismal, con las barcas aportando mucha más comodidad y estabilidad. Por dentro, el tacto de la piel es tan suave y flexible, que difícilmente producirá rozaduras como otros tipos de sandalia.

Conozco casos que han sufrido rozaduras, afortunadamente dada la flexibilidad de la piel con que están construidas el remedio es sencillo. Calzarlas en lapsos pequeños de tiempo, y de forma regular hasta que poco a poco se vayan adaptando a nuestro pie. Si lo hacemos en casa, podemos incluso optar por calcetines, o tiritas que protejan los puntos susceptibles de ser rozados. Ten en cuenta también que aunque a simple vista lo parecen, no todas las avarcas son iguales. Desde la calidad de la piel original, hasta su posterior tratamiento, las leves diferencias en los cortados del patrón y el diseño, el cosido, o la finura de los acabados son las que acaban marcando la diferencia entre unas y otras.

Afirmar que Menorkinas son las mejores avarcas, sería mucho decir, por el sencillo motivo de que no he podido probarlas todas. Ahora bien, no he tenido ningunas otras que tengan una suavidad interior tan cómoda, ni en las que el con el simple gesto de arquear el pie, éste quede tan sujeto como con las Menorkinas. Así que debido a mi experiencia, si tuviera que recomendar unas, serían sin dudarlo un momento éstas.

Otra ventaja añadida, y continuando con su origen humilde, son los precios, que en la actualidad son muy asequibles. Así en la tienda online, se mueven IVA incluido desde los 20,90€, hasta los 23,90€, unas cantidades económicas y muy razonables, que pueden ser todavía menores si tenemos un código de descuento promocional. A ello debemos sumar los gastos de envío de 5,5€ para cada pedido. En este sentido sorprende que el envío no sea gratuito a partir de determinada cantidad.

En conclusión, las Menorkinas son un calzado diferente, muy fresco, de buena calidad artesanal, tradicional, hecho en España y ante todo, natural y respetuoso con el medio ambiente.