Las navajas suizas Victorinox Swiss Army, son un ejemplo más de los productos diseñados para durar, como los Zippo o las Ray-Ban.

Siempre me han llamado la atención, y desde hace aproximadamente una década, siempre llevo una Victorinox encima. No es que la use precisamente demasiado, pero si que me siento cómodo sabiendo que está ahí, por si en algún momento la puedo necesitar. Es como las Paredes Safety Classic o los Casio G-Shock, te dan la tranquilidad de que ocurra lo que ocurra, estarás preparado.

La historia comienza en 1884 cuando Karl Elsener, abre un taller de cuchillería en Ibach-Schwyz. Seis años después, en 1891, fundan la Asociación Suiza de Fabricantes de Cuchillos, y empiezan a ser el suministrador oficial de navajas para el ejército Suizo, una tarea que culminaría en 1897 con la presentación de la que hoy conocemos como Original Swiss Army Knife.

Desde entonces, siguen ampliando su gama de productos con ropa, relojes (Victorinox Watch), los perfumes (Victorinox Swiss Army Fragrance), …

Algunos preferían Wenger, como un claro competidor con un producto equivalente, del que se decía que el acero era de mejor calidad. Sin embargo desde 2005, pasaron a formar parte del Victorinox desde 2005, por lo que ahora son lo mismo.

La variedad de modelos de Victorinox Swiss Army es enorme, al igual que el rango de precios, que parten desde los 10€ aproximadamente. Como también se distribuyen desde Muela, esto me permite adquirirlas a precios más económicos. Desde hace algunos años que poseo una Camper, como sustituta de mi anterior Spartan, que fue obligada a quedarse en el control de seguridad de un importante aeropuerto internacional.