Por estas fechas, es ya casi una tradición jugar al Need for Speed de turno.

La última entrega de la exitosa saga NFS, Undercover, tiene un nivel gráfico que parece no mejorar en comparación con el anterior ProStreet, a pesar de ello, la fluidez de juego es menor que en ProStreet.

En cuanto a jugabilidad, pues continua con la trayectoria descendiente de últimas entregas. Las pruebas son muy repetitivas, consistiendo unicamente en carreras, sprints, y despiste. Han desaparecido por tanto las de drifting/derrapes y dragging/aceleración. Se añaden las persecuciones policiales, que esta vez, tienen un nivel de dificultad asequible. Del resto de juego, diría que el bajo nivel de dificultad, contribuye a hacerlo más monótono si cabe. No aburre, pero tras dos tardes de juego, tampoco entretiene.

Esta vez, la historia en la que participamos, está algo más trabajada, lo que ayuda a meternos dentro del juego. Además del óxido nitroso, se añade como novedad el tiempo bala, muy popular en Max Payne, que permite avanzar en cámara super-lenta, para realizar maniobras que a tiempo real serían complicadas, aunque original, en mi opinión poco aporta al realismo.

Como siempre, el surtido de coches (americanos, europeos, y japoneses); y la calidad de sonido y de banda sonora, son lo mejor del título. La cantidad de carreras, es abundante, lo que nos permitirá jugar bastante tiempo.