En comercios que cierran, mencionaba como la variedad de locales que teníamos hace no muchos años, va extinguiéndose poco a poco, conquistada por negocios que no hacen más que repetirse.

Hablando con una amiga, repasábamos este tipo de negocios repetitivos, siendo la mayoría difíciles de entender. Por ejemplo cierra un bar, que tiene su público, y en su lugar abre un kebab, que vemos vacío la mayor parte del tiempo.

Bazares

Bazares chinos que comenzaron con el Todo a 100 (pesetas), se reubicaron en el Todo a 1€, y ahora se les llama multiprecios.

Su secreto está en el bajo precio de producción de esos artículos, que hacía que muchos los adquirieran impulsivamente sólo por ese motivo. Eran tan baratos, que podíamos comprarlos aunque no fuéramos a usarlos. No hacerlo, causaba el síndrome de oportunidad perdida.

Al final su baja calidad general, ha ido haciendo que vayan a menos. Sin embargo, se siguen sustentando por lo desorbitados de los márgenes. Artículos que nos parecen baratísimos a 1€, que en realidad cuestan en origen menos de 10 céntimos.

Fruterías

Estamos plagados de fruterías. Las tradicionales continúan (afortunadamente), las tiendas de alimentación ecológica venden fruta, los supermercados también, se han abierto otras, especializadas (frutas y verduras latinas), o genéricas (marroquíes y chinos).

El asunto está en los precios de la fruta, que no han dejado de subir al por menor. Si recordáis cuando éramos niños, no cada día nos podíamos permitir comer carne. Hoy en día, es más barato el pollo, que por ejemplo los kiwis, y por tanto, de márgenes más apetecibles.

Peluquerías

Las peluquerías, se han adueñado de las calles, gracias a su bajo precio. Habitualmente las masculinas, están regentadas por indios, gente que siempre se ha caracterizado por su cuidado del cabello, con looks muy clásicos, que nos recuerdan los años 60, y por lo que son la opción escogida no sólo por indios, sino también por jubilados a quienes les gusta el estilo, y se ahorran un dinerillo.

Las femeninas, suelen estar en manos de chinos, que gracias al volumen de negocio, sueldos bajos, y muchas horas de trabajo, permiten que mujeres con menos poder adquisitivo, que antes renunciaban a la peluquería, o lo hacían dos veces al año, ahora puedan acudir una vez al mes.

Panaderías/Cafeterías

Las antiguas panaderías, se han convertido en panaderías/cafeterías. Es lógico, se aprovecha el personal, que en una panadería típica, tiene picos de trabajo a primera hora de la mañana y última de la tarde, pero que va más o menos relajado el resto del tiempo. Así los bocadillos, pastas y bebidas, complementan la oferta en horas de desayuno y merienda.

Dada la demanda, la oferta ha aumentado, con cada vez más negocios y franquicias similares, que como vio la luz con la polémica de Granier, son capaces de ofrecer precios de derribo, que acaban conquistando los paladares de jubiladas y estudiantes.

Reparaciones de móviles

Las tiendas de reparaciones de móviles y ventas de accesorios, habitualmente regentadas por indios, vienen a cubrir una nueva necesidad en el mercado. Tras el abandono total de los SAT oficiales de las marcas de telefonía, así como su obsolescencia, sino programada, sí intencionada, aparece la necesidad de dar soporte a los nuevos dispositivos móviles. Realizando pequeñas reparaciones, que alarguen su vida. Desde cambios de baterías, muchas veces aprovechada de otros “donantes”, hasta cambios de pantalla, o asistencia en la configuración.

Además, el mercado oficial de fundas, protectores, cables, cargadores, está tan inflado en precios, que los usuarios han demandado este tipo de complementos.

Clínicas dentales

Independientemente de la polémica suscitada por Vitaldent, la base de este negocio, es el cambio de normativa legal. Mientras que antes, un dentista era esencialmente un médico especializado en odontología, ahora la mayoría de tareas, las puede efectuar un grado de odontología. Por tanto son profesionales con salarios más bajos, y que si además, se les contrata como en prácticas, permite reducir costes notablemente. Se dice que los materiales usados no son de primera calidad, y hay quejas al respecto, pero no creo que sea el coste principal de su actividad, pues como digo, suele ser el personal.

Ellos se combina con unas tentadoras políticas de financiación, y un buen marketing y comunicación.

Kebabs

Los locales de kebabs, proliferan por todos los barrios. Son la excepción los que tienen éxito de público, gracias a su comida sabrosa, abundante y barata. Si bien es cierto que la mayoría están totalmente desangelados, al menos entre semana.

Se sabe que son una comida rápida que deja mucho margen, pero con precios de venta contenidos, y por más margen que dejen, no justifica que en la mayoría no haya un alma. Se aduce que gran parte del negocio, se efectúa a deshoras. Es razonable pensarlo, con horarios de apertura amplios, y siendo una comida popular, que las ventas se hagan a últimas horas de la noche y fines de semana.

Otro rumor dice que son negocios para blanquear dinero. Es posible, pero se me ocurren negocios mucho más sencillos para hacerlo, y que no requieren tener a indios empleados haciendo jornadas de 12 horas diarias o más.

Para mi, la teoría más convincente, es que se trata de un mecanismo de ofrecer nacionalidad española. Es decir, el interesado paga un dinero, y así se le contrata en el local, lo que le permite finalmente obtener la nacionalidad española.

Si os fijáis, en estos locales, siempre hay alguien que no hace nada. Por más trabajo que haya, está sentado, o hablando por el móvil, mientras el resto ni le miran. No parece que sea el dueño o el jefe, pues es ignorado, como si fuera un mueble más. Pensaba que era debido a la política de castas, siendo éstos de una etnia socialmente superior. Ahora creo, que son los que están obteniendo la nacionalidad.

Salas de eventos

Empezaron como salas infantiles para cumpleaños, y acabaron en salones de celebraciones, salas de eventos, o salas polivalentes. Esencialmente se alquilan para grupos. Tienen éxito, porque es un tipo de reunión mucho más barata que salir a un restaurante, donde podemos llevar nuestra propia comida, y si contratamos animadores, tener a los niños entretenidos. Los gastos son mínimos, gastos del local, y poco más.

Veo que su impulso viene de latinoamericanos, tanto para eventos religiosos, como laicos. Son pueblos que históricamente han sido muy sociables, por lo que una sala de eventos es una forma de encontrarse, sin gastar demasiado dinero.

Salones de apuestas

Primero se les llamaba billares o salones deportivos, supongo que porque tenían billar, futboliín, y hasta mesas de ping pong. Luego se les llamó salones recreativos, en la época dorada de las recreativas arcade. Cuando se pasó la moda, fueron a menos, reemplazando las máquinas por tragaperras, pero manteniendo lo de salón recreativo. Aguantaron bastante bien, primero con los jubilados, y luego con chinos. De arcades como tales, sólo quedaban los del estilo New Park, que llamaban salones de entretenimiento familiar.

Impulsados ahora por Sportium (la antigua Cirsa, lucen el emblema de Apuestas deportivas. Nos sorprende como esos pocos locales que estaban a punto de cerrar, ahora vienen más fuertes, con decoración renovada, y una inversión que no parece desdeñale.

Cosechan del público más éxito del que cabría esperar. Pero ¿en qué consisten? Lo que hacen es cursar apuestas sobre diferentes eventos deportivos en tiempo real. O sea, lo mismo que podríamos hacer nosotros por internet en cualquier casa de apuestas, pero de un modo “más social”, y adecuado para aquellos sin demasiados conocimientos informáticos. Nuevamente, muchos jubilados.

Hay un transfondo polémico, donde se dice que no ofrecen la información al usuario tan en tiempo real como deberían, lo que les da una cierta ventaja. En todo caso, estas acusaciones, se extienden a otros competidores más reputados como Bet and win, Bet365, o William Hill. Independientemente de esto, los márgenes que ofrecen son altísimos, y esa es la clave de su éxito.

Lavanderías

Siempre me he preguntado si es cómodo el tener que cargar con tu colada hasta la lavandería más cercana, esperar a que se lave, volver a cargar con la ropa lavada, y tenderla en casa. Lo cierto es que las lavanderías nacen como setas, y el motivo es la poca inversión necesaria para montar el negocio. Necesitamos el local, las lavadoras, y poco más. El mantenimiento, ni siquiera va a necesitar una persona dedicada a jornada completa, y podemos compartirlas por ejemplo con el vigilante de un garaje cercano o un conserje, que una vez terminada su ronda, pase dos minutos en la lavandería.

Realmente, veo gente que usa este tipo de establecimientos. Me cuesta creer que los inconvenientes que mencionaba, suplan el coste y el espacio ahorrado por no tener lavadora en casa. Quizás parte de sus clientes sean de esos pisos patera. Ahora pienso, que a quienes quitan clientela, es a las tintorerías. Si por ejemplo antes llevabas prendas que no cabían en tu lavadora a la tintorería, ahora te lo puedes ahorrar. He visto lavanderías con lavadoras de hasta 19 Kg. de capacidad.

Colchonerías

Son negocios que me llaman la atención. Con locales enormes, bien decorados, y habitualmente en buenas zonas comerciales. Hablando con colchonerías tradicionales, me dicen que el negocio no va en auge, y que tampoco lo entienden.

Suelen usar el truco básico de hacer que siempre están en liquidación, con interesantes rebajas que incentiven la compran por impulso.

Los fabricantes recomiendan cambiar el colchón cada 10 años como máximo, pero según las estadísticas, en España lo hacemos cada 12,6 años de media. No es mucho mercado la verdad.

Además Flex, Pikolin y otros líderes del sector, han conseguido seguir adelante, gracias a la expansión fuera de nuestras fronteras, más que en el mercado nacional. Así que este tipo de comercios, son para mi un misterio.

Tengo la anécdota de un concesionario BMW cerca de casa, cuando las ventas de coches empezaron a bajar debido a la crisis de hace 5 años, cerró. Parecía que no era sostenible vender BMW para sostener gastos y personal. Desde entonces, abrió un outlet del colchón, y ahí sigue. Nunca tiene mucho público, pero parece que es más viable que la venta de coches premium.

Tinta de impresoras

Ya se van viendo bastantes tiendas de esas que vendían cartuchos de impresora recargados, que han cerrado. En la época en que los cartuchos originales para impresoras de inyección, tenían precios elevados, era una buena alternativa. Los fabricantes se dieron cuenta, y redujeron precios, aunque muchas veces, a costa de incluir menos tinta.

Por otro lado, que cada vez imprimamos menos, y que haya mucha gente que haya pasado a impresoras láser, lo hace un negocio con menos potencial que antes. Hay que añadir, los métodos de protección tanto hardware como software que comprueban la genuinidad de los cartuchos, y que hace de esta actividad, algo cada vez más complicados.

Locutorios

Tuvieron su época de la que se adueñaron de la mayoría de locales disponibles. El elevado número de inmigrantes que necesitaban comunicarse con sus hogares, hizo de ellos una necesidad. Poco a poco internet, y los smartphones se fueron popularizando, así que los locutorios fueron cada vez resultando más innecesarios. Todo ello sin hablar de los inmigrantes que volvieron a su tierra después del inicio de la crisis en la que todavía estamos.

Los que quedan, imagino que subsisten por la comisiones que ofrecen las empresas de envío de dinero.