Nixon Inc es una joven empresa relojera estadounidense fundada en el año 1997 por Chad DiNenna y Andy Laats, en Encinitas (California). Desde sus inicios sus ambiciones estuvieron claras, ser una marca de relojes que ofreciera algo que las demás no hacían.

Desde 2006 forma parte del conglomerado Billabong International Limited, y junto a Timex Group es de las pocas marcas de relojería que quedan en el país. Recordemos que por ejemplo Bulova es propiedad de Citizen Watch.

El catálogo de Nixon cuenta con una variada colección de relojes con diseños diferenciados que además aportan una buena calidad de materiales, pero lo que a mi parecer es más relevante, son de las pocas marcas a nivel global que siguen apostando por la relojería digital.



Por tanto hoy hablaremos del que para mi es el modelo más bonito en relojes digitales de los que tienen, el Nixon Base, también llamado Nixon Base SS (la SS es por Stainless Steel) con número de modelo A1107, que como su propio nombre indica, su principal característica es estar completamente construido en acero inoxidable. En Nixon nos lo ofrecen en 5 variantes cromáticas diferentes, todas ellas con pantalla LCD en negativo, y al PVP de 120€:
All Black (A1107-001-00) con caja y armis en acero PVD
All Gunmetal (A1107-632-00) con caja y armis en acero pavonado
Black (A1107-000-00) con caja y armis de acero plateado
Gold (A1107-502-00) con caja y armis en acero dorado
All Rose Gold (A1107-897-00) con caja y armis de acero dorado (oro rosa).

El Nixon Base es un reloj de tipo digital con apariencia moderna, pero con unas claras reminiscencias de la época de mayor apogeo de este tipo de relojes durante los años 1980 y los old-school. Cuenta con dos argumentos que para mi lo hacen imbatible a este precio. El primero es su caja y armis de acero macizo, con ese bonito recubrimiento en color negro. El segundo es su pantalla de matriz de puntos (dotmatrix), algo que debería haberse extendido a todos los relojes digitales, pero que no ha sido así. Todo ello nos demuestra que en Nixon siguen siendo de los pocos fabricantes que dentro de su enorme catálogo, siguen apostando en serio por la relojería digital, ofreciéndonos un producto que nadie más nos da.

Me sorprende que una firma centrada en los relojes relacionados con el mundo del surf, el snowboard y el monopatín hayan sido capaces de llevar al mercado una creación tan atractiva y tentadora como esta.

La presentación nos deja buenas sensaciones. Una caja de cartón no demasiado grande, que destila modernidad y clase. El interior de la caja está perfectamente acondicionado, con esponjitas protectoras para evitar daños al reloj durante el transporte, y refuerzo de metacrilato para mantener la forma del armis, y multitud de protectores plásticos.



Una vez abierta nos encontramos el primer detalle agradable. Un pequeño apéndice que nos explica con diagramas fáciles de entender como ajustar la longitud del brazalete. El cierre es ajustable, por lo que aunque es un proceso muy sencillo, cuando no se ha hecho nunca antes se agradecen sobremanera esas explicaciones. Evitamos tenerlo que llevar al relojero a la tienda para que nos lo adapte.



Viene también un manual de operación de tipo desplegable y traducido a diferentes idiomas que incluyen el español. No podía ser menos. Las sensaciones agradables continúan con una primera página que nos agradece la adquisición de nuestro Nixon Base. Si estás indeciso puedes descargarlo (570 Kb. en formato PDF).



Todo empieza con buen pie, pero dista de ser perfecto. Por ejemplo nos menciona entre las funciones el indicador de mareas, una característica que desde luego no está disponible en la gama Base, y que solamente encontramos en los Nixon Tide. No es un error de traducción, puesto que el gazapo existe en todos los idiomas que soy capaz de comprender. No es algo importante, puesto que la mayoría de usuarios ni siquiera leerán las instrucciones. Por norma general somos vagos, y el funcionamiento del reloj es sencillo para cualquiera habituado a relojes digitales.



Con el reloj en nuestra mano, sólo hay una palabra que lo describa: solidez. Como decíamos al principio, la caja de acero inoxidable en color negro, el brazalete del mismo material, y el cristal mineral le aportan esa sensación de reloj duradero y para toda la vida.



A nivel externo y de calidad constructiva, es una máquina del tiempo perfecta. El color All Black lo hace misterioso y lleno de modernidad a la vez. La calidad del brazalete y la caja macizos, en donde incluso la trasera es de acero inoxidable y atornillada y el peso de llevarlo en la muñeca lo convierten en una experiencia sobre saliente. No puedo evitar pensar los pocos digitales completamente de acero que hay disponibles, y con precios estratosféricos la mayoría de veces. Es bonito, sólido y robusto, pero además con un precio más que razonable.



No todo consiste en diseño, en buenos materiales y en calidad. A nivel operativo, físicamente nos ofrece todo lo que podríamos necesitar. La pantalla o display LCD dotmatrix en negativo es atractiva y además muy legible. Es algo poco habitual en displays invertidos, pero en el Base, gracias a los dígitos de generoso tamaño, contamos con una visualización elegante y moderna, pero además clara y usable. El diseño del LCD dotmatrix en el modo de sólo hora está muy logrado, con bonitos detalles como el nombre del mes abreviado a tres letras, que le dan una mayor flexibilidad que el tradicional de segmentos. Aprovecha muy bien todo el espacio en la esfera, y a su vez, está bien estructurado.



Toda esa construcción se complementa ofreciendo una estanqueidad de 10 ATM (100M), que nos permite incluso nadar con él. Naturalmente más que suficiente en relación a lo que podríamos esperar de un reloj así. Sus dimensiones son las justas, ni grande ni pequeño, 38mm de diámetro (35mm x 50mm contando las asas).

El uso de los botones es agradable. Son de buen tamaño, y de color negro, así que combinan a la perfección con el resto del reloj. El único pero, es que son de plástico en vez de metálicos. Por más vueltas que le de, esa es la única mejora que se me ocurre. Unos pulsadores de acero, a nivel de uso no aportan ventajas sustanciales, aunque serían ese toque de calidad y duración en consonancia con el resto.



Adentrémonos ya en sus funciones. Se trata de un reloj con un módulo digital que ofrece algo más de lo imprescindible. No debemos esperar de él funciones avanzadas, aunque sí debería ser suficiente para la mayoría de usuarios. Nos ofrece presentación de hora, minutos, segundos, día del mes y nombre del mes; cronógrafo; cuenta regresiva con 7 preajustes y personalizable; señal horaria; botones silenciables; y una bonita luz electroluminescente (EL).



La página del producto nos indica que dispone de hora en modo doble, pero no es cierto. Siendo en este caso un error de traducción que no ocurre en la versión inglesa. La única carencia apreciable es la ausencia de alarma o alarmas, algo que a muchos les resulta conveniente. En mi caso con la señal horaria tengo suficiente. Como detalles agradables están las animaciones que se muestran al pasar de un modo a otro, que sin tener utilidad alguna, hacen que la experiencia de uso sea diferente, casi como si estuviéramos ante un teléfono móvil. Con esa increíble pantalla, podrían haber implementado que el modo de hora normal fuera personalizable por el usuario. Mostrar el mes en diferentes idiomas, agregar el día de la semana y muchas otras variaciones.



Tampoco se nos indica detalles sobre la pila de botón, ni su modelo, ni su duración estimada, con la salvedad de recomendarnos reemplazarla cada 2 años como precaución. Un período demasiado frecuente, especialmente en un reloj que ofrece una buena estanqueidad como es este Nixon Base.

Se agradece la franqueza de la marca que confiesa en su trasera el “China Movement”. Que digan abiertamente que el módulo es chino, quiere decir que no se avergüenzan de ello, así que no deberíamos tener problemas con él. Por tanto en cuanto a electrónica, módulo o el mal llamado movimiento, le damos un aprobado. No hay indicios del país en donde se ensambla. Algunos dicen que en USA, mientras que yo me inclino más hacia la misma China.



Mi unidad era muy poco precisa, con un atraso diario de -11 segundos/día, peor que muchos relojes mecánicos y que indudablemente implicaba un problema en el reloj. El uso de la garantía hoy en día no es como antaño, que requería innumerables desplazamientos, o incluso el envío a cuenta del cliente. En Nixon nos lo ponen muy fácil, ellos gestionan la logística, te recogen el reloj donde tu digas, y una vez reparado te lo devuelven. Un aspecto que aporta valor y da muchísima tranquilidad.

Así que me puse en contacto con el Centro de reparaciones, al día siguiente un mensajero de DHL recogió el reloj, y lo llevó al SAT (Servicio de Asistencia Técnica) para Europa que gestiona Cinco em Ponto. Al día siguiente había llegado a su destino en Portugal. Poniéndome en contacto con ellos, me indicaron que no era una incidencia habitual. Probablemente el reloj había salido defectuoso, o había un problema con la pila. No tengo porque dudar de su palabra, pero parece lógico pensar que siendo uno de los modelos más populares de Nixon, este tipo de problemas no deberían ocurrir, intensificando los controles de calidad si fuera necesario.

Dos días después de llegado el envío a Portugal me hacen llegar la orden de reparación. Entiendo que ese lapso de dos días es el período adecuado para revisar y recepcionar el reloj. Me sorprende notablemente que el documento indique que todos los elementos principales del reloj están rayados (cristal, caja y fondo) y que la milanesa tenga daños visibles. Como os decía es un reloj totalmente nuevo, y que no me he puesto más de 4 veces, que en mi caso además, siendo tremendamente cuidadoso y maniático con su trato, es harto improbable que no se encontrara en perfectas condiciones.



Transcurridos 10 días me comunican desde el SAT que tras revisarlo, efectivamente han detectado un problema en el módulo del reloj. Han solicitado uno nuevo a la fábrica, y tardaré unos 15 días más en recibirlo. Exactamente 15 días después me notifican que el trabajo ya está listo, y que en 24 horas me harán llegar más detalles. Nunca me hicieron llegar esos detalles, pero pocos días después recibí el reloj.

La orden de reparación incluía el documento con las operaciones realizadas, es decir un nuevo reloj sin coste alguno. El detalle agradable es que me lo hicieron llegar completo en su caja, pese a que a mi me exigieron solamente enviar el reloj bien protegido. La nueva unidad equipa el mismo módulo 17L, lo que me hace pensar que en efecto el problema fue algo aislado. De ser algo generalizado, tendría un número diferentes. Las impresiones continúan siendo buenas, han revisado y controlado el nuevo reloj, e incluso le han hecho la prueba de estanqueidad para asegurarse que lo recibía en perfectas condiciones. Por desgracia en este sentido apenas sirve de nada, puesto que han testeado el hermetismo solamente hasta 3 ATM, en vez de 10 ATM que es lo que deberían haber certificado a tenor de las especificaciones del Base.



El problema inicial ha quedado corregido, la precisión actual es de +19 segundos/mes que es lo que debería haber sido. Todo el proceso ha sido bastante lento que se ha dilatado casi un mes y medio. Desde el 2 de febrero que les comuniqué el problema, hasta el 14 de marzo que recibí nuevamente el reloj. La experiencia no ha sido ni buena ni mala con ellos, pero sí es cierto que uno espera unos estándares de servicio postventa más elevados por parte de una marca como Nixon.

¿Por qué me queda ese regusto agridulce? Pues porque Nixon lo ha bordado. Ha diseñado y construido un reloj que es casi perfecto, apostando por su calidad a toda prueba. Sin embargo, en la parte más económica, la del módulo, han optado por uno relativamente básico y de escasa calidad. Si hubieran licenciado uno contrastado de Seiko, o incluso de ETA, el precio final no se habría incrementado en más de 10€, y habrían logrado un conjunto totalmente ideal.