En 2007, cuando realizaba un análisis para mi nueva impresora, y finalmente me decidí por la Samsung ML-2510. El motivo era el desorbitado precio de los cartuchos de tinta en las impresoras de inyección, lo que sumado a que se secaban si no se usaban con frecuencia, lo hacía carísimo para un uso puntual.

Algunos años antes, había surgido la polémica de los fabricantes que incluían un chip en los cartuchos, que detectaba el número de copias impresas, e instruía a la impresora a no imprimir más cuando consideraba que estaba agotado, a pesar de quedar efectivamente tinta. Esa práctica, se fue extendiendo a todos los fabricante, y es hoy un estándar, con cierta utilidad para dificultar el uso de consumibles no originales.

Por supuesto, en cuanto los consumidores vieron la trampa del precio de los cartuchos de inyección de tinta, las grandes marcas como Epson, HP, o Canon, tomaron medidas, y redujeron el precio de los mismos. Precisamente el precio, que unos años atrás habían elevado artificialmente.

Tan satisfecho estaba con la ML-2510, que en 2010, les recomendé a mis padres una Samsung ML-1660, un modelo bastante parecido a la Samsung ML-2510 que yo tengo.

Lo malo es que recientemente, se agotó el toner de la impresora de mis padres, habiendo impreso una cantidad ridículamente baja de páginas. Tras investigar la posible causa, descubro que mientras que el toner de mi impresora, el ML-2010D3, tenía una duración de 3.000 copias, y el que venía de serie, era válido para 1.000 copias, en la ML-1660, que equipa el MLT-D1042S, con una duración de 1.500 copias, viene de serie cargado solamente para 300 copias.

Aunque encuentro un absurdo esta limitación, ya que en el precio del toner, lo que menos influye es la carga de tinta que contenga, en la ML-1660, es puramente anecdótico. Sólo 300 copias, ¡menos que muchos cartuchos de inyección!

Así que venga a buscar, y nos encontramos la primera sorpresa, el tóner original de Samsung, sale por unos 50€, mientras que los genéricos están entorno a los 10€. El problema mayor problema de los genéricos, no es que puedan durar menos que el original, sino que la calidad de impresión es en algunos casos muy pobre, de manera que no sirven para imprimir, y pierden toda su utilidad. Además, se debe resetear el chip, etc. Algo demasiado complicado para usuarios no técnicos.

Irónicamente, la propia gente de Samsung, indica como ventaja principal de tecnología laser aplicada a la impresión, el menor coste por copia, pero no dicen en ningún lado que eso no aplica a los toners que vienen cuando compras la impresora.

La sorpresa aumenta, cuando recibo un catálogo de Hipercor, donde veo la Xpress SL-M2022W, a 49€. De nuevo es fundamentalmente el mismo sistema de impresión que las otras, pero incluye WiFi, un procesador más rápido, y algo más de memoria. hace no muchos años, me habría maravillado con una impresora que equipara 128 Mb. de RAM, y un procesador a 600 Mhz. ¡Sin duda es increíble que puedan venderlo a ese precio!

Me continúo informando, y veo que la SL-2022, equipa un toner MLT-D111S válido para 1.000 páginas, pero no dicen nada del que viene de serie. Está claro que a Samsung le interesa ocultar ese detalle de las especificaciones.

El veredicto es claro: 49€ una impresora nueva, 50€, un toner nuevo para la vieja. Así que acabamos con la nueva 2022, y teniendo que tirar una 1660 que está en perfectas condiciones.

Es intolerable esta política de precios, y el fomento de la obsolescencia programada por parte de Samsung, así que espero que esta breve reseña, llegue a los potenciales clientes de impresoras laser Samsung, y eviten su compra.

Era un cliente satisfecho de Samsung, una marca que percibía como excelente en cuanto a calidad-precio. Sin embargo, se constata que al menos en los dispositivos de impresión, son un engaño.

Estamos hablando de que son capaces de vender por 49€ una impresora nueva y completa, incluyendo toner, y todos sus consumibles; y en cambio sólo el toner, lo están vendiendo a más de esa cantidad. Hagamos un ejercicio de análisis, y estimemos entonces el precio que podría tener ese toner: ¿10€? De acuerdo, ¿no sería entonces más razonable y sostenible, venderlo digamos a 15€, con un 50% de margen, y evitar el desperdicio de materia prima, y la saturación de los vertederos?

¿Acaso no damos importancia a la cantidad de trabajadores en paises en vías de desarrollo que han invertido su tiempo para fabricar algo que luego hay que tirar?