Os adelantaba hace algunas semanas la decisión de Opera de abandonar Presto en favor de Webkit, y al mismo tiempo os adelantaba mis temores.

A día de hoy, los resultados son variados, mientras que Opera para Android, en su versión 14 resulta prometedor, y ya de momento un producto ágil y sencillo de utilizar, la versión 15 para escritorio, de la que ya se han publicado dos actualizaciones es harina de otro costal.

El esfuerzo dedicado, no se ha transformado en resultados visibles, y es poco más que un Chromium 28 con un skin de apariencia nativa.

El cliente de correo M2, es ahora un producto independiente, que pasa a llamarse Opera Mail, no está mal, pero la decisión de sacarlo del navegador, conlleva perder el lector integrado de feeds, grupos de noticias, y por supuesto de correo.

En cuanto al navegador en si mismo, lo primero que apreciamos es que ha desaparecido la horda de opciones que permitían configurar su apariencia y funcionamiento. Por no poder, ni siquiera es posible activar la barra de menús clásica.

Tampoco es que las opciones de personalización en cuanto a funciones estén a la altura, ha desaparecido el exhaustivo opera:config, no podemos decirle en que orden abrir las nuevas pestañas, etc.

De momento no hay versión para Linux ni Win64, solamente Windows y Mac OS, y se ha perdido también la edición para Win64, que lamentablemente dudo que veamos a corto plazo.

El gestor de descargas es parecido al de Chrome, mucho más sencillo y menos operativo, y no soporta torrents.

Wand, el gestor de contraseñas y datos personales, se ha quedado por el camino, igual que los gestos de ratón, la barra lateral, las notas, las búsquedas personalizadas, el bloqueador de contenido/anuncios, o la revolucionaria vista previa de pestañas introducida no hace mucho.

El instalador ha doblado su tamaño, de 12 Mb, ha pasado a 24 Mb. Algo similar ocurre con el espacio una vez instalado, así como el consumo de memoria, que sigue la filosofía de Chrome, y aunque en vacío es mucho más bajo, crece linealmente conforme más pestañas tengamos abiertas.

Como aspectos positivos, solamente le veo tres. Es Webkit, así que renderiza las páginas muy rápido, y ha permitido deshacerse de los incómodos memory leaks que tradicionalmente tenía Opera y Presto. Se incluye una opción de instalación portable, no es nada que no pudiera hacerse manualmente con Opera 12, pero es de agradecer.

Salvando las distancias, funcionalidades existentes en Opera 3 de 1997, todavía no han llegado a Opera 15, así que uno se siente como si hubiéramos retrocedido 16 años, abandonando todas las innovaciones que harían a Opera ASA una compañía innovadora, con un producto que aunque minoritario, estaba a años de distancia de la competencia en muchos sentidos.

Yo continúo con Opera 12.15 como navegador principal, tanto en Win32, como en Win64 y Linux, lo que indica que a Opera le queda mucho por hacer todavía, y muchas funcionalidades que portar, suponiendo que deseen hacerlo. Hay oportunidades, y Blink parece que se complementa a la perfección con esta linea, pero de momento es un producto incompleto, y que probablemente se ha lanzado un año antes de lo necesario.