En el jardín del trabajo tenemos un nido de golondrinas, o simplemente pajaritos, que es como les llamamos.

Durante estas semanas, hemos visto a las 5 crías ir creciendo. Crecían tanto y tan rápido, que cada vez tenían menos espacio dentro del nido.

Ayer, uno de ellos, por falta de sitio, se cayó del nido, intentamos colocarlo dentro, pero volvía a salirse. Lo pusimos en la repisa sobre la que se apoya el nido, pero el pajarito decidía saltar hasta el suelo. Cuando estaba en el suelo, sus padres lo miraban, y llamaban, pero no le daban comida. Así que decidimos colocarlo en una caja de cartón al lado del nido… Esta mañana nos lo hemos encontrado muerto dentro.

La buena noticia ha sido que dos de ellos han hechado a volar también durante la mañana. Hemos sido testigos de sendos primeros vuelos.

Todavía quedan dos en el nido, se están poniendo como vacas de gordos. ¡Esos si que son comodones!