Después de la Peine abierto y peine cerrado: La teoría, y con ya algunos afeitados de experiencia, hoy vamos a enfrentar a: Mühle R41 contra la Mühle R89; o lo que es lo mismo Open comb (peine abierto) vs Closed comb (peine cerrado); o sencillamente R41 vs R89.

Me gusta este artículo, porque está usando maquinillas idénticas, el mango iKon OSS en ambos casos, con los cabezales de Mühle. No es como cuando comparaba hace dos años la Wilkinson Classic o la Vie-Long 10000R con la Merkur 41N. Naturalmente en las pruebas, he usado exactamente las mismas cuchillas, para así ser lo más homogéneos posibles.

El peine abierto de la Mühle R41, ha resultado ser aún más agresivo que el de la Merkur 41N, que ya me parecía mucho. Es un cabezal que exige dar lo mejor de uno mismo, y que consigue unos apurados fabulosos. Así que de manera esporádica, cuando la prisa no es problema, resulta el más satisfactorio. Requiriendo cautela, y pasadas cortas con extremada suavidad. Suelo usarlo en el afeitado del domingo por la tarde, que con una barba más poblada que a diario, uno exprime el partido del peine abierto, y la calma del día festivo.

Es el afeitado con maquinilla de seguridad, clásico por antonomasia, tan extendido en los años 40 y 50. Debido a la mayor exposición de la cuchilla de doble filo, ayuda a perfilar zonas complicadas, y la cantidad de barba que arranca en una pasada, es notable. Por supuesto, esta capacidad, implica nos guste o no, que al menos descuido nos hagamos un punto rojo en el mejor de los casos, lo que nos permitirá experimentar con los astringentes como el alumbre de roca, los cortasangre, y las variadas lociones al efecto. Podemos decir que las pasadas a favor del pelo, no entrañan excesiva complicación, pero aquellas que hacemos a contrapelo, pueden llegar a ser un reto.

Por contra, el peine cerrado en la Mühle R89 es mucho más permisivo, tal vez algo menos que el de la Wilkinson Classic, y similar al de la Vie-Long 10000R / Rimei inspiradas en las Gillette Tech. Es justamente la experiencia que buscaba, un intermedio entre la Wilkinson y la Merkur. Nos permite un afeitado clásico muy práctico, donde podemos ir sin demasiado cuidado, y con pasadas rápidas, y relativamente largas. Ojo que cuando digo sin demasiado cuidado, quiero decir, que necesitamos algo más de práctica que con la Wilkinson, que a su vez necesita algo más que las maquinillas desechables de dos o tres hojas.

Es por ello menos meritorio, más vacío a nivel emocional. Un aquí te pillo, aquí te mato. O un primero cumplo, que diría el caballero protagonista de Floïd. En el lado opuesto, tendríamos el peine abierto, ese luego exijo.

Aunque el del peine cerrado sea un afeitado que en general vaya a requerir más pasadas para obtener el mismo nivel de apurado que con un peine abierto, al terminar la fatiga de la piel y la irritación será menor en la medida que nuestra barba sea blanda y la piel sensible. Por supuesto con mucha habilidad, experiencia, barbas más duras, y pieles más resistentes, las tornas podrían invertirse, y el afeitado con peine abierto ser más conveniente. Pero me remito a mi caso, y al más habitual.

También me podido constatar, que ni todos los peines abiertos son iguales, ni todos los cerrados lo son. Dependiendo de su diseño, y las cuchillas que usemos, lo serán en mayor o menor medida. Pero tengo claro, que mi camino está más del lado del peine cerrado que del abierto. Sobre las cuchillas que comentaba, una cuchilla poco afilada, se puede usar en un peine abierto. En cambio un peine cerrado, va a requerir cuchillas con buen filo, pues sino la experiencia será frustrante con la falta de fuerza. Del mismo modo, una cuchilla suave, será la que necesitemos con un peine abierto, mientras que con peine cerrado, toleraremos que lo sea menos.

Toda este reflexión, me ha llevado a descubrir de la mano de algunos expertos lo que un buen afeitado significa en la práctica. Es sencillamente aquel que puedes volver a realizar con comodidad al día siguiente. No importa que el apurado haya sido perfecto, solamente que haya sido poco abrasivo, para 24 horas después volver a estar listos. Y en eso, debo admitir que el peine cerrado gana la partida. Pero claro, los entusiastas del afeitado clásico, lo somos también por lo que esta disciplina es, y representa, así que la satisfacción de un excelente apurado, sin cortes, con un buen peine abierto, de cara a nosotros mismos no tiene rival… aunque sólo lo ejecutemos de tanto en tanto.