Probablemente todos los de mi generación, tendréis recuerdos de Perona, la marca de carteras escolares, que nos acompañó durante la EGB, probablemente junto a las RS Roise.

Supusieron el relevo de las carteras de material (cuero), que llevaban los niños antaño, apostando por los materiales sintéticos más baratos, más duraderos, y más resistentes a las inclemencias del tiempo. Naturalmente, estos cambios tecnológicos, sociales y generacionales, no fueron fáciles, así que como hizo Paredes, optó por apostar por un producto hasta entonces desconocido, y lo dio a conocer de la mejor manera posible en la época, la televisión. Contó con Adam Rich, famoso por su papel como Nicholas Bradford en la serie Con ocho basta, para ofrecernos un anuncio televisivo que lo decía todo.

Recordaréis sus carteras escolares con combinación, un sistema sencillo, arcaico, pero que causó sensación en los años 1980, porque era algo más que nadie ofrecía. Más adelante, vendrían los modelos que agregaban alarma, en pleno auge de la electrónica miniaturizada de bajo coste. Todo ello, ha hecho que Perona, forme parte de la historia de marcas españolas, junto a Ferry’s, J’hayber y algunas otras. Debemos además dar gracias, de seguir poniendo a nuestra disposición sus productos, algo que valoramos cuando nos damos cuenta de todas las enseñas que en estos 60 años, se han quedado en la cuneta.

Montichelvo Industrial (M.I.S.A), los propietarios de la marca Perona, están situados en San Antonio de Benageber (Valencia), llevan desde 1956 centrados en ese negocio, donde abarcan además de material escolar, bolsas de viaje, deportes, negocios, urbanas, …

Su catálogo incluye atractivas licencias de Ludi, Lucas, Nickelodeon, Emoji, Minnie, Dora la Exploradora, Frozen o Spiderman, etcétera. Representan un gran reclamo para los niños. Pero por supuesto en Perona, cubren también las necesidades de adolescentes y adultos.

El day pack modelo router, con referencia 52513, nos sorprende por lo vistoso de su color rojo exterior, combinado con la marca Perona en vertical. Por fuera llama la atención, y me gusta mucho.



Se entrega en una bolsa de plástico transparente, que nos permite apreciar el producto, a la vez que lo protege. Una vez abierto, encontramos algo que me gusta mucho, y es en el interior de la mochila vienen dos bolsitas desecantes (gel de sílica). No sólo es que las utilice posteriormente para las cajas de relojes, sino que además, sus efectos antihumedad, garantizan que el artículo llegue a nuestras manos en perfectas condiciones.

El material con el que está construida esta mochila, P.V., tiene un grosor mayor del normal, por lo que en este sentido su resistencia y durabilidad no debería tener ningún inconveniente. Ese grosor, le quita algo de flexibilidad al tejido. Tiene una capacidad de 16 litros (44cm X 31cm X 15cm). Haciéndola así más práctica y polivalente que los habituales 40cm X 30cm x 18cm (24l) de las Eastpak.

El acabado es ligeramente satinado, lo que le da un aspecto de polipiel muy bonito y bastante impermeable. La base cuenta con un refuerzo del mismo material y terminación, pero de color negro. Tiene un buen grosor, de nuevo pensado para evitar roturas con el uso, y resistir cargas de cierto peso. El acabado en la zona de roce es mate, precisamente para evitar su deterioro futuro.



Las cremalleras, se muestran robustas, y cuentan con tiradores de plástico unidos por resistente cuerda tipo escalada. El detalle de dos cremalleras en la apertura principal de la mochila, es de agradecer, pues en el caso de que una se dañe, siempre podremos usar la otra. El bolsillo exterior, a diferencia del diseño de otras marcas, es más alto y ancho que profundo. La capacidad es bastante limitada. De ancho caben justo unas gafas de sol con su funda. Además, si llevamos objetos voluminosos, no podremos evitar que se intuyan. Por el contrario como ventaja, nos permite introducir objetos de cierto tamaño y poco grosor como un cuadernos DIN A6. El acceso a este bolsillo no es demasiado sencillo, algo que me gusta de cara a evitar hurtos del contenido.

Las asas están reforzadas, vienen acolchadas y son ajustables en longitud, de manera que en la espalda resulta cómoda. También si como yo, tienes la mala costumbre de colgarla solamente en un hombro. Cuenta con una correa longitudinal a la altura del pecho que podemos aprovechar en caminatas largas para evitar movimientos indeseados. En caso de no usarla la podemos recoger, evitando un poco que cuelgue, aunque no del todo.





Una sencilla asa superior, nos permitirá también llevarla en la mano. Me agrada ver que en Montichelvo no han obviado este característica, y tanto el asa, como sus costuras, están correctamente reforzadas. La zona de la espalda está acolchada como las asas, así que resulta muy confortable.





La nota discordante, son las costuras inferiores, con unos remates que al menos en mi unidad dejan bastante que desear, siendo palpables los hilos sobrantes que no han sido debidamente cortados. Es un detalle que no nos costará nada solucionar, pero que puede generar cierta desconfianza hacia el producto. Como curiosidad, he examinado otras mochilas del mismo modelo, y no he encontrado ese defecto, por lo que en parte, debe ser fruto de la casualidad.



Pasando a su interior, es donde realmente destaca este day-pack, pues por algo en Perona lo definen como multi-departamentos. En la parte de la espalda, tenemos un compartimento con cremallera, que nos permite albergar un ordenador portátil o tablet. Al combinarse con el acolchado de la espalda que os mencionaba, la combinación de rigidez es ideal. Este espacio, se conoce también como bolsillo antiviolación, donde podemos albergar documentos, pasaportes, dinero u otros objetos de valor, que quedarán protegidos con mayor seguridad.

Cuenta también con un departamento que se cierra con velcro para llevar el teléfono móvil. He visto mochilas de otras marcas, donde el espacio es tan pequeño, que no cabe un smartphone. En la Router cabe sin problemas un modelo grande, y aún nos sobra algo de espacio. Personalmente no le veo la utilidad, si recibimos una llamada, tendremos que abrir la cremallera principal de la mochila, luego el velcro, extraer el teléfono, y al menos cerrar la cremallera principal. Cuando vayamos a mirar la pantalla, probablemente ya hayan colgado. De este modo, ahí si que nos cabe la funda de las gafas de sol. Y aún tenemos otro compartimento con malla o rejilla y cierre de cremallera, de un tamaño algo más grande que el destinado al teléfono.



La Perona Router la encontramos en venta por unos 40€, me parece un precio adecuado.

No encontramos ninguna información de dónde se fabrica esta mochila. Como ya nos imaginábamos eso suele indicar que no es España. Aún así, valoro las etiquetas donde se indica la procedencia. En la página del producto, tampoco figura esa información. En realidad, no hay casi nada de información sobre este day-pack, ni siquiera diferentes fotografías. No explican sus compartimentos interiores, sus capacidades, ni ningún otro aspecto fundamental excepto sus dimensiones, por lo que creo que desde Perona, deberían tomar nota para mejorarlo.



Un aliciente para los más pequeños, es el Club Perona, que en sus más de 20 años de vida, es unos de los clubs de fidelización en activo más antiguos, y que te obsequia con un detalle para tus cumpleaños.

Obviamente si como yo, quieres una mochila que destaque un poco, y con la que lucir orgullosamente una marca tan nuestra como Perona, esquivando intencionadamente las multinacionales, tienes en la Router 52513 un buen aliado. En caso contrario, sus cualidades de polivalencia, y calidad de los materiales sin un precio excesivo, deberían ser las que marcaran tu decisión.