Hoy día se entiende por malware, todos aquellos programas que son potencialmente peligrosos para nuestro ordenador. Esta categoría engloba entre otras amenazas a los virus, el spyware, los troyanos, los droppers, y un largo etcétera.

Las herramientas de seguridad que nos permiten detectar y neutralizar este tipo de aplicaciones, no son válidas sin la ayuda de un mínimo sentido común por parte del usuario.

Es decir, si combinamos el mejor firewall, antivirus, y antispyware del mercado, con un usuario que ejecuta cualquier programa que le llega, acabaremos teniendo un equipo de seguridad comprometida.

En mi caso, prefiero la prudencia, a inundar mi sistema con multitud de herramientas residentes que vayan analizando todo lo que hago, y es que normalmente, el 99% de las operaciones que realizo, podrían definirse como seguras, por lo que no necesito cargar mi sistema con software adicional que ralentice todas las operaciones.

Está claro que si partimos de un sistema limpio, la única forma de infectarse es ejecutando archivos nuevos, por lo que soy de la opinión que un firewall o un antivirus residentes no son necesarios. Basta con realizar un escaneo, sobre el contenido nuevo que vamos a ejecutar. Por variados motivos, confío esta tarea a AntiVir de Avira, usando el menú contextual para analizar nuevos archivos de pendrives, DVD, o descargados de internet. Herramientas específicas como detectores de spyware bajo demanda (uso puntualmente SUPERAntispyware), o filtros antispam (Antispamsnipper), son en algunos casos un buen refuerzo.

Cuando la operación, puede ser más arriesgada de lo habitual, uso VirtualBox para realizar las pruebas en un entorno controlado.

A cambio de estas molestias, tengo un sistema que responde en todo momento, es decir, prefiero cambiar prudencia, por rendimiento.