Está bastante claro, que Steve McQueen, a pesar de dejarnos con solamente 50 años en 1980, sigue siendo una leyenda, y un icono admirado por muchos.

La primera película que vi de él, fue La gran evasión (1963), aunque la más antigua es La masa devoradora (1958). Y aunque en El caso de Thomas Crown (1968) fuera interesante, es en las películas de motor donde más lo recuerdo. Particulamente en Bullit (1968), pero también en Las 24 horas de Le Mans (1971).

Bullit es una película que he visto varias veces, y podría decir que es de las poquitas que sin ser recientes, han tenido este honor. En ella, el personaje protagonista, es el detective Frank Bullitt, que subido en su Ford Mustang GT, recorre las calles de San Francisco, y muestras algunas persecuciones contra un Dodge Charger R/T.

En su muñeca hay un Benrus de cuerda manual, un reloj fiable y robusto que se incluía en la dotación de algunos cuerpos militares y de seguridad, y que todavía podemos encontrar como Benrus Infantry, pero esta vez, con un movimiento de cuarzo.

El nuevo candidato, podría ser entonces el Marathon General Purpose Limited, un reloj claramente inspirado en el Benrus, y que de hecho monta restos de stock de su movimiento.

Pero si ponemos los pies en el suelo, un policía como Bullitt, probablemente se habría adaptado a 2016. El Marathon es un reloj que por su precio queda alejado de un policía como él, que no tiene en la relojería su hobby, al igual el Hamilton Khaki, también popular en esa época entre algunas fuerzas armadas de EE.UU. Como la mayoría de personas, dejaría de llevar reloj, y probablemente consultase la hora en su smartphone. Como mucho, acompañado de un Peeble Watch. Claro que si tuviera un teléfono móvil, gran parte de las escenas buscando cabinas telefónicas por las calles, dejarían de tener sentido. Así que como en el cine, vamos a tomarnos la licencia de que si que llevaría reloj.

En ese caso buscaría un reloj con los mismos atributos de su viejo Benrus, y reloj fiable, resistente y asequible. Que fuera sus características estuvieran demostradas al usarse en entornos policiales, militares y espaciales. De modo que no dudaría en escoger un Casio G-Shock GW-6900 / DW-6900 o un GW-M5610 / GW-M5600 / DW-5600E / DW-D5600P.

Si rizamos el rizo, probablemente habría dejado de ser fiel a su mastodóntico e ineficiente Mustang, y ya no conduciría el modelo actual:

Quizás siguiera siendo fiel a Ford la marca americana, y llevase un compacto y ágil Focus RS:

Pero probablemente, habría cambiado todavía más, y condujera un coche importado japonés o alemán, como un Volkswagen Golf.

Si ahora avanzamos hasta Las 24 horas de Le Mans, le vemos en la muñeca con un Heuer Monaco. Como desvela la biografía de Jack Heuer, era un reloj popular entre muchos corredores de coches. El motivo es que si los vendían a otros pilotos, conocidos, familiares o público en general, se llevaban una comisión. De este modo McQueen (el actor, no el personaje), decidió llevar ese reloj que era el que veía en las muñecas de los pilotos de verdad.

Si los traspasáramos eso a la actualidad, y como vemos en los relojes de la F1, veríamos simplemente que los pilotos no llevan reloj en sus muñecas mientras pilotan. Ciertamente era habitual en los años 1920 a 1970, que los conductores llevaran un reloj en su muñeca, o en el tablero del coche, particularmente con cronógrafo. Pero poco a poco su utilidad acabaría decayendo, al incorporarse la medición de tiempos en el propio coche, y después incluso la telemetría.

Así que acabamos que los pilotos, solamente llevan el reloj a modo de imagen en eventos públicos, pero no al conducir, y lo hacen llevando la marca que les pague por ello, no el que mejores características ofrezca. En ese sentido, Michael Delaney, el personaje protagonista, llevaría en la actualidad el reloj que patrocinase a su equipo, o bien no llevaría ninguno.

Haciendo un ejercicio de imaginación, y avance en el tiempo, dado que la Steve McQueen, la persona, era aficionado a los relojes, y particularmente a los Rolex de aquella época. Ahora se nos quiere hacer creer desde TAG Heuer, que él hubiera llevado esa marca. No obstante, aquello sólo formaba parte del personaje de Le Mans, no de él mismo, al igual que la popular cazadora. Creo que en la actualidad, seguiría siendo fiel a Rolex, igual que lo era a Porsche.