Tal vez me repita un poco tras valores añejos y encanto mecánico, porque este artículo va en la misma linea.

Soy de la opinión que los avances tecnológicos no siempre van en la linea adecuada, y no digo que la tecnología sea mala, al revés, sino que en algunos casos, una vuelta al pasado, nos puede reportar beneficios emocionales, económicos, y también cuidar el medio ambiente, mientras premiamos a aquellos que hacen productos de calidad. Resulta ser, que muchos de estos dispositivos, al no equipar pilas, requieren un menor mantenimiento por nuestra parte.

A continuación os citaré algunos ejemplos personales, intentando que queden claras sus ventajas, pero también sus defectos en caso de tenerlos. Espero que os ayudará a dar el paso.

Básculas analógicas
Las básculas analógicas usan un muelle graduado para determinar el peso, y por tanto funcionan sin pilas. El precio es comparable al de las digitales.
Sin embargo su precisión es menor, y necesitan ser calibradas cada cierto tiempo.
Si no te gustan, tienes modelos de básculas que funcionan con energía solar, suficiente con las luces del cuarto de baño.

Encendedores recargables
Los encendedores recargables, ya sean low-cost como los de gas como los Ronson, o de gasolina como los Zippo, tienen la ventaja de ser perdurables. Basta rellenar de gasolina o de gas cuando ésta se agota, o reemplazar la piedra, o mecha. Ahorramos así desechar productos de manera inútil.
Tienes opciones de bajo coste como los Clipper.

Estaciones meteorológicas analógicas
Las estaciones meteorológicas analógicas funcionar por pura mecánica y física. No usan pilas, y su modo de presentar la información en diales es más elegante.
Requieren calibrarse cada cierto tiempo, y no son tan precisas como las electrónicas. Tampoco tienen la posibilidad de hacer mediciones remotas.
Si no te sirven, hay muchos

Plumas estilográficas
Una pluma estilográfica, es recargable ya sea con un nuevo cartucho de tinta, o cargando con el émbolo una nueva dosis. Esto nos evita tenerlo que tirar cuando se agota la carga, como ocurre con los bolígrafos desechables.
No son caras, pues con modelos como la IXC Office, por 3€, y 24 cartuchos de tinta por ese mismo precio, el beneficio es notable.
Si no te gustan las plumas, al menos puedes probar con un bolígrafo no desechable al que puedas cambiarle la tinta cuando se agote. Todo esto es aplicable exactamente igual para los portaminas sobre los lápices.

Relojes mecánicos
Los relojes mecánicos, tienen una importante ventaja, y es que no llevan pilas que tengamos que cambiar cuando se agotan. Además, en el caso que no usemos el reloj a diario, éste se parará cuando se agote su carga, reduciéndose así el desgaste. Son generalmente también más duraderos, y reparables.
Por contra, son algo más caros de adquirir, y también menos precisos.
En su defecto, puedes optar por modelos solares o kinéticos, que incorporando una batería, evitan tener que reemplazar la pila cada 2 o 3 años.

Tiestos de barro
Las macetas de arcilla, no son solamente más ecológicos en cuanto a sus materiales, sino que además son permeables, lo que hace que la tierra sea de mayor calidad.
En contrapartida, su precio de compra es algo más elevado, son más frágiles, porque cuando se caen se rompen, y tienen un mayor grado de evaporación, que nos obligará regar las plantas con una frecuencia superior.

Quedan en el tintero algunos conceptos, a los que no he podido renunciar, por ejemplo el cepillo dental eléctrico, más eficaz que los manuales, así que mejor que al menos sea recargables en vez de a pilas.

Y por supuesto dejo otras iniciativas como pendientes para un momento futuro, al menos en lo que a mi respecta: trapos y pañuelos de tela en vez de papel, coches híbridos o eléctricos, abanicos, …

En resumidas cuentas, se trata de evitar el uso de productos de usar y tirar, y huir de las pilas. En este último caso, siempre podemos optar a reemplazarlas por pilas recargables. Dicho de otro modo, de ir contracorriente.