Relojes olvidados

No voy a hablaros de esos relojes abandonados en campanarios de iglesias de pueblos remotos y medio despoblados. Es una triste realidad de la que se habla a menudo. Este artículo trata sobre aquellos relojes que tenemos tan a mano, que ni siquiera somos conscientes de ellos.

En las últimas décadas nuestro entorno ha cambiado tanto, que al menos en lo que respecta a núcleos urbanos, un reloj ya no es un instrumento imprescindible. Los espacios públicos están dotados de guardatiempos dando su servicio a quien quiera consultarlo. Estaciones de metro y tren; paradas de autobuses; carteles en farmacias y otros comercios. Relojes instalados en iglesias, ayuntamientos, plazas, aparcamientos y un largo etcétera que nos dan la hora (y a veces la fecha y la temperatura), estemos donde estemos.

Si eres aficionado a la horología, en tu casa tendrás muchos relojes. Digitales, analógicos, de cuarzo, de cuerda… Relojería gruesa que te haga consciente del transcurso del tiempo.



Si no sentimos una particular atracción por la relojería, nos daremos cuenta que también disponemos de un sin fin de relojes ubicados en cualquier espacio disponible de nuestro hogar, en estanterías en paredes, y si tenemos suerte de haber heredado un grandfather, también en el suelo. Relojes que a veces dan también datos metereológicos en el comedor; despertadores en nuestra habitación; temporizadores en la cocina; termómetros con reloj en el cuarto de baño.



No obstante, hay relojes que a modo de complemento de otros aparatos están medio escondidos, muchas veces sin ni siquiera estar en la hora correcta: El microondas; el DVD (si aún tenemos); el teletexto si lo utilizamos todavía o la guía de programación de la televisión (EPG); la báscula de baño y por supuesto el ordenador.

Sin darnos cuenta los relojes son algo tan omnipresente, que muchas veces descubrimos uno que integrado en algún otro dispositivo, nunca nos habíamos fijado. Recientemente me ocurrió exactamente eso al descubrir que el Gigaset A120 que acompaña a mi teléfono CITESA, es también capaz de mostrar la hora, junto a unas cuantas funciones más que no se como operan y no utilizo.



4 comentarios en “Relojes olvidados”

  1. Que post tan interesante Guti. Sobre esos relojes públicos, la gran mayoría funcionan mal, así que no sé si es muy aconsejable usarlos como referente para fiarte de ellos.

    Te añado algunos elementos más que uso y que tienen reloj (pero que como se resetean cuando quieren, ni consulto porque sé que no están en hora): la grabadora de voz, el reproductor MP4, la cámara de fotos. Ninguno de ellos creo que lleguen a la precisión de los +/- 15 segundos por mes del G-Shock.

  2. Aunque el lugar común de la videocasetera con el «12:00» parpadeante permanente se ha perdido, queda el del horno de microondas en la misma situación.

  3. Yo no soportaba el 12:00 parpadeante… llegue a configurar la hora al vídeo de un amigo la primera vez que estuve en su casa… y luego tuve que explicar a su madre porqué un perfecto desconocido estaba configurando la hora en el vídeo.

    En eso soy un poco meticuloso, los relojes de casa tienen que marcar la hora correcta, con los cinco minutos de margen adecuados para mantener cierta cordura. El del horno y el microondas, al estar uno encima del otro los suelo sincronizar.

    Con el móvil voy un poco a la exquisitez: lo tengo sincronizado permanentemente mediante ntp gracias al ClockSync (https://play.google.com/store/apps/details?id=ru.org.amip.ClockSync&hl=es). El casio que llevo en la muñeca suelo dejarlo ir hasta que se acerca a los tres minutos de desajuste, no mucho más… lo utilizo por comodidad por lo que no me importa tener una hora no exacta.

    También hay que acordarse del termostato de la calefacción, que lleva reloj para programarlo… pero es un incordio porque con los cambios de hora toca ajustarlo si o si. El que solemos dejar a su bola es el de la cadena de música, entre que el display casi no se ve y que con los años me da la sensación que ha perdido fuelle…

    Afortunadamente mi frigorífico, lavadora y lavavajillas no tienen reloj… de momento me libro de ellos.

  4. Buenos añadidos, la cámara de fotos, ni siquiera era consciente de su reloj Bianamaran, porque no uso la función de sobreimpresionar la fecha. Siempre he pensado que «ensucia» las fotos.

    Kabe lo de tu videocasetera me ha hecho recordar el sintonizador de TDT, también con reloj.

    Fernando, mi obsesión ha llegado hasta tal punto que evito los relojes en aparatos que parpadean. Por ejemplo mi microondas, se queda en las 00:00 al resetearse, pero nunca parpadea, así que no me molesta.

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