Los relojes radiocontrolados, que por motivos comerciales a veces se venden bajo la denominación de atómicos, son relojes que tienen la capacidad de sincronizar la fecha y hora actuales para evitar retrasos o adelantos horarios debido a la natural imprecisión.

En lo que a mi respecta, imaginaba que funcionarían con satélites al estilo de GPS, pero el mecanismo no es en absoluto ese, así que para los que como yo, no supiérais como funcionan, y tengáis interés en ello, aquí la explicación.

La palabra radiocontrolado, ya nos da una idea de que la señal horaria se emite por ondas de radio. La emisión se hace desde diferentes puntos, en base a los pulsos de un reloj, que en este caso si que es atómico y muy preciso (basado en la semidesintegración del Cesio). Para evitar interferencias, los diferentes emisores utilizan frecuencias o bandas diferenciadas, siendo las más importantes:

DCF77: 77.5kHz, Mainfligen (Alemania).
MSF: 60 kHz, Anthorn, (Inglaterra).
HBG: 70kHz, Prangins, (Suiza).
JJY: 40 kHz, Fukushima, (Japón).
JJY: 60 kHz, Fukuaka, Saga, (Japón).
WWVB: 60 kHz, Fort Collins, Colorado (EE.UU.).
BPC: 68.5 kHz, Shangqiu, Henan (China).

Los que usamos en España, suelen captar DCF77, operado por el Physikalisch-Technische Bundesanstalt (el laboratorio nacional de física de Alemania), pero hay ya bastantes modelos multibanda, que son capaces de operar con más de una de las señales recibidas. La razón de tener diferentes bandas, radica en el alcance de la señal, que varía entre los 1000 Km. de distancia para una recepción óptima, hasta los 3000 Km. para una recepción débil.

El reloj de Mainfligen, lleva funcionando desde 1959, y emitiendo por radio su señal desde 1973 con una potencia de 50 KW, un paquete de 511 bits con la información, a la velocidad de 1 bit por segundo. Esto explica porque los relojes radiocontrolados, tardan aproximadamente 9 minutos en actualizarse.

Cuanto más alejados estemos del punto de emisión, más difícil será recibir la señal, por eso, es habitual que se obtenga sincronía durante las noches claras, donde hay menos interferencias, y por tanto una mejor propagación de la señal.