Si seguís los comentarios de series, habréis ido dándoos cuenta como estamos ante una cierta crisis televisiva.

Me refiero a títulos decepcionantes como Las Chicas del Cable o El Último Hombre en la Tierra. Recuerdo agradables descubrimientos en el pasado como Stranger things, The great train robbery, Extant, Halt and catch fire, Continuum, Almost human, Último destino (Last resort), Black mirror, Virtuality, The Event, Sherlock, Maestros de la ciencia ficción, The Nine, Babylon 5, Terminator: Las crónicas de Sarah Connor, Smallville, Painkiller Jane, Battlestar Gallactica, Desafío Total 2070, Odyssey 5, Abducidos, o Alerta Cobra. Muchas de ellas series con poco éxito comercial, y algunas de ellas, que llegaron a cancelarse.

Entre toda la programación poco interesante, me he topado con dos joyas especiales. La primera es Dimensión 404, un homenaje a la Dimensión Desconocida, pero mezclando aspectos tecnológicos con ambientaciones muy de los 1980 y 1990. En segundo lugar, Incorporated, una serie de televisión, con grandes dosis de Johnny Mnemonic y Neuromante, que nos plantea un futuro relativamente distópico, pero a la vez muy verosímil, y con una base muy fundada.

Ambas han sido canceladas, y es que el mundo de las series televisivas, es una apuesta arriesgada. Son inversiones a corto plazo, y si no obtienen la audiencia esperada, se cancelan sin ningún remordimiento. A veces los proyectos se cancelan por falta de calidad, pero muchas otras, por tendencias o modas. La ciencia-ficción, está de capa caída en lo que al público respecta, y aunque siempre vuelve, de momento la acogida no es tan buena como nos gustaría.

Así nos quedamos, a dos velas, con la única esperanza que el pasar del tiempo las pueda convertir en series de culto como Firefly, o que incluso se retomen de aquí a unos años.