El mercado de las suites alternativas a Microsoft Office, está lleno de buenos productos. Todos conoceréis OpenOffice y sus variantes (LibreOffice/StartOffice/Symphony/Novell/Go-oo); u otras con cierta difusión como WordPerfect Office.

Sin embargo hay gran cantidad de productos, en general desarrollados por pequeñas compañías, que aportan una calidad más que aceptable. Me estoy refiriendo a Cellframe Office, Kingsoft Office, Ability Office, o SoftMaker Office. En lo que a mi respecta, me quedo con las dos últimas, y este artículo habla de una de ellas.

SoftMaker Office, en su versión 2010, consta de los siguientes módulos: Textmaker (procesador de textos), PlanMaker (hoja de cálculo), Presentations (Presentaciones) y BasicMaker (editor de scripts/macros), estando disponible para Windows, Linux, Windows Mobile y Windows CE que es una gran ventaja. Además, se está trabajando DataMaker, un gestor de base de datos para competir con Access.

Está desarrollado por una pequeña compañía basada en Nuremberg (Alemania), y tiene un precio de 69,95 euros en su licencia normal, y de 29,95 euros para estudiantes, lo que lo situa en el peor de los casos en una opción 3 veces más barata que Office. Se ofrece licenciada como Ashampoo Office, con algunas veces, precios todavía más competitivos.

El entorno es sencillo, y sin muchos visuales, vendría a ser parecido a Office 2000, aunque a diferencia de otros productos, las estructuras de menús no son como las de Office, lo cual tendrá requerirá de un cierto aprendizaje por parte del usuario.

El rendimiento que se obtiene es magnífico, con una buena velocidad de ejecución, y parcos consumos de recursos. Baste decir, que se conforma con un Windows 2000 con 64 Mb. de memoria, sin que ello impida que funcione perfectamente sobre Windows 7 o 2008, incluyendo las ediciones de 64 bits.

Se ofrece como un paquete integrado, pero este concepto sigue la filosofía de Office, es decir, aplicaciones separadas que comparten código, lo cual para mi es un acierto de cara a reducir el consumo de recursos.

No tiene versión nativa de 64 bits, cosa que me hubiera gustado, pero si está totalmente disponible en castellano, tanto a nivel de interfaz como de diccionarios. De hecho, es posible hacer una instalación completa del producto, incluyendo todos los idiomas del interfaz y diccionarios en apenas 300 Mb. de espacio en disco, y cambiar de uno a otro cuando mejor nos convenga.

Puede funcionar en modo portable bien desde un USB o desde el propio disco duro, permitiéndonos usarlo directamente sin instalarlo, siendo esta característica exclusiva de SoftMaker, y digna de ser imitada por el resto.

La compatibilidad con documentos de Office es excelente, y con excelente quiero decir que es superior a la de por ejemplo OpenOffice. La fidelidad a la hora de abrir y guardar documentos en formato Office es muy buena, incluyendo las nuevas variantes extendidas de 2007/2010.

Soy de la opinión que alternativas abiertas como OpenOffice deberían ser lo que es actualmente SoftMaker: sencillas, eficientes, multiplataforma y con un elevado grado de compatibilidad. Esto no quiere decir que no pueda mejorar, y es cierto que el entorno de usuario podría ser más bonito y amigable como por ejemplo el de Kingsoft Office o Ability Office del hablaré en otro artículo.

Aunque en menor medida, serían deseables aplicativos dedicados a email, calendario y contactos como Outlook.