Sueños de ciencia ficción

Cada vez que leo ciencia-ficción de los años 40, 50 o 60, mi imaginación viaja hasta sociedades futuras, llenas de prosperidad, armonía y progreso. Un mundo, gobernado de manera justa a nivel mundial, con energía barata y sostenible, con combustibles de alto rendimiento, con robots liberándonos de las tareas más pesadas y monótonas, con conquistas planetarias, o estelares, con valores incorruptibles, con héroes en cuerpo y mente. Y naturalmente, con historias de amor llenas de gozo y alegría.

Ese futuro plantea un idioma común para todos, ya sea de forma nativa, o con traductores instantáneos. Nos ofrece un acceso cultural extensivo a cada habitante, bien gracias a la tecnología, como a la propia sociedad.

Medios de transporte rapidísimos, con enorme alcance, y accesibles para todos. Un medio-ambiente cuidado, y hecho para el disfrute de todos. El fin de las enfermedades, de la miseria, y también de los abusos.

En suma, nos hablan de sociedades donde la tecnología ha alcanzado límites insospechados, pero también de humanidad, pues sus historias enfatizan el liderazgo, el compañerismo y la solidaridad,

Relatos donde los protagonistas pueden centrarse en el más puro desarrollo humano, con la ciencia y las artes, sin necesidad de preocuparse por las necesidades básicas como el alimento o la vivienda. Una libertad casi completa, que cuando se ve restringida, es por causas extra-planetarias, en vez de intra-planetarias.

Un mundo, que cada vez que se construye en mi imaginación, me llena de esperanzas.



Exceptuando los fono-visores, los «cerebros electrónicos» que almacenan el conocimiento global, las redes de comunicaciones y tal vez las inteligencias artificiales, pocos pudieron adelantarse a la tecnología digital que hoy en día tenemos, quedando anclados en un entorno fundamentalmente analógico, que no obstante, logró un mayor progreso en su imaginación, que en el mundo real.

Por desgracia, todas esas historias de anticipación, no llegaron a prever lo lento del carácter humano, y lo que nos cuesta evolucionar. Así, si en lo que respecta a técnica y tecnología, nos quedamos un paso atrás de las previsiones, en cuanto a sociedad, estamos casi, casi en la meta de salida.

En algún momento, esas previsiones parecían verosímiles, y hasta probables. Pero en algún momento todo se rompió…



10 comentarios en “Sueños de ciencia ficción”

  1. El que no estemos en una utopía futurista, no cambia el hecho de que estamos viviendo en el periodo mas pacífico de la historia humana registrada, que cada año hay menos guerras y menos hambre, y que en general, cada vez estamos un poco mejor.

  2. No estoy seguro Kabe. Es cierto que de momento hemos evitado la Tercera Guerra Mundial, y que llevamos mucho tiempo sin grandes contiendas. Lo que ocurre es que creo que las pequeñas, son cada vez más numerosas: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_y_conflictos_actuales

    Coincido plenamente en que hemos avanzado en que haya menos hambre en el mundo, más salud, y mayor esperanza de vida. Sin embargo, no puedo evitar el pensar que el estado tecnológico actual, nos permitiría reducirlas aún más.

  3. Gran post, Guti, que suscribo totalmente, y geniales imágenes para acompañarlo. Lo del Telefunken no podrías haber dado mejor en el clavo para mostrar gráficamente lo que dices en el artículo: una marca excepcional, «reconvertida» hoy en marca blanca «butifarra» y baratoide de pura chinorra (cada vez que tengo que enviar un SMS y se resetea mi móvil me viene de golpe a la mente todo eso) en donde el marketing y la apariencia ha sustituido a todo lo demás: calidad, durabilidad, prestaciones, servicio, elegancia, rapidez, eficiencia, ergonomía, confort, ingenio, practicidad…, ¿sigo?

    Por desgracia (para todos) creo que tienes demasiadas esperanzas y confianza puestas en el hombre, cuando la realidad es que no es así, no es así, nunca fue así.

    Respecto a lo que menciona Kabe…, una cosa es que no se hable de guerras y de hambre, o que no salga en los medios de comunicación «del primer mundo», y otras que ocurra; la violación de derechos humanos está a la orden del día, y hace tiempo leí (no recuerdo en qué medio) que el siglo XX había sido el siglo con más guerras y violencia de toda la historia de la humanidad (toda la historia que está registrada, obviamente). No podemos olvidar que, a nivel histórico, el estallido de la primera bomba atómica fue «anteayer», como quien dice.

  4. Me gusta pensar bianamaran, que no sólo estamos intentando lograr que la técnica y la tecnología avance, eso es algo palpable. Espero además que como grupo humano, avancemos también. Seamos más justos, más listos, y demos más de nosotros mismos. Es pedir demasiado estoy de acuerdo, y no lo veremos en los próximos 10 años, pero ojalá que en 100 años el cambio ya se note.

    Las fotos las tenía ya hechas, pero cuando las encontré, me parecieron muy evocadoras. Libros de ciencia ficción, como es protagonista del artículo, y un reloj Vostok, imagen de la tecnología de la época de la Guerra Fría, y de Telefunken, unos pioneros de la durabilidad. En ambos casos, todo ha cambiado, y a peor, pero al menos, ahí siguen como marcas. Una estancada en lo que fue, y la otra aprovechando su fama, para remarcar China-Made. Pero una prueba más de que las marcas, muchas veces viven más que nosotros.

  5. Guti, Bianamaran, deben tomar en cuenta que todas las violaciones de derechos humanos, el hambre actual, todas esas cosas malas que hay, nunca habían podido ser cuantificadas hasta muy recientemente. Hay que tomar eso en cuenta (como van a haber datos sobre violaciones a los derechos humanos de otros siglos, si el concepto es de este siglo? Es como los tontos que dicen que no había autismo antes de 1930, siendo que este fue definido hasta 1944)

    https://ourworldindata.org/slides/war-and-violence/#/end-slide

  6. Hay una frase que me gusta mucho Kabe, y que dice que lo que no se mide, no mejora. Tienes razón que ante eventos desconocidos en la época, no hay medidas de ellos que nos los permitan comparar. Sin embargo si que hay aspectos, que por su gran difusión son comparables. La esperanza de vida, aunque no estuviera registrada con tanta precisión en la antigüedad, es algo que hay ido mejorando de manera indudable. Prueba que la sanidad y la alimentación en general, ha mejorado muchísimo. Es meritorio, porque en una proporción aún más grande ha aumentado la población del Planeta.

    Por contra, y como aspecto negativo, vuelven a ser las guerras, mucho más cruentas actualmente que antaño: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_por_número_de_muertos

  7. Referente al idioma común y los traductores, es un tema que cada vez está más avanzado.

    Yo he flipado con el tema de Skype y las traducciones que hace de una conversación real.

    Entender un idioma es complejo, no por la gramática, sino porque debes entender la cultura del país para saber cómo expresarte.

  8. Resulta un poco paradójico que en una era en la cual han avanzado de manera tan brutal las comunicaciones, internet, telefonía móvil, mejoras más que significativas en calidad y alcance de emisiones de radio y televisión… se acentúe de manera tan significativa la individualidad y falta de comunicación hasta con la persona con quien compartimos mesa.
    Esas utopías tan bien descritas en novelas y películas de ciencia ficción del recién pasado siglo van alcanzando esas promesas a nivel científico, pero creo que no podemos decir lo mismo acerca de esos planteamientos sociales, libres de guerras, si, pero con unas diferencias a nivel social y económico que no hacen sino agravarse.
    De todos modos nunca es mal momento para agarrar una buena novela del género y apreciar la crítica sucinta entre sus líneas.

  9. Irónico y paradójico Julián. Y creo que aquellos visionarios de la anticipación, eran plenamente conscientes que el entorno social evolucionaría más lentamente que el científico y el técnico. Pero pocos de ellos llegaron a aventurar que incluso retrocederían.

    Es triste en muchas situaciones ver como tal saturación de medios de comunicación hace que cada vez nos aislemos más, o que queramos aislarnos. ¡De nosotros depende que no sea así!

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