TCR (Total Control Racing), fue un no demasiado popular juego de slot, que durante los años 70 y 80 compitió con el exitoso Scalextric, y del que en España desgraciadamente sólo pudimos disfrutar unos pocos años.

La principal diferencia es que los coches no iban anclados a la pista por una guía, de manera que cuando el coche por ejemplo saltaba por una rampa, saltaba sin sujeción alguna, y era fácil salirse o caer mal.

El aspecto más revolucionario sin duda, era la posibilidad de cambiar de carril para realizar adelantamientos, cosa que al principio resultaba tremendamente espectacular.

Otra ventaja de TCR era que al ser una escala más pequeña que otros juegos de slot, en menos espacio podías disponer de un buen circuito.

Empecé con las pista 7206, que incluía una pista ovalada, dos Porsche 935 (uno rojo y uno blanco), y una rampa con bidones obstáculo.

Luego adquirí un Peugeot 205 Turbo 16, Renault 5 Turbo, y la ambulancia obstáculo (7171). Huelga decir que el 5 Turbo era ya por aquellos años mi coche preferido.

Posteriormente amplié el circuito con 10 o 15 tramos rectos y curvos más, junto a los elevadores de pista, que permitían recrear autopistas con vías a diferentes niveles.

Al tiempo que me hacía mayor, la popularidad de TCR bajaba, de forma que siempre me quedé con las ganas de tener el puente chicane, el Chevrolet Camaro Z-28 y el trailer.

Entre sus principales inconvenientes, el primero era soportar solamente dos jugadores, que normalmente no era nada grave. Lo peor de todo era que los coches no se salieran en las curvas, lo que le quitaba mucha emoción a las competiciones.

Como rezaba el slogan de la época, TCR, ¡qué pasada!