De mediados de los 80, y casi durante 10 años, la mayoría de juegos comerciales se desarrollaban en todo o en parte usando Borland Turbo C.

En 1986, y coincidiendo con el lanzamiento de Turbo C 1.0, C representaba un lenguaje conocido, potente, y con fácil acceso al hardware del sistema, que lo hacía ideal para el desarrollo de software que requería aprovechar al máximo el hardware, y sus capacidades multimedia, como era el caso de los juegos.

Por esa época, y aunque todavía había desarrollos escritos totalmente en ensamblador, la creciente complejidad de los mismos comenzó a agradecer el uso de herramientas de más alto nivel. Por eso, Turbo C con su compilador/optimizador ofrecía un rendimiento mucho mayor al de otros dialectos populares también como Quick BASIC de Microsoft, o Turbo Pascal también de Borland. De modo que no es de extrañar que la mayoría de títulos de esos años, estuvieran compilados con el agradecido Turbo C.

Es cierto que sobre todo en el mundo empresarial, seguía reinando Microsoft C Compiler, y que probablemente generase un código algo más eficiente al de Turbo C, pero que carecía de otras importantes características que harían de Turbo C el elegido. Basta abrir 10 ejecutables de la época, para encontrarnos con la marca de Turbo C, Turbo C++ o Borland C++ en su interior.

Tenía un entorno de desarrollo integrado, con un potente editor de código, un rudimentario gestor de proyectos, una utilísima ayuda integrada, un veloz compilador y enlazador, un depurador integrado y era más barato que la competencia. Más adelante, pudiéndose combinar con Turbo Assembler y Turbo Profiler, se podía reescribir en ensamblador las partes que demandasen más recursos.

A medida que pasaba el tiempo Turbo C iba mejorando, añadiendo soporte al lenguaje C++, y editor multiventana en 1990, o coloreado de sintaxis en 1991.

Sus competidores iban mejorando, y a la vez imitándolo, así que la propia Microsoft lanzaría Quick C, que basado en Microsoft C ofrecía un IDE similar al de Turbo C, pero todavía algo distante de éste.

El paso a los 32 bits bajo DOS y el modo protegido, relegó a Turbo C a una segunda linea, por uno de esos fallos de estrategia que recurrentemente ha ido teniendo, abriendo así paso al que sería su sucesor en este ámbito: Watcom C.

En el mundo empresarial y de las utilidades, Turbo C/C++ y sobre todo Borland C/C++ seguían todavía con cierta ventaja gracias a las ventajas de Turbo Vision, que facilitaban la creación de entornos de texto basados en ventanas.

Poco a poco el énfasis en el desarrollo de Turbo C parece que se va aletargando, y Turbo Pascal avanza a buen ritmo, canibalizándolo en gran medida, pues comparativamente ya no hay tanta distancia entre ellos.

Con la llegada de Windows, y sorprendentemente, los herederos de Turbo C salían en primera linea de la parrilla, y es que el soporte de C++ era mucho más completo en Borland C++ que en Visual C++, el IDE seguía siendo más completo, y la librería de clases OWL, permitía crear aplicaciones Windows evitándonos la complejidad de la API de Windows, como luego harían las MFC.

En 1997 con C++ Builder y los componentes visuales VCL heredados de Delphi, Borland vuelve a obtener una posición ventajosa, pero les dura poco, otra vez por la repetición de errores del pasado.