Recuerdo los frascos de pegamento Uhu, siendo yo muy pequeño rondando por casa, y anunciados en alguna revista. Nunca los llegué a usar, porque en mi época escolar, lo que se estilaba era el Imedio, y luego el Pritt. Para tareas específicas en manualidades, el poderoso Supergen.

Incluso recuerdo en casa de mi abuela un frasquito de cristal de cola Ebro. No había Super Glue ni Pattex.

El caso es que Uhu me llamaba mucho la atención, sus eslóganes tan de aquí, su reconicible frasco amarillo y negro, y en especial, los anuncios que hacían en tebeos y libros durante los años 60 y 70, hacen que fuera una marca que probablemente muchos recordéis.

En lo que a mi respecta, estaba convencido, hasta por el nombre, que parece que sea andaluz, que era el pegamento de calidad, típico de España. Nada más lejos de la realidad, ya que el protagonista es August Fischer, un farmacéutico alemán que en 1905 compra una pequeña fábrica química, y comienza a producir tintas, pinturas y pegamentos.

Sorprende también que su fama internacional, se debiera al hecho de ser el primer pegamento comercial en el sentido que le damos en la actualidad, allá por 1932, era un pegamento universal, que podía con la mayoría de materiales naturales y sintéticos, y la resina usada era de color transparente.

Su historia como empresa independiente, finaliza en 1971, cuando es adquirida por Beecham, para volver a independizarse en 1989, hasta que finalmente en 1994 es comprada por Bolton Group, sus actuales dueños.