El origen de la tan conocida frase de Una imagen vale más que mil palabras, viene de un antiguo proverbio chino, que podríamos traducir literalmente como el significado de una imagen puede expresar diez mil palabras.

En todo caso, es una aseveración de la era analógica, por lo que me parece original tratarla desde el punto de vista digital.

Veamos, la longitud media de una palabra en castellano es de 5,5 caracteres, si hablamos de ASCII o ANSI, nos da directamente la cifra de que 1000 palabras, son 5.500 bytes. Asumamos que necesitamos Unicode, y por tanto van a requerir el doble de espacio de almacenamiento, es decir 11.000 bytes.

Como hablamos de almacenamiento, lo adecuado sobre esos 11.000 bytes sería comprimirlos, si usamos PPMD con por ejemplo 7-Zip sobre el archivo resultante, éste quedará típicamente en algo entorno a los 2 Kb. Es decir, nuestras 1000 palabras en cuestión, van a convertirse en un archivo comprimido de 2048 bytes.

Si hablamos de imágenes, 2 Kb, nos van a permitir una imagen de 256 colores entorno a 256×192 píxeles con compresión PNG, probablemente la más eficiente en este sentido. Es decir una imagen sin calidad fotográfica, y de un tamaño pequeño-mediano. En una pantalla normal de 72 DPI, equivaldría a un tamaño de 9 x 7 cm. Si fuéramos a imprimirlo en una hora a 300 DPI, se quedaría en solamente en 2 x 1,5 cm. Unos cuantos ejemplos de imágenes de este estilo, podéis verlos aquí.

Respecto a calidad fotográfica, nos deberemos mover con imágenes de al menos 24 bits de profundidad con JPEG, a una calidad razonable, nos permitiría un tamaño de unos 60×40 píxeles, poco más que un icono. Si nos movemos hacia formatos de compresión con pérdida más avanzados y menos populares como JPEG XR/Windows Media Photo o JPEG2000, podríamos llegar a un tamaño algo más grande 70×50 u 80×60 con suerte. En el mejor de los casos, 80×60 es un tamaño poco más que icónico, que tendría en pantalla el tamaño de 1 x 0,8 cm; y en papel de tan sólo 70 x 50 mm. Una muestra de imágenes de este tamaño las tienes aquí.

Obviamente, la tradicional máxima sigue siendo válida hoy en día, pues como hemos visto, una imagen de tamaño razonable, contiene mucha más información que mil palabras con un mínimo de sentido.