Reconozco que la inaguración en la F1 del nuevo trazado semi-urbano de Valencia, ha dejado bastante que desear. No me refiero únicamente a Alonso abandonando antes de terminar la primera vuelta, sino más bien a lo predecible y aburrido de la carrera en su conjunto, salvo quizás, por el impresionante fin de semana de Sebastian Vettel.

Todos los expertos auguraban al Street Circuit como una pista donde veríamos algún que otro adelantamiento, pero no ha sido así. También se decía que al correrse el GP de Europa en un circuito de tipo urbano, y sin demasiado conocimiento previo por parte de los pilotos, los incidentes harían aparecer al coche de seguridad… Al final tampoco ha sido así.

A pesar de todo, las 200.000 horas de trabajo empleadas en su construcción, me convencen. Una pista rápida, donde hay mucha sensación de velocidad, y que como se ha podido comprobar, es lo suficientemente segura como para evitar dentro de lo posible, accidentes peligrosos. Como extra, cuenta con el glamour de estar al borde del mar, y como dificultad, con ser una pista urbana.

Algunos detalles quedan por pulir, la cantidad de polvo que desprende el pavimento de los boxes, o la incomprensible decisión de situar la pole position dentro de la zona sucia del asfalto. En todo caso, pequeños detalles que estoy seguro quedarán resueltos poco a poco, como el cambio de las posiciones de lado sucio-lado limpio efectuado entre la clasificación y la carrera.

De momento, junto a Spa Francorchamps, Monza y Mónaco (debo tener apego a las tradiciones), sin duda el Street Circuit está entre mis favoritos.