VirtualBox es una magnífico software de virtualización, y honestamente, lo único que vale la pena en cuanto a software de Sun. Así como VMWare nunca ha sido santo de mi devoción, Virtual PC, me encanta, desde antes incluso de ser de Microsoft.

Sin embargo, veo que VirtualBox, además de ser esencialmente código abierto, dispone de ciertos puntos diferenciales, que los superan. Primero de todo me gusta que esté disponible realmente como una aplicación nativa x64. Luego me gusta lo ágil de su funcionamiento, y lo comparativamente ligero que se mueve. Multitud de fuentes lo consideran la herramienta de virtualización más veloz que existe, tanto si nuestro equipo soporta virtualización por hardware, como si no.

Está traducido al castellano, y su GUI, aunque no demasiado atractiva, si que es en cambio muy sencilla de utilizar. Utiliza discos VDI, y es capaz de leer los de VMWare (VMDK), y usando vboxmanage podemos convertir de VHD de Virtual PC a VDI, así que la interoperabilidad es más que buena.

Permite la creación de snapshots, para restaurar rápidamente una máquina virtual a un estado previamente grabado, y por supuesto, la posibilidad de descartar todos los cambios efectuados sobre los discos una vez cerrada su ejecución si así lo deseamos.

Personalmente, el sistema de carpetas compartidas del host, que también usa VMWare, me parece una aproximación mucho más flexible que el intercambio directo arrastrando y soltando de Virtual PC, aunque tambien en la mayoría de los casos, sea más engorroso.

A diferencia de la rama 1.x, esta 2.x, y en particular la 2.0.6 que es la última disponible, se comportan de manera robusta y estable.

Está disponible para Windows, varios sabores de Linux y Solaris, tanto en 32 como en 64 bits, pero también para MacIntel.

En lo que a mi respecta, sólo hecho de menos la posibilidad de compactar las imágenes de los discos duros dinámicos una vez creados, y un mecanismo para poder pasar archivos de un sitio a otro, sin necesidad de usar carpetas compartidas.