Cuando salió Windows XP decidí instalármelo. La experiencia general fue buena en el PC que usaba en ese momento (un AMD Athlon a 1400 con 512 Mb de RAM).

Me gustó el nuevo interfaz de usuario, el hecho de que arrancase mucho más rápido que Windows 2000, y sobre todo que mantuviera rendimiento y estabilidad equiparables a éste.

Lo mejor de todo empezó a venir paulatinamente, a medida que XP se iba popularizando entre el público general, empezaron a aparecer aplicaciones compatibles con él.
Esto, no pasaba anteriormente, ya que Windows 2000 estaba destinado al mercado profesional y de servidores, y había aplicaciones que unicamente corrían bajo núcleos basados en 95/98 o ME. Ahora ya podía ejecutar juegos modernos en un sistema operativo con el nucleo basado en NT. ¡Llevaba esperando algo así desde los tiempos de Windows NT 4!

Al actualizarme el ordenador a un AMD Athlon XP 2400+ con 1 Gb de RAM, decidí pasarme a Windows 2003 para ver que tal funcionaba. No llegué a utilizar las carácterísticas de servidor durante más de 1 semana. En cuanto descubrí las novedades que aportaba el IIS 6, lo dejé de lado, y desactivé todos los servicios de servidor. Las funciones de mi servidor de desarrollo las volvía a ejecutar Sambar.

En ese mismo momento Neowin, publicaba una interesante guía para transformar un Windows 2003 Server en Workstation, o lo que es lo mismo, en un equivalente de Windows XP Professional.
Eso mismo era lo que necesitaba, así que seguí todos los pasos mencionados, y algunos más que descubrí posteriormente. De esta forma tenía un Windows XP Professional, pero con el nucleo 5.2 de Windows 2003.

Casi todas las aplicaciones funcionaban correctamente en este sistema operativo, salvo algunas pocas que no permitían instalarse, por requerir la licencia para servidores.

Hace unos pocos días tuve que reinstalar el sistema. Me había durado un año intacto, lo cual no está nada mal.

El inminente Service Pack 2 para Windows XP promete mejoras atrayentes, especialmente en el control de buffer under/overrun, así que decidí volver a instalar XP para así probar esta nueva actualización en cuanto saliera.

Después de unos pocos días con XP, me he dado cuenta que el rendimiento es menor que con 2003. No tuve tiempo de hacer ningún benchmark formal, así que tal vez todo sea una opinión subjetiva mía. A ojo estimo que el rendimiento, al menos aparente es un 25% superior a favor de 2003.

El problema no está en los drivers, ya que son los mismos que tenía instalados en 2003.

Tampoco influye demasiado el nuevo kernel, al menos con mi procesador.
El cliente de Distributed.net en el desafío OGR, daba 14.600 Gnodos por segundo bajo Windows 2003 y 14.200 Gnodos bajo XP. Es cierto que hay algo de diferencia, pero no es determinante. Apenas un 3%.

Por lo tanto la única explicación lógica que se me ocurre es que la diferencia esté en los valores de configuración por defecto que incluye una instalación limpia de 2003. Seguramente estos valores se encuentren codificados en el registro de Windows de alguna manera, pero desconozco los detalles.

La principal diferencia que veo en cuanto a rendimiento, es la velocidad de acceso a disco. No me extrañaría que Windows 2003 tuviera configurado un caché más grande que el que trae XP. Al menos eso lo explicaría todo.
Lo que no me cuadra entonces, es que el Task Manager mostraba que 2003 consumía solamente 10 Mb más de RAM que XP. 10 Mb de caché adicional dudo que hagan aumentar tanto el rendimiento. Por otro lado, también es cierto que el Administrador de Tareas no es una aplicación que de resultados demasiado precisos.

La conclusión final, es que Windows 2003, con todas las instalaciones y desinstalaciones que llevaba, funcionaba más rápido que Windows XP recién instalado, y no tengo ninguna explicación que me convenza para poderlo explicar.

Lástima del precio… ¡Ojalá Microsoft vendiera un Windows 2003 Workstation destinado a usuarios profesionales!.

Veremos a ver que pasa con el esperado Service Pack 2. Tal vez incluya el "código secreto" de 2003 para mejorar el rendimiento. 🙂