Si digo Wordperfect, a muchos os sonará al procesador de textos de la suite ofimática Wordperfect Office X3.

Si lleváis más tiempo en el mundillo, quizás recordéis a Wordperfect como el procesador de textos que usábais en Windows 3 a partir de 1991.

Siendo veteranos, probablemente os vendrá a la memoria el potente Wordperfect 5.1 para DOS, que desbancó a Wordstar de vuestros equipos, y que ni siquiera Word 6 que apareciera 5 años después le hacía sombra.

Pero lo más probable es que a partir de 1993 con la aparición de Word 6 para Windows, abandonásteis a Wordperfect, o que lo hiciérais en 1995, con Word 7/95, abandonando de paso Windows 3.

A pesar de todo, el desarrollo de Wordperfect continuó, y no solamente para Windows y Linux como vemos hoy día, sino que también se siguió con la rama para Mac, con la versión 3.5 de 1995 en la cúspide, o la versión para DOS que llegaría hasta la 6.2 de 1997.

Aunque no demasiado popular, conseguí una copia de Wordperfect 6 para DOS allá por el año 2000, y me quedé impresionado de todas sus funcionalidades, teniendo en cuenta que era una aplicación para sistemas MS-DOS y compatibles. La versión 6.2, solo hizo que mejorar todavía más las cosas, puliendo pequeños detalles que quedaban pendientes.

Era en pocas palabras un avanzadísimo procesador de textos, que se ejecutaba en modo gráfico WYSIWYG, y que aportaba multitud de características que en aquel entonces eran exclusivas, y hoy día vienen a ser comunes.

Funcionaba en equipos basados en procesadores 80386 y posteriores, y requería 480 Kb. de memoria libre para operar. Ocupaba en disco una vez instalado 20 Mb en su versión más compacta. La distribución en CD, incluía también Quattro Pro 5.6, Presentations 2.1, Shell 4.0c, Editor 3.1, y ScreenExtender. Salió a la venta solamente en USA y Canadá, al precio de 495$.

Antes de continuar, y para ponernos en situación, veamos como eran los productos equivalentes que ofrecía la competencia en aquella época, editando lo que vendría a ser mi CV.

Wordstar 7.0d (1992):
Continuaba con la clásica combinación de teclas del Wordstar original, pero había añadido soporte de ratón, y menús pulldown. El formato de los textos, utilizaba etiquetas especiales, de modo análogo a como se hiciera a principios de los 80, a pesar de la edición no visual, incluía una vista previa en modo gráfico, que sin ser muy precisa, permitía hacerse una idea de la apariencia del documento.

Word 6.0 (1993):
Estilo sencillo y fácil de utilizar. Probablemente más potente de lo que podría imaginarse, aunque sin llegar a la altura de Wordperfect. Los fotmatos de los textos, utilizaban códigos de colores, que eran más fáciles de identificar que las marcas en Wordstar. De nuevo la edición era en modo texto, pero se incluía un modo de vista previa gráfica.

Wordperfect 6.2 (1997):
Salta a la vista. La edición es totalmente visual, como ocurre en los procesadores de texto habituales. El hecho de ser ejecutado en modo gráfico, permite que el programa tenga un layout que imita al de Windows 3.

Sin embargo, y para el caso de equipos más modestos, o simplemente para usuarios habituados a Wordperfect 5, se icnluye la posibilidad de trabajar en el modo texto tradicional.

Incorporaba diccionarios de ortografía y gramática, y multitud de controladores tanto de video (incluyendo VGA, XGA y VESA), como de sonido (incluyendo SoundBlaster) y de impresoras (por ejemplo HP Laserjet).

La edición en CD, completaba el paquete con 125 tipografías, 200 imágenes, y 10.000 clipart. Siendo en algunos aspectos, superior a la versión 6 para Windows (1993), e incluso a la versión de 32 bits para Windows 95 7.0 (1996).

Tras la persentación del 6.2, Corel continuó trabajando en esta versión, y empezó a desarrollarse un parche que corregía algunos problemas, y que a fecha 01/12/1997, no llegó a liberarse oficialmente.

Ejecutándose en modo gráfico, no era tan ágil como en modo texto, pero tuve la ocasión de probarlo en un 486/33 con 8 Mb de memoria, y el rendimiento en general era bueno. Asímismo, poder ver la cantidad de cuadros de diálogo que tenía, y ver como en simple DOS, imitaban las funciones de Windows, era una experiencia única, solo al alcance de productos especializados del momento como Zinc Application Framework.

Sin duda un producto tardío, y mal comercializado, que no hizo más que confirmar la pobre estrategia de Corel durante todos estos años. A pesar de ello, un producto que alegró la vista, y abrió caminos nuevos a usuarios que por limitación de hardware, o simplemente por costumbre, seguían prefiriendo al probado DOS a finales de los 90.