No es que con anteriores artículos no hubiera quedado suficientemente claro el irrisorio nivel de seriedad de Ya.com, es que han ocurrido acontecimientos nuevos.

El pasado día 22/07/2008, recibía por correo ordinario en mi domicilio, una misiva sin remite en el sobre, y firmada por una tal Ana Isabel Carreras Presencio, que a lo largo de la misma, se identificaba bien como abogada con número de colegiado 56.192, bien como ISGF Recuperaciones.

De acuerdo a su cliente Ya Com Internet Factory, los presuntamente impresentables antes conocidos como Ya.com, decían reclamarme una deuda por importe de 31,26 euros, fechada a 12/03/2007. Me dan como fecha límite para efectuar el pago en última instancia el 25/07/2008, es decir, apenas tres días después de recibir la carta. Me siento afortunado por al menos haberla recibido, teniendo en cuenta que ni era certificada, ni el sobre llevaba remitente alguno…

Como recordaréis perfectamente, mi asunto acabó a fecha 14/12/2006, con el correspondiente burofax a los susodichos, solicitándoles mi baja del servicio en un plazo máximo de 15 días según lo estipulado en el RD correspondiente, y recordándoles que pasada esa fecha, mi entidad bancaria tenía orden expresa de no aceptar cargos por su parte. Mi confirmación de entrega, data del 15/12/2006, por lo que evidentemente queda fuera de todo lugar un cargo 3 meses posterior a esa fecha, sin dejar de ser más sorprendente aún, que el proceso siga activo año y medio después.

Además, y de acuerdo a la LOPD, les instaba a eliminar mis datos personales de todos sus archivos. Es un hecho que en mi caso no han cumplido con dicha ley, pues en efecto les han hecho llegar mis datos como mínimo la mencionada abogada.

La única vía de reclamación posible consiste en sendos 902 correspondientes a un teléfono y un fax de la abogada, así que me resigno a llamarles, pagando yo el coste correspondiente, y nuevamente a perder el tiempo.

Me atiende amablemente una señorita que en ningún momento se identifica, y tras comunicarle los hechos anteriores, y mi número de expediente, me pide un número de teléfono para darme respuesta tras la debida comprobación. Me opongo a ello, emplazándola a que la respuesta sea en cualquier caso por escrito a mi domicilio. Le pido explicaciones sobre mi traspaso de datos por parte de Ya.com, y muy amablemente me dice que ella no tiene nada que ver con ello, y por tanto no sabe nada. También le manifiesto mi curiosidad sobre el plazo de 3 días para realizar el pago, a lo cual muy sorprendida me responde, que dan al menos una semana.

Desde aquí, sólo puedo pedir que las autoridades competentes, se dediquen de verdad a velar por los intereses de los usuarios, en vez de centrarse en spots sobre la destrucción de cultural que ocasionan las descargas.

Más directamente, a la señora Carreras Presencio, le rogaría que tomase las medidas oportunas cuando se encargue de asuntos con clientes de dudoso proceder.

Por último, a los protagonistas de Ya.com, les pediría amablemente que intentasen optimizar sus recursos, mejorando el servicio que ofrecen, en vez de intentar pleitear sin fundamentos. En caso contrario, sabiamente podrían optar por reenforcar su core-business, transformándolo en un bufete de abogados, que no tardaría en ganarse merecida fama de ser uno de los más agresivos en el sector, que todo sea dicho de paso, parece ser su vocación frustrada.