Yo no soy un influencer, o no quiero serlo en la forma que las marcas lo entienden actualmente. Un influencer según una de las definiciones mejores que he encontrado es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca.

Me gusta analizar productos que me interesan, independientemente que me los ceda una marca como que los pague de mi bolsillo. Un análisis honesto y con conocimiento es sin lugar a dudas un contenido que aporta valor, que efectivamente contribuye a que la gente compre o no compre ese producto, pero que lo haga sabiendo lo que hace.

Justamente eso indica la definición, credibilidad, tema concreto, prescriptor. Por eso cuando veo lo que hace Yumas, con supuestas influencers que ora visten su marca y el mes pasado la de la competencia; cuando veo la publicidad camuflada de Telva; o los pilotos de F1 con un reloj en la rueda de prensa y que se lo quitan justo abandonar el circuito; es cuando me doy cuenta que eso no son influencers, no es influencia en ningún sentido porque aunque nos lleve tiempo, como consumidores al final nos damos cuenta del engaño.

Me sorprende notablemente cuando las personas encargadas del marketing, parece que tampoco quieran ser conscientes de ello. Es como una burbuja en la que a todos les interesa creer que funciona.

Pondré un ejemplo reciente y nacional, las gafas de sol Hawkers, que cuentan con Messi (Lionel Andrés Messi Cuccittini) como influencer, mejor dicho, como imagen de marca. Digamos que Leo Messi sabe bastante de fútbol y de jugar a fútbol, pero no creo que domine por ejemplo los materiales, la protección UVA y UVB o lo que es una lente polarizada. A nivel de conocimientos, hubiera sido mucho más conveniente contar con Josep Maria Ferrer-Arpí.

Claro que Messi es mucho más notorio, ocurrirá que muchos quieran imitarle, y todo comience con esas gafas de sol de Hawkers, o se afeiten con Gillette o tengan un teléfono Samsung como su lista de patrocinadores indica. Luego resulta que le graban aparcando su Ferrari ocupando dos plazas de minusválidos, y ya no está tan claro que esa sea la imagen que queremos dar.

Por no hablar que de verdad, y me refiero a su vida privada, cabe la posibilidad que se afeite con una Wilkinson o prefiera los productos de Apple. Así ocurre que hoy “lleva” unas Hawkers y mañana unas Luxottica.

Todo esto viene a colación de una reciente conversación que tuve por Facebook con una conocida marca española de artículos de viaje y bolsos. Me decían que no estaban interesados en que reseñase su producto, el motivo era que sólo les interesaban “influencers” con cuenta en Youtube o Instagram. Nada decían de redes sociales con mayor reputación como LinkedIn o Twitter. Prefieren imagen de famoseo, aunque luego les den el salto y se vayan con otra marca.



Así las cosas, y mientras vayamos siguiendo a esas personalidades, y replicando sus hábitos de compra, ahora con Gillette que son lo mejor; mañana con Wilkinson que lo son todavía más; y pasado con Braun porque lo que mola es el afeitado con maquinilla eléctrica estas tácticas de influencers cortoplacistas seguirán funcionando.