De niño solamente había tres gamas de calzado deportivo: las marcas desconocidas, las marcas nacionales, y la marcas internacionales.

Las marcas desconocidas eran las que llamábamos de mercadillo, porque además de en zapaterías de barrio, se vendían en esos útiles y baratos mercados itinerantes.

Las nacionales eran probablemente las más habituales: Paredes, Kelme, J’hayber, Yumas, Joma, Victoria o en aquel tiempo Puma. Las encontrábamos también en mercadillos pero lo habitual era comprarlas en la zapatería del barrio.

Luego estaban las multinacionales, en aquella época apenas Nike, Adidas o Dassler Puma, además de mucho más caras, eran difíciles de conseguir teniendo que acudir a tiendas especializadas o zapaterías selectas.

La diferencia entre ambas, estribaba por un lado en el precio. Si unas Tórtola se podían comprar en el mercadillo por 1.000 pesetas, unas Paredes costaban 2.000 pesetas, y unas Nike 7.000 pesetas. Obviamente pagabas la marca. Luego estaba la calidad. Ciertamente en los mercadillos te podías encontrar con zapatillas que salían malas, normales o buenas. Si recurrías a la marca nacional, en general serían normales o buenas, mientras que las multinacionales eran habitualmente buenas.

Si sabías comprar, algo que nuestras madres habían practicado durante años, podías tener unas buenas zapatillas de marca desconocida, y una calidad equivalente a las Nike por 7 veces menos dinero.

Claro que en aquellos años todo era muy distinto, y tanto las enseñas desconocidas, como las conocidas, fabricaban sus productos España, mientras que Nike lo hacía en EE.UU. Nada que ver con el panorama actual.

Por supuesto la reducción de precios no era sólo por la marca, habitualmente cuanto más económicas los diseños estaban menos trabajados, y el prestigio que aportaban era menor.

Sólo tuve unas Yumas, las legendarias Galaxia, pero sí varias Paredes y J’hayber. Así que después de todo, me apetecía volver a repetir la experiencia.

Entre las muchas de mercadillo que tuve, recuerdo unas Navalis, fueron de esas que os decía que salieron buenas, y además con un diseño que me encantaba, combinando una base de color negro, con toques en amarillo. Eran muy diferentes al resto de zapatillas, sin nada que envidiarles a las Adidas, y además con un aire a la furgoneta del Equipo A (detalles amarillos en vez de rojos), o a la Puch Condor.

Así que cuando vi que Yumas, tenía las Maverick, que eran tan parecidas a aquellas zapatillas que tuve, no me lo pensé para comprármelas. Al ser de la colección 2013, no me resultó fácil, y aunque estaban en violeta-amarillo, rosa-gris y azul-amarillo, opté por las negro-amarillo. Lo segundo que me llamó la atención, fue el nombre, eso de Maverick me recordó tanto a Top Gun, que pensé que era una señal para comprarlas.

Son una zapatilla de diseño moderno, nada que ver con las retro New Galaxia, en ese sentido, las Maverick tienen un concepto muy similar a las deportivas de marcas multinacionales.

Con algunos toques en negro brillante. El color amarillo destaca, aunque no es demasiado abundante. Un degradado en la Y del logotipo, la parte posterior del forro interior, una parte en la suela, … Lo justo para destacar, sin resultar estridentes.

Son cómodas, y con un buen agarre, al menos sobre terreno urbano seco que es donde las he utilizado. Sin embargo la horma es algo peculiar, con un estrechamiento en la zona de la puntera, que hacen que parezcan ser un número algo más pequeño de lo que en realidad son. Poco a poco con el uso, esa sensación va desapareciendo, puede que por que cedan, o simplemente que nuestro pie se acostumbra a esa sensación.

Es pronto para hablar de calidad, y duración, por lo que como de costumbre, os iré actualizando al respecto.

El PVP rondaba los 40€, naturalmente pudiéndose conseguir por unos 30€ a poco que se busque. Personalmente me parece una pena que se hayan descatalogado, una política que vemos en muchas compañías, y que impiden que los productos acaben cuajando.

Debería extrañarnos que estén fabricadas en China, igual que otras marcas, al menos la empresa es de aquí, pero deberán tomar nota de filosofías más equilibradas como J’hayber.