Hacía mucho que no colaboraba en ZonaCasio, mis últimos artículos quedaron reproducidos aquí ZonaCasio (II). No se de dónde saco el tiempo, pero tras participar en Trazos del Tiempo sentía que había dejado de lado a Zona Casio.

A continuación os dejo con los artículos que escribí en el que para mi es el mejor medio independiente en cuanto a relojería Casio de habla hispana.



¿Y si Casio licenciara su módulos a terceros?

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Sábado 10 de febrero de 2018 a las 9:07.

Gran parte del negocio de Seiko-Epson y sus filiales así como de Citizen es vender sus módulos y calibres a otros fabricantes. No es algo nuevo de nuestros días, lleva haciéndose desde la época de los ebauches suizos. Tenemos compañías que solamente se dedican a eso, a fabricar maquinarias y venderlas a otros: ETA, Ronda, Sellita, …

En Uno de los digitales más bestiales del planeta, el Nixon BASE SS, en profundidad pudimos ver como a día de hoy es posible construir un reloj digital de calidad, completamente en acero y con un diseño espectacular a precios razonables. Pero siempre falla una cosa, el módulo. Lo cierto es que si exceptuamos a ETASA, los únicos que son capaces de fabricar módulos digitales son la industria china, y como ya sabemos, habitualmente con grandes carencias en cuanto a calidad y prestaciones.



Con Casio nos encontramos ante el panorama opuesto. Unos módulos superiores, que incluso en relojes tan básicos como el F-91W superan con mucho al de la mayoría de sus competidores. Por desgracia para todos los que buscamos un reloj de calidad, parece que Casio no es capaz de combinarlos con los materiales que sí ofrecen otras marcas. Es como si una caja de acero fuera un lujo en un reloj digital, por mucho que en los analógicos sean capaces de ofrecérnoslo a precios inigualables.

Pero, ¿y si Casio vendiera sus módulos a otras marcas?

Algunos dicen que sería una estrategia poco ortodoxa, ver módulos manufactura Casio en por ejemplo un Nixon. Discrepo totalmente. No es acaso cierto que muchos analógicos de Casio incorporan módulos completos de Miyota (Citizen). Es el caso extremo, el que en otras gamas es su más acérrimo competidor, es precisamente quien les proporciona el corazón a los relojes Casio más asequibles.

Ciertamente sería un gran error encontrar el módulo de un GW-9400 (Rangeman) en un reloj de otra marca, anularía toda la innovación que Casio ha puesto en su desarrollo. Para eso tenemos módulos de la propia Casio y a los que ellos ya no sacan ningún partido. De hecho no los utilizan. Pensemos en el módulo 1846 que montaba el descatalogado Casio W-720. Una precisión al más alto estándar de Casio, unas funciones verdaderamente completas, iluminación por LED, alarma, cronógrafo, temporizador, señal horaria y una autonomía de como mínimo 5 años. Comparemoslo con un Sector Street Fashion, que apenas cuenta con hora, fecha y luz. ¿La cosa está clara verdad?



En efecto las diferencias a nivel de módulo dejan al sector a la altura del betún. Pero si analizamos el reloj solamente, veremos que Casio es incapaz de llegar a él. Por 59€ de precio de tarifa lo revisten con una caja de acero, un cristal mineral y un armis también de acero. Un reloj por el que muchos de nosotros a ese precio, incluso equipado con el módulo 593 de un F-91W nos pelearíamos por él.

Digan lo que digan desde Japón, la demanda de relojes digitales de acero a precio contenido existe. Sino que se lo digan a Havet, Nixon, Vestal, Rip Curl y muchas otras. Pero desde nuestra amada Casio nadie parece darse cuenta, y siguen insistiendo en que lo mejor es la resina cromada o pintada. Al final se lleva a engaño, y son ya multitud los que aún piensan que los A15x y A16x son de metal. Sólo el brazalete es de metal, la caja es de resina, el cristal es mineral, …



A menudo me ronda por la cabeza una idea. ¿Y si adquiriese un lote de F-91W, podría conseguirlos a 7€ u 8€, y ese módulo lo adaptase a una de esas cajas de acero que utilizan otros fabricantes? Probablemente lograría un reloj digital básico, pero de calidad que podría vender a esos 50€ o 60€.

¿Por qué Casio no lo hace entonces? Y lo que es peor, ¿por qué no permite que otros lo hagan usando sus módulos?

La hora en los relojes de los escaparates

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Jueves 8 de febrero de 2018 a las 9:24.

Cómo pasa el tiempo… En concreto 7 meses desde que escribiera en ZonaCasio la Nota de prensa del Casio F-84W.

Hoy os quiero hacer una reflexión que me surgió desde pequeño al respecto de los relojes Casio. Recordad que durante la infancia de muchos de nosotros allá por la década de 1980, un reloj digital de Casio era un bien deseado y codiciado. Una ilusión.

La economía familiar no era lo que es ahora, por mucho que nos quejemos ahora, en los 80 España era mucho más pobre. Me refiero a lo económico puramente, porque quizás fuera también más feliz. Si a esto sumábamos que los relojes digitales representaban una tecnología en microelectrónica bastante reciente, sus precios no eran baratos. Se juntaba por tanto un poder adquisitivo menor, con unos precios más elevados. Ir a comprar un reloj digital de Casio era toda una experiencia. Mirar escaparates, preguntar en diferentes tiendas, y si teníamos la oportunidad, ojear catálogos.

Era una compra importante con la que tendríamos que estar muchos años. Queríamos lo mejor. Entonces desarrollé algunas manías o exigencias, muchas sin sentido, pero unas pocas que resultaron ser acertadas.



Entre las equivocadas estaba que prefería las cajas atornilladas. Me daba la impresión que eso me permitiría repararlos o cambiarles la pila una vez que “fuera mayor”. Era un error puesto que la mayoría de tapas traseras atornilladas implicaban que la caja era de resina en vez de acero. Más ligera y barata, pero menos robusta y duradera.

Entre los aciertos, el primero era renunciar a los relojes que estaban en el expositor o en el escaparate. Cuando el dependiente decía que ese era el último que quedaba, de inmediato iba a por otro. Ese reloj había estado expuesto, habría sido usado por potenciales compradores que activaron su luz y descargaron la pila, y que finalmente no lo compraron. Es decir, lo comprabas como nuevo, pero había tenido uso. La típica pieza que ahora sería liquidada en un outlet.

Además, los relojes que estaban expuestos tenían otro problema, el vendedor debía buscar su packaging en el almacén, y conozco casos de relojes de amigos que vinieron sin el manual de instrucciones, o con éste equivocado. Era fácil que se olvidara de localizar algún elemento, como quizás la caja correcta. Así que mejor evitarlo.

Pero la más importante, y con la que recientemente he constadado que era una regla completamente válida era la hora que mostraba el reloj. Cuando entregaban un reloj, y veía que no marcaba la hora correcta, también lo rechazaba. ¿El motivo? Pues muy sencillo, pensaba que un reloj demasiado desajustado quería decir o bien que llevaba demasiado tiempo en la tienda, o bien que su precisión era mala.

Supongamos un Casio F-87W que tiene un desfase máximo de 20 segundos/mes. Si lo veíamos que iba 3 minutos adelantado, era fácil inferir que llevaría en la tienda 9 meses. O sea que la pila habría tenido desgaste durante ese tiempo. No lo pensaba en su momento, pero visto en retrospectiva me doy cuenta que también era síntoma de que tal vez si no había estado conservado en un lugar sin humedad, habría envejecido ligeramente.

La otra explicación sobre el mismo argumento, era también negativa. Quizás el reloj no llevase 9 meses en la tienda, y puede que llevase sólo 2. La conclusión ante este escenario era clara. O bien el vendedor no lo puso en hora correctamente, lo que transmite dejadez e incitaba a desconfiar; o más probablemente indicaba que el desfase excedía las tolerancias del fabricante. Un adelanto de 3 minutos en sólo dos meses es una cifra exagerada.



35 años después, pienso en aquellas niñerías y me doy cuenta de lo simples que eran, pero del sentido común que demuestran. Claro que entonces las garantías no eran lo que son ahora. Usualmente había que desplazarse hasta el SAT para hacer uso de ella, así que no la usábamos, lo que se traducía en que debíamos asegurarnos que el reloj estaba bien.