Recientemente he sido invitado a participar en ZonaCasio, teniendo el honor de publicar algunos artículos. Hago eco de los mismos aquí también, pues contienen unas reflexiones interesantes acerca del mundo de la relojería, y como no, de Casio.

Heritage y savoir faire

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Viernes 17 de junio de 2016 a las 13:25.

Si prestamos atención a la comunicación y al material promocional, de las marcas relojeras más tradicionales, nos daremos cuenta que todas ellas destacan dos aspectos clave: el heritage y el savoir faire.

Esos son los motivos que nos llevan a asociar un reloj racing con Heuer, uno espacial con Omega, uno aeronáutico con Breitling, o uno de lujo con Rolex.

Analicemos un poco en profundidad estos atributos, y veamos como Casio nos los presenta.

Heritage
El heritage es la herencia de la marca, la tradición, sus fundamentos. Un valor que sustenta el presente de la marca, en base a su pasado, su historia y sus logros.

Esta herencia puede ser de tipos muy variopintos. Desde la índole técnica, como el Omega Speedmaster que viajó a la Luna; comercial como el Heuer Monaco que lucía Steve McQueen en la película Le Mans.

Casio, tiene una tradición que está indiscutiblemente asociada a la popularización electrónica. Ya desde sus comienzos en 1957 con la primera calculadora compacta electrónica, la 14-A. No fueron pioneros en inventar la calculadora electrónica, hubo otros que lo hicieron antes, pero si que la perfeccionaron, y consiguieron hacerla asequible para muchos.

Si nos centramos en la relojería, ocurre algo parecido. Aunque el primer reloj digital de pulsera, lo lograra Hamilton en 1970, a partir de 1974 con los Casio Casiotron, éstos se irían popularizando. Lo mismo ocurriría con el primer reloj calculadora con LCD, el HP-01 de 1977, que Casio haría muchísimo más económico a partir de 1981.

Fueron líderes en cuanto a tecnología, en base a la miniaturización, y a adaptar la electrónica al mundo del reloj. Ahí tenemos por ejemplo el BX-100B-1 (1999), o el Wirst Camera (2000). Y por supuesto, inventaron un concepto totalmente nuevos en cuanto a relojes de pulsera, los relojes resistentes G-Shock (1983).

En la actualidad, parece que la marca nipona apenas le de importancia a lo conseguido con su experiencia. Vemos solamente una sección escondida en su web, y donde se omite gran cantidad de herencia e hitos:
– Relojes con pilas de al menos 10 años de duración.
– Relojes certificados para vuelvo orbital por la NASA.
– Relojes legendarios aún en producción: F-84W, CA-53, …
– Relojes Databank.
– Relojes WR200M económicos.
– Relojes Tough Solar asequibles.
– Relojes con conectividad Bluethooth y 2 años de autonomía.

Por tanto, es lógico que si ni la propia marca le da importancia a estos hitos, la gente de la calle los desconozca. Y que cuando les preguntas por lo que les sugiere Casio, te digan relojes baratos de plástico. Y esta es una de las causas de que estos relojes de plástico, sean los que inundan las muñecas de la gente de a pie.

Savoir faire
Una vez que tenemos clara la historia y los logros de la marca, tenemos que tener en cuenta el savoir faire. O sea, la capacidad demostrada de saber hacer bien las cosas. Una combinación de técnica, experiencia, conocimiento y fiabilidad. Algo que nos haga preferir a Casio con el argumento, de que como marca ésta es superior.

De nuevo encontramos múltiples ejemplos que demuestran que sabían hacer bien las cosas, pero como los han abandonado, caen en el olvido de la gente:
– Relojes económicos, pero de calidad: F-28W.
– Relojes sin pila (Batteryless): AL-180.
– Relojes duraderos y de calidad a precios razonables: W-780.
– Relojes robustos y resistentes: DW-5600C.

Visto lo cual, no nos extraña que cuando alguien busca un reloj, se incline a marcas que con precio similar, han demostrado su saber hacer como Citizen o Seiko en vez de a Casio.

Mi próximo reloj será premium

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Sábado 25 de junio de 2016 a las 19:54.

Lo tengo más que decidido. Mi próximo reloj, será premium. Porque para los que amamos los relojes, éstos son más que un instrumento para dar la hora. Son una parte de nosotros, que comparten cada segundo de nuestro día, y que se mantienen fieles a nosotros, ya sea en la muñeca o en el bolsillo. Que nos transmiten sensaciones, que nos provocan emociones. Que evocan momentos, y que en cierta forma, son como vivir un sueño, aunque sólo sea por un diminuto instante.

Todo eso, y mucho más es lo que para mi representa la horología. Desde la historia del F-84W; el puro concepto táctico de G-Shock del GW-6900; el genuino Metal Twisted G-Shock MTG-M900, que se mantiene fiel a los digitales; el esencial Made in Japan GW-5000 digno homenaje del fundador de la escuela G y la manufactura propia, el DW-5000C; el vintage W-780, que nos recuerda el savoir faire de la marca; o el popular F-91W, el reloj que podríamos decir, ha cambiado el mundo.

Sin embargo, ese próximo reloj premium, no podrá ser de Casio. Muy a mi pesar, la marca parece haber abandonado a todos los aficionados, aquellos entre los que humildemente me cuento, y que de un modo casi incondicional, se han apasionado con ella. Desde hace unos meses, ya no siento nada por Casio. Veo a sus compatriotas de Citizen, Orient, o Seiko, como son capaces de hacer las cosas bien, de respetar sus valores originales, y de dar al público lo que demanda, y me voy llenando de desilusión. De todo lo que Casio fue, a lo que es ahora.

Indudablemente esa decepción es un proceso lento. Comienza con una apatía, esa sensación que hace que por un motivo que aún desconoces, dejes de ponerte tanto tus Casio. Poco a poco se va extendiendo por tus venas, al mismo tiempo que empiezas a ser consciente de lo que ocurre. Hasta que llega un momento que dejas de identificarte con ellos. Ya no son lo que eran. Ya no te dan lo que te daban. La conclusión es inevitable: Ya no sientes lo que sentías.

Entre tanto, otras piezas van conquistando tu muñeca. Son aquellas que curiosamente permanecen fieles a su esencia, que siguen representando lo que representaban. Un valor seguro, un valor fiel. Relojes que te pones, y con los que experimentas el mismo sentimiento que en el primer día. Sientes algo de pena dejando de lado a Casio, pero te consuelas. Ya tuvieron una crisis gorda a mediados de 1990, habían perdido el rumbo, y fue el signo que necesitaban para recuperarlo. Parece que ahora, les está ocurriendo lo mismo, aunque no estoy tan seguro que sean capaz de virar el barco. Me temo que acabarán embarrancados… O quizás algo peor, hundidos.

De modo que en efecto ese nuevo reloj será premium, y ofrecerá todo aquello que Casio no ha sido capaz de mantener. Será un reloj mecánico, porque si bien los suizos son rancios, han conseguido con mayor o menor dificultad, seguir erre que erre, apostando por sus orígenes, por su heritage. Por esa misma razón, será de una marca con más 80 años de historia. Una historia en la que siempre han ofrecido ese tipo de relojes. Que naturalmente se han adaptado a los tiempos, y si ha hecho falta tener relojes de cuarzo, y más asequibles en el catálogo, lo han hecho sin dudarlo un momento. Pero sin renunciar a sus inicios, con la relojería mecánica.

Tendrá el movimiento más complicado de los que se venden actualmente, porque es un placer para la mente y los sentidos poder admirar su técnica y su funcionamiento. Porque el encanto de un cronógrafo mecánico es casi insuperable, y porque la indicación de fase lunar, simplemente es preciosa en un reloj analógico. Evidentemente sus materiales deben ser de primera calidad, y sin falsos juegos. No vale por ejemplo que monte un cristal de zafiro, si antes renegaban de él, o que esté construido con materiales plásticos, que más pronto que tarde haya que reemplazar.

Además voy a apostar por una marca, que sea exclusiva, que me identifique, y nada mejor que una de nuestro país, y que a su vez combine el Swiss Made. Mejor que eso, que sea una empresa familiar, y que sea de Barcelona.

Una marca, que me ponga fácil adaptar el reloj a mis gustos, que faciliten cambiarlo como uno quiera. Que me ofrezcan su garantía de calidad ante esas configuraciones hechas en su propio taller, y que además, lo hagan encantados. En suma que sea lo opuesto a tener que buscar por internet un armis del Casio GW-6900BC para ponerlo uno mismo en el GW-6900. Arriesgándose a que no quede perfecto, y ocasionando molestias sin sentido. Todo ello, simplemente porque le gusta ese armis compuesto en un LCD positivo, y Casio no contempló esa posibilidad. Igual que tampoco contemplo que en sus exquisitas tiendas se ofrezcan a realizar este tipo de operaciones y gestiones…

Que tenga un precio mucho mejor que el de relojes similares. Que me haga creer que he invertido mi dinero (en vez de gastarlo). Que la marca no fije políticas de precios mínimos, que deje libertad a vendedores y compradores, y en pocas palabras, que no imponga un falso elitismo.

Que sea un reloj premium, por no decir de lujo, y que sea más exclusivo que un MRG-G1000B, pero puestos a pedir, que tenga un precio como el del GWF-D1000B.

¿Alguien cree todavía que ese reloj no existe?

Querida Casio

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Domingo 3 de julio de 2016 a las 8:50.

Como a vosotros, me apasionan los relojes digitales. Quizás ese es el motivo principal del desencanto, el tedio, y la desilusión que vivimos con Casio últimamente. Nuevos lanzamientos, en donde parece que han perdido el buen saber hacer de antaño. Alejados de su concepto original, dedicándose ahora a los relojes analógicos y premium. Estoy convencido que aún nos queda algo de pasión por la marca, así que por nuestra parte que no quede, démosles algunas buenas ideas…

Querida Casio,
Con la presente, tengo la osadía de darle mi parecer acerca de su anteriormente estimada compañía, con la eterna esperanza que sirva para la mejora de sus productos, y la adecuación de los mismos a la demanda de sus usuarios.

Smartwatch
Casio siempre ha sido un ejemplo de tecnología práctica. Ha intentado meter tanta como ha sido posible en el espacio de un reloj de pulsera. Todo ello, persiguiendo altos grados de utilidad, y a un precio razonable. Con el WSD-F10, han metido la pata. Haciendo lo mismo que han hecho otros antes, y convirtiéndolo en un trasto inútil, que apenas te da un día de autonomía. A los wearables, le quedan al menos 5 años para poder ser usables a diario. Queremos un Smartwatch de Casio, pero con su esencia, y practicidad diaria. Nada que ver con el denominado WSD-F10 2.0, sino optimizado para su uso, con la tecnología propia que descartaron. Algo como el Peeble, pero mejorado y reinterpretado por Casio.

Tecnología propia
Lo insinuaba antes, la diferenciación de Casio en la relojería siempre ha sido disponer de tecnología propia. Manufactura que les permita tener el control completo del producto. En cambio, optan por lo opuesto, desde movimientos de Seiko o Citizen, hasta receptores GPS de Sony, sistemas operativos de Google o sensores de terceros.

Obviamente los desarrollos propios son más lentos, y más caros. Menos rentables a corto plazo. Sin embargo a medio y largo plazo, dotan a los productos de un nivel de integración y sinergia superior, mientras que aumenta la capacidad de la marca para producir mejoras incrementales. Precisamente la tecnología propia, es lo que permitió que Casio, estuviera en el pasado al menos 5 años por delante de lo que hacía la competencia.

Tecnología punta
Los digitales son el alma mater de Casio. Pequeños aparatos electrónicos donde integrar un sinfín de funciones. Desgraciadamente, no han cambiado apenas en los últimos 30 años. Queremos pantallas 100% dotmatrix como Suunto, células solares de color como Citizen, autocalibración como Morgenwerk, osciladores de cuarzo termocompensados como ETA, pantallas STN,… Ni más ni menos que actualizar la arcaica base existente.

Calidad
No es posible que hacer un digital con caja de acero y cristal mineral, sea tan caro y complicado. En la década de 1980, apenas eran más caros que los modelos de resina, teniendo así relojes de calidad y duraderos, que mejoraban la imagen de durabilidad y solvencia de la empresa. Ello se extiende a materiales, como el titanio y el zafiro, que se usan de manera residual en Casio. Por ejemplo Citizen nos ofrece relojes solares (Eco-Drive), completamente de titanio, incluyendo la caja, y con cristal de zafiro por unos 200€. En Casio lo mismo asciende a 2.000€.

Aquella maravillosa ilusión

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Martes 12 de julio de 2016 a las 17:29.

Han pasado más de 30 años, y todavía muchas veces me parece que fue ayer. Cuando estábamos en el patio del colegio, en casa de algún amigo, o en el parque, y compartíamos orgullosos nuestros relojes Casio.

Veíamos como las capacidades se sucedían mes tras mes, coincidiendo con cumpleaños, comuniones, o buenas notas escolares, traían en la muñeca nuevos digitales Casio. Primero WR, luego WR50M, luego WR100M.

Se añadían más y más funciones, alarma y señal horaria, luego cuentas regresivas (temporizadores), después 5 alarmas, calculadora, alimentaciones duales, DataBank, etcétera.

Pasamos de los básicos como el F-10, a los equilibrados F-87W, luego los W-66, los W-720, los W-36, …

En aquellos años, el consumismo no era la norma. Se hacía falta esperar a una ocasión señalada para conseguir el reloj que queríamos. Y a veces ni así. Por tanto, los DW-5000C, o los DW-5600C, solamente los veíamos en las muñecas de los adultos. Así es, en esa época, muchos adultos llevaban relojes digitales. En efecto se consideraban los relojes analógicos, como algo pasado de moda, de otra época… ¡Qué ironías tiene la vida!

No había más que ver el reloj que llevaban nuestros padres o abuelos. Aquellos analógicos mecánicos, que sólo daban la hora. Los más completos, tenían segundero, e día de la semana y fechador. Pero a diferencia de nuestros queridos Casio, no venía preprogramado, así que era necesario ajustarlos cada mes que con menos de 30 días. Bueno, en realidad mucho antes, porque con desfases de 10 segundos/día en los mejores casos, era comprensible que tuvieran que corregir el desfase cada una o dos semanas.

Mientras tanto nosotros nos maravillábamos al poner nuestro Casio en la hora exacta usando la carta de ajuste, y comprobando como al día siguiente, iba totalmente exacto. Es indudable que eran relojes mucho más precisos y económicos que los mecánicos. Pero también eran mucho más completos y fiables.

Quizás muchos mayores los vieran como un juguete, pero nosotros sabíamos que eran el futuro. Ante cualquier emergencia ahí estaba nuestro fiel Casio. Que estábamos en el cine, y nuestros padres nos preguntaban la hora, activábamos el botón de luz, y la veíamos. En cambio el lumen del reloj de nuestros padres, si es que tenía, se había agotado hacía rato.

Nos deleitábamos con algo tan inocuo como ver los relojes en los escaparates. Con poses extrañar para poder ver su precio medio escondido, leyendo los mensajes promocionales acerca de sus características y novedades. Imaginándonos como nos quedarían en la muñeca. Soñando con poderlos llevar al día siguiente al colegio. Nada más darnos la vuelta, ya pensábamos en liar a nuestro abuelo para que nos acompañara de tiendas, y ver si se ablandaba para comprarnos uno…

Por desgracia esa ilusión ya no existe. Quizás el último modelo de Casio que me sacó una tímida sonrisa al verlo aparecer fue el HDD-S100. Estoy seguro que los niños de ahora, no piensan en tener un GWF-D1000 cuando sean mayores como nosotros hacíamos. Ellos querrán tener un Tissot, o tal vez ni siquiera eso, y les baste con un Samsung Galaxy S7.

Lo cierto es que Casio no ha sabido cultivar ese deseo. El deseo arraigado desde la niñez que nos impulse de grandes, y en la medida de lo posible, en acceder aquello que en nuestra infancia no pudimos. Sigo deseando el Porsche 911 Turbo, que tanto me hacía soñar de niño, y si en algún momento puedo, se que ahí estará Porsche gustosa de vendérmelo, para que así pueda rememorar aquellos sentimientos, y haber cumplido un sueño. En todo caso, no será algo inmediato. Pero si que puedo acceder a un reloj premium. Uno de aquellos que me obsesionaban, y que no pude tener. Por desgracia Casio no me lo quiere dar, ni a mi ni a muchos, y los Junghans Mega, no es en lo que pensamos.

Es como si Casio hubiera cerrado las puertas a las ilusiones relojeras que tuvo toda una generación, intentándonos encolomar esos modelos que ni nos gustan, ni son lo que queremos.

Resistencia y duración

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Jueves 21 de julio de 2016 a las 8:31.

Ya veíamos en La verdad sobre G-Shock que en ningún otro sitio te contarán, que los Casio G-Shock, no son en general lo que eran, algo que a muchos no les pillará de sorpresa, y sobre lo que no voy a repetirme.

Si que me gustaría aclarar un par de conceptos, que suelen llevar a confusión. En realidad, no me avergüenza reconocer que personalmente yo los daba como sinónimos, o sea, como que eran equivalentes. Se trata de Resistencia y Duración.

Resistencia
Si atendemos al DLE, (antiguo DRAE), se nos indica para resistir la siguiente acepción que nos interesa:
Tolerar, aguantar o sufrir.

Así que la resistencia aplicada a una cosa, en nuestro caso a un reloj, quiere decir que tolerará y aguantará el sufrimiento y el maltrato. O sea, el entorno perfecto para un G-Shock, donde hablamos de resistencia al agua al menos de 20 ATM, resistencia a los golpes, barro, temperaturas extremas, aceleraciones, etcétera.

Ya sabéis que el concepto original de G-Shock, era lo que denominaron el triple 10, es decir que debía aguantar:

– Caídas desde al menos 10m de altura.
– Resistencia al agua al menos de 10 ATM (100M).

Duración
Acudimos otra vez al DLE y vemos que durar se entiende como:
Continuar siendo, obrando, sirviendo, etc. Dicho de una cosa: durar (continuar sirviendo).

O sea que algo duradero, no es más que un objeto que nos seguirá sirviendo y funcionando a lo largo del tiempo.

Si volvemos al triple-10 original, nos encontramos con su tercera característica, que esta vez, iba en la linea de la duración, y no de la resistencia como hemos visto antes:

– Pila con al menos 10 años de duración con un uso normal.

Conclusiones
Queda claro que un Casio G-Shock, o al menos muchos de ellos, son sin lugar a dudas relojes muy resistentes. Ciertamente, la marca pone cada vez menos énfasis en ello, y más en los colores, y el diseño, que son naturalmente incompatibles con su función de resistencia, pero lo siguen siendo.

En cambio, no son particularmente duraderos. Cajas de resina, que cuando se han abierto tres, cuatro o cinco veces, empiezan a cerrar mal, correas o biseles también de resina que obligarán a reemplazarlas cada cierto tiempo. Las pilas con duración de 2 o 3 años, por supuesto no ayudan a la duración del reloj. Como hemos visto, cambiarlas retirando los tornillos de la caja, acabará dañando las roscas de resina. Finalmente los cristales minerales, aunque más duraderos que los de plexy, no son la panacea en cuanto a duración.

Mi relación con Zona Casio

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Lunes 1 de agosto de 2016 a las 13:24.

Cada vez que ocurre algo con Zona Casio, no puedo evitar sentirme un tanto asustado. Estoy seguro que es una sensación que muchos compartís, pero soy yo el que tiene el privilegio de contarlo.

Puede que el título de Mi relación con Zona Casio no sea el más adecuado a esta exposición, y inicialmente consideré el de Qué me hace sentir Zona Casio, sin embargo a última hora lo rechacé, al encontrarlo demasiado sensiblero.

Zona Casio apareció en el año 2011, con una discreta entrada titulada Cómo cortar la pulsera metálica de un Casio estándar. No recuerdo exactamente cuando lo descubrí, supongo que durante el 2012, y si hago caso a lo que dice Google, mi primer comentario fue de 2013.

Tengo gratos recuerdos de tardes de verano. Esos momentos tan calurosos que te impiden salir a la calle, y donde ya no te apetece una siesta. Solamente estár relajado tranquilamente. Aprovechaba para ponerme al día y releer la cantidad de artículos que tenía pendientes. Mientras fuera se superaban los 40 grados, yo pasaba esas horas de la canícula, refrescándome con esos Casio digitales que tantos buenos recuerdos me traían, y con un estilo de redacción sincero, dinámico y que demostraba profundos conocimientos.

Gracias al trabajo de Bia Namaran, pude disfrutar de 19 minutos, luego de Purgatorium, y por último de El imperio. Novelas cortas, o relatos largos si se prefiere, donde si bien los relojes no eran los protagonistas, formaban parte fundamental de la historia.

Por supuesto no puedo olvidar Viendo las horas pasar, una selección de artículos publicados en ZC, debidamente “remasterizados”, y algunas obras más breves como Once mil ciento veinte y cuatro, AC.

Zona Casio, o ZC como la llamo cariñosamente, ha sido, y es, una publicación que me ha acompañado en muchísimos momentos. Particularmente en aquellos en los que por el motivo que sea, uno necesita sentirse más acompañado, y notarse cerca de las cosas que le gustan. Ya sea para aprender, como simplemente para infundirse ánimos. Hace unos meses, os expliqué en Cuando estamos mal, lo mal que lo pasé con un grave episodio de bronquitis, pero lo mismo podría decir de otras convalecencias anteriores. Y, ¿sabéis qué? Pues que ahí estuvo Zona Casio, entre otros, para ayudarme a seguir, y hacérmelo todo más fácil. Ya sabéis que del mismo modo que existen enfermedades psicosomáticas, un buen estado anímico ayuda sin duda a la recuperación.

Así que cuando leí sobre Sí, es tu única alegría del día, no me pareció justo que alguien como Bia Namaran, que sin saberlo, había hecho tanto por mi en aquellos momentos, ahora se quedara sin un compañero como es Zona Casio.

Espero que cuando leas esta entrada, te acompañe como lo han hecho las tuyas a tantos otros. Es mi granito de arena para ti.

¡Mejórate pronto amigo, que ZC te necesita!

Notas de prensa

Artículo publicado originalmente por Javier Gutiérrez Chamorro (Guti) en ZonaCasio el Domingo 14 de agosto de 2016 a las 20:39.

Se dice que las revistas están en crisis por la amenaza que supone la mayoría de contenido gratuito en Internet, y que le hace competencia. Como fiel comprador de revistas de automóviles e informática, tengo la opinión que lo que les hizo descender las ventas, fue la poca calidad de sus artículos. O quizás es el pez que se muerde la cola, y el descenso de las ventas, obligó a ahorrar creando artículos que en general era de bajísimo nivel.

Me cansan leer esas reviews donde cada nuevo modelo es fantástico, no tiene defectos (y sin los tiene son nimiedades o perogrulladas), y mejora a todos los anteriores.

Como este es un blog dedicado a Casio, y especialmente a los relojes, lo anterior no sólo es válido para tecnología y coches, sino también para la relojería y también para Casio. No me avergüenza decir, que me indignan esos medios, ya sean gratuitos o de pago, nacionales, o extranjeros que lo que hacen es básicamente copiar y pegar notas de prensa proporcionadas por la propia marca. A veces, esas notas de prensa, vienen desde una agencia de noticias, que ha hecho lo propio. Es decir, ha copiado el comunicado de prensa proporcionado por la marca, y a su vez se lo licencia a otros medios.

Cuando hablo de medios, lo hago en el sentido amplio, desde revistas de papel, hasta periódicos generalistas, sitios web, blogs, foros, comunidades, y redes sociales como Facebook o Twitter. Bastante tenemos con aguantar la publicidad, que se nos inyecta incluso en medios por los que pagamos como revistas o suscripciones a televisiones de pago, como para encima tener que aguantar esta publicidad encubierta.

Lo peor no es que sea publicidad, sino que nos hace perder el tiempo, y no nos aporta nada. Cuando eres un potencial cliente de un artículo, buscas información al respecto. Necesitas que aunque sesgada por la opinión del editor, lo cual es totalmente humano, sea imparcial, y te aporte puntos de vista diferentes y honestos. Si en un sitio lees que el AEQ-200 es un reloj estupendo, en otro lo que lees es que como el DW-6900 no hay nada, y en otro que lo suyo es el GWG-1000, acabarás igual o peor que cuando empezaste.

Entonces, decidimos acudir a sitios que nos parecen más de fiar, y abandonamos ese tipo de publicaciones. Nos vamos a páginas de Facebook, o incluso leemos las reviews de compradores de Amazon. Lo que quizás no sepamos, es que esos grupos, o esos compradores de Amazon, tienen muchas veces sus intereses por detrás. He visto como empresas ofrecen sus productos a reviewers de manera gratuita a cambio de recibir una buena valoración, y por supuesto conocéis como se consiguen esos 10.000 “Me gusta” en Facebook, o los 10.000 seguidores en Twitter. Algo tan fácil como organizar un sorteo, que para participar requiere que hagas un Like, y un Follow. Por el precio de uno, ya has conseguidos dos. Ocurre que después del sorteo, casi nadie se acordará de retirar ese Like o ese Follow, y así tenemos páginas y usuarios que no aportan nada, pero que a simple vista parecen tener mucha relevancia y reputación.

Luego vemos sitios, como en mi opinión Zona Casio, que te transmite unas opiniones personales de la marca y sus productos. Puede que no estemos de acuerdo con ellas, pero sabemos que son sinceras, y ese es el valor que aportan. En mi blog, intento hacer lo mismo, que creo que es lo que nos deja la conciencia tranquila. Y si, admito que me han cedido productos, pero ¿acaso mi tiempo no merece una compensación al respecto?. Lo cierto es que he escrito exactamente lo mismo que si lo hubiera pagado de mi propio bolsillo, de hecho muchas veces, incluso el producto lo he comprado yo mismo, simplemente porque me apetecía tenerlo, y escribir sobre él.

Entiendo que en un medio público, debas ser cuidadoso, y que convenga suavizar las virtudes, y los defectos. Más que nada, porque pueden ser una apreciación personal nuestra, más que un atributo del propio reloj. Que tengas que decirlo con buenas palabras, y que pongas atención a los detalles.

Me dan repelús esos embajadores, que llevan el Casio de turno en su evento oficial (o TAG Heuer, o Seiko u Omega), para verlo al día siguiente con un reloj de otra marca, que son de verdad los que le gustan.

El resultado final, está lleno de injusticia. Porque nos damos cuenta que sólo podemos confiar en aquellos que hablan de esos productos, simplemente porque les atraen. No tienen intereses ocultos en ellos, no obtienen dinero de ellos, etcétera. El problema es que esa gente, acaba, pese a ser reputada y admirada, con menos acceso a los productos, que los que mienten y dicen que todo es bueno. Si yo fuera una marca, lo tengo claro. Prefiero que se hable sinceramente de mi, aunque sea mal, a que todos hablen bien, pero diciendo lo mismo. Porque cuando un discurso se usa tantas veces, al final se desvirtúa, y ya nadie se lo cree.

No hace falta más que echar un rápido vistazo a lo que vimos en ¡La policía testea los G-Shock actuales! o en ¿Quién maneja los foros en España, las marcas o los usuarios? para poderlo comprender.