Cuando un reloj es algo más que un reloj

Estoy seguro que todos los que compartimos la afición relojera, consideramos que un reloj es algo más que un reloj. No me refiero solamente a que sepamos valorar su diseño, sus materiales, sus acabados, la historia o la reputación de la marca, que nos guste, o que lleve una maquinaria exquisita o muy precisa. Me refiero a la sensación que nos transmiten al llevarlos.



Como ya escribía en Relojes que pasan desapercibidos, nuestro mundo actual está lleno de relojes. Y en contra de todo pronóstico, su omnipresencia no hace más que incrementarse. Nuestro teléfono móvil, la consola de videojuegos, el ordenador, … Hoy en día saber la hora de una manera muy exacta es a diferencia de hace décadas, algo accesible para cualquiera, sin necesidad de llevar un reloj. Hasta a una calculadora como la Casio fx-CG50 la podemos dotar de reloj.

Sin embargo un reloj nos aporta ese aire de autonomía, de saber que podremos conocer la hora aunque nuestro teléfono esté descargado, aunque estemos en alguno de los pocos lugares dónde no hay relojes. Es la sensación de un hombre o una mujer que lleva en su muñeca el instrumento que necesita, relejando la independencia y la autonomía.

En mi caso, pese a que los relojes digitales son algo que siempre me ha fascinado, desde hace unos años he ido valorando las cualidades, o mejor dicho, las sensaciones que tengo con los relojes mecánicos.

Me quedo ensimismado con el movimiento casi continuo de su manecilla segundera dando saltitos, con la compleja maquinaria en un armónico y bien estudiado movimiento regular. Me sugiere como debería ser la vida, todo coordinado al unísono, sin roces, en una secuencia casi perfecta.



El atractivo de algo que obtiene su energía, no de pilas ni de baterías. El placer que representa darle cuerda y sentir esa reconocible resistencia en la corona a medida que le damos vueltas.

Cuando el reloj es automático, es decir, de carga automática, sentir como se mueve su rotor de carga a medida que nosotros nos movemos, como si nosotros y el reloj formáramos una entidad única. Esa especie de fusión entre un humano y un reloj, que recuerda a las simbiosis que vemos en el mundo animal desde hace miles de años.

Un reloj mecánico no deja de utilizar una ingeniería de sobra conocida, son los mismos principios de hace casi 2 siglos y que se usaron en los otrora muy populares relojes de bolsillo. Una mecánica que podemos llegar a comprender, pero que no por ello deja de suscitarnos admiración.

No sólo se trata de saber la hora, no sólo se trata de que sea un complemento que nos guste, o que conjunte con nuestra forma de vestir. Consiste también en la forma en que contabilizan el tiempo transcurrido.

10 comentarios en “Cuando un reloj es algo más que un reloj”

  1. Einstein amaba su Longines, yo amo los digitales, pero los relojes mecanicos tienen esa armonia, esa pasion que es infinita por esa maquina tan perfecta. Si fuera hombre rico, tendria un Patek (minimo) y 1,000 digitales.Saludos GUTI, SERGI Y FORO.

  2. Buenos días, D. Javier, D. Ricardo y demás lectores de la bitácora.

    A mi me gustan todos los relojes, los mecánicos y digitales particularmente; pero no hago ascos a los demás. Ahora en la cuarentena estoy ordenando los cajones de casa de mi madre (me he quedado con ella) y he encontrado un buen conjunto de ellos… ja ja ja. Me han venido recuerdos (y eso que como comenté quería dejarlos esperar su oportunidad).

    Los mecánicos son casi magícos, pero ahora me acompañan mis dos humildes casio A 158 que llevo todo el rato y un F para hacer cinta de andar (cinta de más de 30 años sin motor ni nada, pero es alucinante: madera de teca, rotor de acero…)

    A lo que dice nuestro amigo D. Ricardo; si fuera rico, no sería Yo. No me gustarían los relojes, supongo que compraría una joya que da la hora para beber batidos y no sentirme menos que mi clan.

    Feliz tarde a todos y ánimo.

    «Ací em pariren i ací estic, [ aquí me parieron y aquí estoy]
    pobre de béns i ric de dies, [ pobre de bienes y rico de días]
    pobre de versos, d’afanys ric.»[pobre de versos, de lucha rico]

    «Un entre tants» Vicent Andrés Estellés.

    Os dejo, si tenéis a bien, el enlace a un libreto de poesía y fotografía del gran Estellés.
    http://www.upv.es/entidades/SPNL/info/U0775284.pdf

  3. Muy buenas. hay magia en ellos. TIC TAC TIC TAC, Creo que hoy, hay una diferenciación en la sociedad que yo divido en tres sectores. Los que llevan un reloj, los que sienten que llevan un reloj y los que simplemente miran la hora. Me alegra pertenecer a los segundos, porque sentir, es sinónimo de estar vivo. Un fuerte saludo a los amigos de este blog, mucho ánimo estéis donde estéis.

  4. Así es RICARDO, un reloj que fue subastado recientemente por una increíble suma por cierto. Yo estoy como tu, me gustan los relojes en general, los digitales y los mecánicos. Los que menos me dicen son los analógicos de cuarzo. Así que si fuera rico, tendría 1000 mecánicos y 1000 digitales. En ambos casos de todas las épocas. Puestos a soñar…

  5. Yo suelo llevar un F-91W también, más aún estos días Sergi. Algo que seguiría haciendo aunque fuera rico, y creo que tu igual. En lo que discrepo es en el reloj joya. No me siento identificado con ellos, por mucho que mis amigos ricachones me mirasen mal… Aunque bueno, hay que verse en la tesitura para asegurarlo.

  6. Muy buenas a todos.
    Un post muy bien expresado,Guti.
    Los sentimientos de los que apreciamos los relojes,más allá del resto.
    Yo,Guti,ya sabes que lo mío son más los digitales.
    Analógicos,de cuarzo o automático tengo más bien poco.Aunque también me gustan algunos,soy más de digitales.
    En lo de rico o pobre,discrepo algo.
    Hay mucha gente,con dinero que se compra relojes de alta gama,Rolex,Omegas,ect…por aparentar,sin saber siquiera de marca, historia,ect…
    Quizá si fuéramos ricos de repente,si,tener algunos relojes de prestigio,pero también quizá nos siguiéramos sintiendo más cómodos con esos relojes que a muchos marcaron su juventud,infancia, recuerdos familiares,,y un sinfín de vivencias que los otros no te dan.Aunque cuesten miles de euros.
    El sentirte identificado con ese reloj que portas,por todo lo comentado antes,por sensaciones y emociones.
    Hay gente que no se siente cómoda llevando piezas de gran valor.A mí me costaría mucho.
    Pero eso ya es la percepción personal de cada uno.
    Hay gente que el reloj lo lleva exclusivamente como complemento de moda.Sin más.
    Y cuanto más caro mejor.Después ni sabe de movimientos ni calibres, acabados,ect….
    En cambio,para nosotros es otra cosa.
    Llevamos ese reloj,con conocimiento de causa.
    Valorando lo que llevas realmente,sin dar importancia a modas,o el aparentar.
    Como parte ya de nuestra vida,de nuestro sentir y nuestro Vivir.
    Un saludo a todos y cuidaros mucho.

  7. Estás en lo cierto Pedro. Las apariencias no son nada, y es algo que nos estamos dando cuenta con el COVID-19. Comprar algo porque es caro, o porque los demás lo admiren es un sinsentido. En cambio, la capacidad que hemos desarrollado de disfrutar con un reloj, es algo que nos aporta algo de felicidad, y eso es muy positivo. No importa que sea barato o caro, digital o analógico, lo que cuenta es que nos ayuda, más aún en estos momentos, y nos permite compartir una afición.

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