Relojes Micro y Relojes Justina

Hace unos días, charlando con un amigo me decía que le extrañaba no haber leído en ningún medio acerca de la quiebra relojes Justina, y que hasta dónde él sabía, yo había sido el primero en hacerme eco. Lo mismo creo que ha ocurrido con Relojes Micro. Pero este artículo no es para ensalzar las ventajas que tiene un pequeño medio independiente como este, permitiéndosele dar a conocer acontecimientos que nada tienen que ver con la audiencia ni con los clics.



Defiendo las marcas de relojes españolas, creo que es algo que todo amante a la relojería con un mínimo de, no digo ya sentimiento patrio, sino pragmatismo debería hacer, pero también considero que para aprender es necesario criticar. Ya he documentado incidentes que demuestran que los empresarios no gestionan bien sus compañías, lo pudisteis leer recientemente con Ophion Watches o Industrial Martí de Relojería, pero también es cierto que mucha otras, luchan por salir adelante, y lo hacen bastante bien. Es algo que he intentado transmitir con Relojes Kronos, Thermidor o Duward; todas ellas marcas con una larga historia y que con respeto, permanecen fieles a ella.

Lo que ocurrió con Justina de Grupo Otero y también con Relojes Micro (Comercial Ferreiro), es que con la crisis del cuarzo, es decir, el auge de los precisos y baratos relojes con maquinaria de pila, no supieron adaptarse. Bueno, sí que lo supieron, pero lo hicieron mal, buscando el beneficio inmediato.



Se dice que la crisis del cuarzo comenzó allá por los años 70. La industria japonesa empezaba a comer terreno a los establecidos suizos que seguía apostando por los calibres mecánicos. Esto llevó al desastre del país helvético. Gracias al gobierno dictatorial, en España esa crisis llegó algo más tarde, en los años 80. Fue ahí cuando Micro, que llevaba el negocio desde 1952 y Justina que lo hacía desde 1898, siendo la marca más antigua del país, al igual que muchas otras compañías, decidieron ir a lo fácil. Encargaban relojes en Asia, por aquel entonces Hong Kong era la China actual, y los vendían aquí multiplicando su precio por 3 o 4. En resumidas cuentas, no hacían nada salvo comprar, y se lucraban fácilmente. Las marcas estaban contentas, y mucho más aún los comercios que veían como sus márgenes de beneficios se disparaban, incluso aplicando descuentos.

Como siempre critico, algo va a fallar cuando el que gana dinero no aporta nada al producto. Y efectivamente los chinos empezaron a tener éxito con sus productos. Era lógico, ofrecían lo mismo que Micro o Justina, pero claro, ellos no multiplicaban el precio.

A medida que se fue abriendo el mercado, esos relojes chinos baratos eran más fáciles de conseguir, tanto que incluso los regalaban como mercadotecnia en diferentes negocios. Aunque como compradores somos más bien tontos, en seguida nos dimos cuenta que si regalaban ese reloj, es que no debía valer mucho, al menos no tanto como marcaba la etiqueta en el comercio de turno.



Las marcas reaccionaron, ahí tenemos al Justina 11906B con una excelente relación calidad-precio. Pero el valor de la marca ya se había devaluado, pocos confiaban en Justina o Micro, que como decía habían venido relojes más bien malos a precios más bien caros. Eran malas marcas.

Los asiáticos siguieron mejorando su calidad, lo explicaba en la reflexión sobre relojes chinos, así que los oportunistas españoles cada vez vendía menos y se vieron obligados a echar el cierre. Evidentemente intentaron cambiarlo, pero ya era tarde.

La moraleja es que ir a lo fácil acaba saliendo mal. Seguro que todos tenéis en la cabeza marcas así, no sólo en el sector relojero, también el en deportivo o en el industrial.

18 comentarios en “Relojes Micro y Relojes Justina”

  1. Es una pena que marcas como Justina desaparezcan, yo no se los pormenores que les llevo a la quiebra ,pero me parece que es extrapolable a otras industrias ,tales como en el sector de las navajas y cuchillos supuestamente de Albacete ,pero que en muchas empresas las compran en china y las revenden aqui con lo que me imagino que es pan para hoy y hambre para mañana ya que no suelen ser iguales en calidad, aunque en China logicamente saben hacerlas muy bien pero todo tiene un precio y si por menos dinero vendemos bien para que voy a dar otro producto de más calidad y subcribo tus palabras «es que ir a lo fácil acaba saliendo mal».

    Un saludo

  2. Buenas,

    Totalmente de acuerdo.

    Para mi, algunos de los casos más llamativos actualmente son los VMP (vamos, los patinetes eléctricos). Han aparecido marcas «nacionales» como aparecen setas en otoño. Y lo único que hacen, aparentemente al menos, es comprar al chino de turno los scooters, ponerles la pegatina con el logotipo y triplicar el precio del mismo patinete vendido en China. Habrá quien diga que, claro!, la marca paga impuestos, ofrece un SAT y una garantía, bla bla bla…

    Quizás alguna, un porcentaje ínfimo de ellas los haga, pero la mayoría sólo exportan, y si tienes algún problema, «si te he visto, no me acuerdo». Ni tienen talleres, ni técnicos ni nada de nada. Repito, alguna hay que si, que aporta diseño, investigación y servicio postventa, pero poquitas. La mayoría te venden el mismo patinete de baja calidad ( en muchos casos fusilado del pionero m365, y normalmente de muchísima menor prestancia y durabilidad que este) que encuentras bajo decenas de nombres diferentes.

    Y lo que comentáis, con otros artículos sucede lo mismo: accesorios de informática, pequeños electrodomésticos, herramientas eléctricas domésticas…

    Normal que a los 2-3 años (o menos!) de esas empresas «nacionales» no queden ni las siglas.

    Un saludo amigos!

  3. Creo que al menos en parte, esa es una de las causas Alfonso. Buscaron el beneficio inmediato. Fabricar en china a 10€ y vender aquí a 50€. Ganar 40€ por cada unidad sin haber hecho apenas nada. Con internet y el contacto directo con los fabricantes que ofrece Alibaba eso se acaba. La gente puede comprarlos sino a 10€, si que a 20€, y entonces no tiene sentido pagar por el mismo producto remarcado 50€. Me parece que cuando se dieron cuenta de ese problema, ya era tarde para rectificar.

  4. Buen apunte Eneko. Lo hemos visto en todos los auges de productos. Antes de los patinetes eléctricos fueron los teléfonos móviles, y antes los ordenadores portátiles. Evidentemente si por pagar impuestos y tener SAT venden el precio al triple, nunca van a ser competitivos.

  5. Buenas tardes D. Javier, D. Eneko, D. Alfonso y resto de amigos.

    Este mal es común a muchas áreas de producción y países. Y los pocos que quedan les pegan por todos los sitios: impuestos, costes marginales, distribución monopolística, clientes exquisitos sin cultura…. Grandes empresas que si vuelas te compran (en las tecnológicas es para alucinar) y un país carne de mercadillo.

    Falta ambición de proyecto, innovación y cultura de consumo…

    En fin, modelos de éxito: Zara, Mercadona, El Corte Inglés… Hay de sobra, acertar ya es otra cosa.

    Gracias Javier y un abrazo a D. Ricardo cuídense amigos.

  6. Me parece lamentable ver que como compañías del siglo XIX se arrastran o echan el cierre sin más, creo que alguna empresa nacional debería intentar al menos hacerse con los derechos para preservar el legado de una marca histórica.

  7. Que bonito ese Justina.

    Curiosamente eso que dices lo siguen haciendo muchas marcas que siguen funcionando (Duward, la misma RUF…), o sea, por sí mismo no es un motivo de cierre. Creo que detrás hay también un poquito de deficiente gestión (llamémoslo así), y de que, obviamente, los tiempos no son los que eran.

    Y mucha culpa es del consumidor, que si ve Puma en una camiseta, o Tissot en un reloj, se lanza a comprarlo sin dudar, y si ve Algodones Padilla, o Micro, pues no.

    Fíjate que cuando esas marcas comenzaron a devaluarse fue precisamente cuando la publicidad arrasaba. Con campañas muy rabiosas algunas lograron hacerle tragar al consumidor (Swatch), y otras también míticas (Heuer) tuvieron que reinventarse y convertirse «en otra cosa».

    Muchos le echamos la culpa a G-Shock, que no son como antes y tal y cual, pero si hoy la gente compra cien millones de relojitos de colores que les emocionan, y solo unos pocos un G-Shock «de verdad», no es porque no quiera la marca fabricarlos. Si no vendieran, ya harían otra cosa (o tendrían que cerrar también).

  8. Y todo lo comentado por ustedes pasa también en México y creo que hasta peor, no soy experto en estas cosas pero hay cosas demasiado evidentes.
    Ese reloj Justina blanco, es una preciosidad!
    Saludos Guti y a todos. Cuidense y pásenla excelente estos últimos días de este olvidable año.

  9. Pues dado que es viernes noche, voy a hacer de abogado del diablo y defender a los empresarios. Dado que el fin de semana está a la vuelta de la esquina, es posible que la compañía de la familia o el ocio no les dejen tiempo a correrme a gorrazos.

    El mercado libre no existe: ni en la comunista Cuba ni tampoco en los capitalistas Estados Unidos. Obviamente hay abismales diferencias entre estos dos países, pero en todo caso los mercados que existen en ambos países son creación de sus respectivos estados. Esta creación se hace a través de la miriada de leyes y reglamentos existentes.

    Cuando los estados eliminan los aranceles, modifican el mercado existente. Así, llegamos a lo denunciado: fabricar en China y revender en occidente por 3, 4, incluso 10 veces el precio de fabricación. Si un empresario A fabrica y vende en país España y otro B hace lo primero en China y lo segundo en España, está claro que es cuestión de tiempo que A eche el cierre.

    Hay otros factores como la moneda. En España la inflación anual de dos dígitos fue algo habitual hasta mediados de los años 80; y hasta el año 2007, tasas de inflación anual del 5% eran frecuentes. Con una inflación alta es imposible llevar a cabo proyectos industriales a largo plazo, ya que impone que éstos tengan unas tasas interna de retorno (TIR) fabulosas, completamente fuera de la realidad.

    Justo lo contario de lo que ocurre en Alemania, país que no tolera la inflación: un 3% anual es el máximo tolerable. Esto hace posible proyectos empresariales a largo plazo – por ejemplo, fabricantes de automóviles Volkswagen o Merces, gigantes como BASF o Siemens … -, que son los únicos capaces de desarrollar nuevas tecnologías y crear valor añadido.

    Incentivos como los anteriores acaban por crear una cultura empresarial muy limitada; si a ello le unimos que en el siglo XIX España, debido a la inestabilidad – guerra de Independencia, tres guerras carlistas, etc. – se queda muy retrasada atrás en materia de industrialización, pues peor.

    De ahí que, por ejemplo, los fabricantes suizos hayan sobrevivido a la crisis del cuarzo y los españoles, en líneas generales, no. Los primeros tenian grandes reservas de capital, tecnología y la posibilidad de pensar a largo plazo y los segundos no.

  10. Tienes mucha razón y tal y cual. Mucha culpa la tiene el consumidor, o sea la tenemos nosotros. Si preferimos Puma a J’hayber o Tissot a Kronos, pues ya estamos perjudicando lo nuestro y encima demostrando la influencia que tiene el marketing y la publicidad en nuestras decisiones de compra.

  11. Alemania y Japón tras la II Guerra Mundial son buenos ejemplos de lo que expongo.

    Ambos países quedaron destruídos físicamente en esa guerra, cierto. También lo es que ambos países practicaron una política económica muy dirigida por el estado [1, 2]; en el caso de Japón, además, su industria gozó de un proteccionismo tolerado por la potencia ocupante, Estados Unidos.

    Por otra parte, la destrucción experimentada por esos países fue física, que no es poca cosa. No obstante, conservaron un intangible de enorme importancia: el capital humano. Los obreros cualificados, los ingenieros competentes, las universidades de primer nivel y una administración y sistema legal eficaces no fueron destruídos.

    A lo que voy es que los empresarios de un país cualquiera – Japón, Alemania y también España – juegan con las cartas que les da su país, y en función de la ubicación al empresario le tocan unas cartas mejores o peores.

    Aquí, en España, por ejemplo, la formación profesional es mediocre. Yo he tenido la oportunidad de trabajar con alemanes en una fábrica española, y al poco de empezar vi que éstos estaban años luz por delante de un mecánico español. Y de las universidades españolas, mejor no hablar: en el área de las ciencias, éstas no han dado un premio Nobel desde Ramón y Cajal [3].

    Con cartas así de malas tienen que jugar nuestros empresarios, No les culpemos de todo.

    [1] https://es.wikipedia.org/wiki/Milagro_econ%C3%B3mico_alem%C3%A1n

    [2] https://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_economic_miracle

    [3] Y sacar el ejemplo de Severo Ochoa no vale: tuvo que irse a Estados Unidos y cuando le dieron el premio ya tenía la nacionalidad de este país.

  12. UN RELOJISTA, te veo muy defensor de los empresarios. Y voy a tener que ser yo el que te de un punto, y con conocimiento de causa, sobre eso de que la formación española es muy deficiente.

    No es así. Y en sectores donde no lo era, y lo terminó siendo, ¿sabes quiénes fueron lo primero en impulsarlo? PUES LAS EMPRESAS, y especialmente LOS GRANDES MÚSCULOS EMPRESARIALES (tras ellos, las PYMES, siguieron el camino, eso sí siempre diciendo «que ellas no, que ellas no hacen eso, kk»).

    Y lo sé de buena tinta. En España había muy buenos profesionales torneros. De esos que cuando en su día emigraron porque no les quedaba otra o se lo veían venir, en Alemania se los rifaban. Y formados en el siglo XX y XXI, también. Lo que no puede ser es que allí, sí puedan ser trabajadores, ganen lo justo en Alemania o más, y en España no puedan creerse ni lo que hablan y hasta firman por escrito con una empresa y los jefes de turno.

    Yo mismo, pertenecí y pertenezco (pues el conocimiento y la experiencia ahí están) de uno de esos oficios que reemplazan casi totalmente ya la robotización. Pero antes de eso, el buen Oficial de Primera (y de Segunda también) que rendía, se lo rifaban las empresas. En España también. ¿Pero qué pasaba? Que lo querían hasta por debajo del SMI de hace 15 años incluso… además, los buenos, repito, se cotizaban. Vamos que si te gustaba tal empleado que estaba en tal empresa, obviamente no te lo ibas a camelar ni retener puteándole la existencia y salario una vez lo tengas en tu feudo.

    Se les encendió una bombilla. ¿Sabes qué hicieron? Pues inundaron el mercado de cursos gratuitos vía INEM (hoy SEPE) con esa formación. Es decir, crearon artificialmente un exceso de demandantes de los puestos que necesitaban cubrir. Para así ya poder ofrecer los salarios que querían.
    Pero ojo, vieron que la experiencia, claro… esa no venía sola. Esa la daban las empresas. Las que hasta entonces querían, claro. Las que no, no lo hacen. Y por supuesto, la formación, también justita. Y la organización y palabra, tanto dada de voz a través de un jefe intermedio e inmediato, como no digamos firmado sobre negro y blanco (y en lo que sea legal, que esta es otra). Pero visto lo visto… les da igual. Lo que querían, tener inundado «de especialistas en x» el mercado para poder ofrecer 600 euros brutos (tal como lo digo, de esto no hace ni 15 años) es lo que querían. Y además, el país, oye, si queréis eso y además lo vais a formar, pues claro que sí, aquí tenéis la plataforma del INEM/SEPE, faltaría más, que es empleo…
    Y como guinda, explotaron de lo lindo el filón para sus ETT (empresas de trabajo temporal).

    Pero claro, al final con todo eso en la coctelera, se terminó dando lo que fue un dicho muy repetido sobre todo en internet: «si pagas/inviertes cacahuetes, monos tienes». No vas a tener implicación con efectividad y precisión alemana, ni ingeniería sueca. Y española tampoco, porque seguro que están antes allí trabajando o en EEUU, pero no ya ingenieros, si no hasta operarios, OFICIOS que aquí empezando las empresas les dieron la patada. Como, por ejemplo, a los buenos torneros, que aún hoy son un gran filón en muchas empresas y más rápidos, efectivos y eficientes que tener que recurrir a una inversión en mecanizado informatizado CNC… que incluso no siempre basta, y que muchas veces la mano y perfilado de un tornero que sabe qué hacer a mano, es crucial.

    ¿Y van a decir que ellos juegan con las cartas que el país les pone en la mesa? ¿Y te lo crees? Pero qué cara más dura tienen. Por estas cosas pienso por un lado como tú, que lo del libre mercado es otra pantomima alejada de la realidad y un camelo para otro tropel de sinvergüenzas. Pero por otro lado pienso que los Estados, de tener un poco de vergüenza empezando sus políticos, ante casos así flagrantes deberían cada 5-10 años hacer un repaso y barrido de lo que ha ido aconteciendo en lo empresarial y laboral, y antes estas, hacer limpieza… con su debida «publicidad mala» y cortar cabezas. «¿Qué jugáis con las cartas que el país os pone?» Pues que con la misma poca vergüenza que ellos llegado a ese punto que afirman esas y otras cosas tan alegremente, que el Estado dijera «pues venga, a los que vais de listos, cada poco que me de me portaré como los Estados que os gustan y os merecéis… y como no funcionáis vosotros, os quito del chiringuito y a ver cómo vivis del cuento…» Un poco lo que el PCCh, pero bien, no para sanearse y granjearse la opinión que les interesa, si no para que el país de turno vaya saneado y bien engrasado. De hecho, me consta que desde algunos años, más de una ya se viene oliendo que eso les pase en la misma China a la que se fueron a las primeras de cambio aún tras alguna que otra década de andanzas del estilo aquí en España, en Europa, y también en EEUU y todos lados prácticamente… ahora que protesten allí. Que les digan allí cuando les vaya mal «que hacen con lo que las cartas que me dais». Que me quiero reír un rato largo.

    Ha habido mucha tela que cortar, pero que mucha. Pero no se ha contado de cuánta tela había, ni de la calidad en general, ni si quienes la cortaban se molestaban al menos en lo dicho, en cumplir hasta con la palabra dada. Y qué menos, si ellos cortan y cosen, qué menos que preocuparse de saber usar las tijeras, las agujas, la máquina de coser y saber tenerlas en condiciones óptimas, no la tijera floja y desafilada, las agujas las peores y que se oxidan, y la máquina de coser sin ver ni una gota de aceite en meses y meses. Si ellos se quedaron en lo que les tocaba en verborrea e incompetencia, y de paso, manchando a las cada vez menos empresas (y las que menos ruido hacen) que sí hacen por hacerlo bien y mejor, que no echen balones fuera, que ese truco ya se les acabó. Que de hacerlo se merecerían que entonces en esos momento desde el Estado sin que nadie dijera nada los dejara bien claro como los mentirosos y sátrapas que son muchos, y que hasta ahí llegó la cosa, que o a trabajar por su parte bien o que les empezarán a hacer la vida imposible.

    Pero mira, no sucedió, ni veo que suceda a medio plazo. Pero un poco de lo que se merecen, va a pasar hasta gracias «al bicho», que es algo que les ha trastocado planes y hasta posibles vía de escape que siempre tuvieron para más tarde volver y seguir intentándolo con las mismas. Mientras más gente, poquito a poco, va tomando conciencia de mirar más «esto que compro o que necesito y quiero… de dónde viene y cómo se hace», y mirar más si las opciones nacionales y cercanas son buenas, a cuál premiar y a cuál no. Y algo que no había hace 25 años ni de coña como hoy, Internet, funcionando también como catalizador para ello.

    Se acabaron las épocas del silencio cómplice porque tanto granuja tuvieran comprados a los cuatro medios principales de gran difusión que había y que junto con la política, controlaban absolutamente toda la información o lo que se tuviera de decir y qué ni sacar… salvo que ya el humo fuera tan grande, que ya costara mucho en imagen y que la misma gente les dijera «oye, ¿como que no decís nada de esto con la que se está formando? Pues ya no veo/escucho/pago más vuestra cadena/emisora/periódico/suscripción, que se os ve el plumero». Y lo que muchas empresas han querido, ahí lo tienen: políticos mirando para otro lado sin decirles ni mú en condiciones, cada vez menos protestas laborales de las que les duelen de verdad, y qué decir de los sindicatos que mucho agitar pancartas pero luego firmando… que si no, en la cosa esa de la reunión «de los agentes sociales» se quedan sin lo que les mantiene en pie. Porque a los trabajadores desde luego, los fueron dejando quemaditos. Si pensaban que nunca les tocaría las consecuencias de sus actos, pues una más… mal previsto y trabajo mal hecho. Más incompetencia… pero los responsables, salvo con buenas ejecutivas y socios y accionistas que los pongan de patitas, no renuncian a sus pluses y morteradas de salarios ejecutivos. «Por el trabajo bien hecho». Y si ya ni ellos cobran, y los accionistas entonces se mueven (cuando pierden, mientras «sí a todo»), entonces encima van a llorar a «Papá Estado».

    Vamos, decir que tienen cara, es que es quedarse corto.

  13. Voy a intentar dar la lectura optimista de tu estupenda reflexión Alejandro. Internet es la que nos permite luchas contra esos medios de comunicación que divulgan lo que ellos quieren. Hay multitud de gente que cómo yo, habla con sinceridad de lo que piensa. Es cuestión de encontrarlos y escucharlos. Por supuesto para una gran mayoría siempre será más fácil ir a periódico de turno, pero unos pocos, cada vez más, si que leerán opiniones independientes, incluyendo tu comentario.

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