Seguimos hablando de relojes, pero esta vez con un par de modelos algo diferentes. Con la tradición en la mano, lo lógico es decantarnos hacia modelos con movimientos mecánicos. Es verdad que son menos prácticos, pero su encanto juega a favor.

No debemos olvidar que los protagonistas del artículo, son modelos a los que no les voy a dar un uso diario, así que siendo ambos mecánicos, y en este caso de remonte manual, permitirá que estén siempre listos para ser usados, sin tener que vigilar que la pila tenga carga, o exponerlos a la luz solar con cierta frecuencia, que sería necesario con movimientos de cuarzo.

Además, ambos son de bolsillo, en el primer caso, el Woodford 1023, hablamos de un cĺásico reloj de bolsillo, mientras que en el segundo, el TFA 38.1021 de un cronómetro.

Woodford 1023
Me ha gustado el Woodford 1023, por la calidad del producto para su ajustado precio, y más teniendo en cuenta que es un reloj de fabricación inglesa. Sin embargo, cuenta con un movimiento asiático, probablemente Sea-Gull o Asia, de 17 rubís, con una reserva de marcha de al menos 35 horas.

Es de tipo “open face”, es decir, que no lleva cubierta protectora ni total ni parcial sobre el cristal, que para mi lo hace más práctico y bonito, sin representar problema alguno al llevarlo en el bolsillo, si tenemos la precaución de no meter nada más; y se entrega acompañado de su correspondiente leontina.

Su estilo clásico totalmente de metal cromado, con esfera blanca, lo hace muy atractivo como homenaje a los tradicionales relojes de bolsillo. Los números arábigos negros sobre la esfera blanca, son mucho más legibles que los romanos, pero quizás con algo menos de encanto.

Con 51 mm de diámetro, y una altura de 13 mm, es un reloj de bolsillo de tamaño adecuado, tal vez un poco pequeño, aunque esto sea un argumento simplemente estético, pues su lectura es rápida, cómoda y fácil.

Tal vez su único defecto sea el cristal, que es de material plástico, algo comprensible con su precio, pero que le resta atractivo.

A diferencia de la fotografía oficial, sus manecillas son horarias y minuteras, no incluyen segundero. Personalmente en este tipo de relojes, lo veo más como una ventaja que como un inconveniente.

La trasera es lisa, adecuada para ser grabada si se desea. En cuanto a precisión se desvía algunos segundos al día (entre +30 segundos y +45 segundos por día), pero hasta que no termine el rodaje no podré concretar más. En todo caso, me parece una cifra elevada.

El reloj viene acompañado de cadena también de metal cromado, y una bastante efectista estuche de regalo conteniendo la garantía.

TFA Dostmann 38.1021
De fabricación alemana, el nivel de acabados y de calidad aparente es excelente para su precio. Está construido íntegramente en metal cromado, con una correa para colgarlo tipo nailon, y una caja de cartón para guardarlo.

El movimiento es de cuerda con 13 rubís, y una reserva de marcha de 6 horas. Hace 10 movimientos por segundo, por lo que indica efectivamente las décimas de segundo. No hay información acerca de su calibre, probablemente de origen chino, pero puedo decir que tiene una precisión aceptable. Entorno a -0,5 segundos/hora.

Tiene un diámetro de 50 mm que es adecuado para su lectura, al menos en la esfera principal, pero no demasiado grande para llevarlo. El ancho es de 16 mm, y el peso total de 89 g.

Su único botón, permite parada y reseteo a cero, pero no permite reanudar la cuenta una vez parado, cosa que si ofrece el mencionado 38.1022.

Me parece una herramienta ideal para hacer comparativas de tiempo, estando disponible en cualquier momento con solamente darle cuerda

Lo malo es que su esfera tiene una capacidad únicamente de 30 segundos, en contraposición al 38.1022, que es de 60, y lo hace un tanto inconveniente a la hora de medir tiempos largos, teniendo que recurrir a la pequeña esfera interior de minutos, graduada cada 30 segundos. Al igual que el Woodford, el cristal es de plástico, lo que obliga a tratarlo con cuidado para evitar rayas innecesarias.