El botijo

Seguimos con mis frikadas vintage tras la caja musical, el teléfono Heraldo o los bolsilibros, hoy os voy a explicar otro artículo clásico que me fascina.

Se trata de los botijos, que desde que era pequeño en el pueblo me encantaban. Quizás por ser algo nuevo para mi, o quizás por sus increíbles efectos, sin necesidad de enchufe. Mis preferidos, eran por supuesto los de arcilla de color blanca, y tamaño pequeño. Recordemos que yo no era más que un niño. Sin embargo, veremos que no eran precisamente los ideales.

Los botijos de barro, parecen ser un invento de la zona de la Península Ibérica en la época prehistórica del Neolítico medio (aproximadamente en el 2500 AC). Con el tiempo, su uso se fue extendiendo paulatinamente.

Todos conoceréis la función de este aparato, es decir, enfriar el agua. Y aunque tenemos la frase de «eres más tonto que un botijo», nos sorprendería saber la cantidad de gente que no sabe como funciona, así que de tonto tiene poco.

Un botijo está construido con arcilla porosa, esto hace que el barro transpire, y el agua pase a la superficie exterior del botijo. Una vez ahí, ocurre como con el sudor de nuestra piel, y por eso se dice que los botijos sudan o exudan agua. Esto es, el agua en la superficie se va evaporando, y con ello absorbe parte del calor de la superficie. Es decir, consume energía térmica, lo que causa que la superficie se enfríe.

Este enfriamiento llega a conseguir que el agua contenida en él, se enfríe en unos 10ºC por debajo de la temperatura ambiente para los buenos botijos. Naturalmente el grado de enfriamiento, dependerá del material y construcción del botijo. Cuanta más superficie tenga, más agua evaporará, y por tanto más calor absorberá. Y por otro, cuanto más poroso sea, más agua transpirará, y más podrá evaporarse. Esto quiere decir que muchos botijos decorativos que al estar pintados o barnizados no exudan agua, son solamente eso. Decorativos, pero incapaces de enfriar el agua.

El siguiente factor a tener en cuenta, son las condiciones ambientales, cuanto mayor agua permitan evaporar, más enfriarán. En el ideal, este enfriamiento, puede llegar hasta la temperatura de punto de rocío. El punto de rocío, no es más que la temperatura a la que el agua del ambiente se condensa. Que en el caso del botijo, implicaría que no pudiera evaporarse, y que de hecho, volviera a su superficie.

A nivel práctico, funcionan mejor cuando están llenos, pues así es toda la superficie de barro la que suda agua, y aumenta la superficie de evaporación.

Esencialmente el punto de rocío, depende de la temperatura y de la humedad, por lo que un botijo es relativamente más eficaz cuanto menos humedad haya. Ahora entendemos porque son tan populares en los climas secos de sur de España.

Sorprende también la velocidad con la que realizan su trabajo, en una o dos horas, tendremos ya el agua fresquita.

Los colores de los botijos, dependen del tipo de barro utilizado en su fabricación. Los blancos o claros, son los que se denominan botijos de verano. Al ser blancos, reflejan más luz, por lo que reducen el calentamiento por parte del sol. Los de color más oscuro, tipo terracota, suelen ser más porosos, así que por lo visto anteriormente, funcionan algo mejor, aunque les afectan más los rayos solares.

Hace ya bastante que abandoné las botellas de plástico con agua, debido a la degradación del PET, que parece ser resulta nociva para la salud, y opté por reutilizar botellas de vidrio, que son además más bonitas.

Ahora he comenzado a usar el botijo, lo tenía hace años, pero sin apenas darle uso. Al menos con las temperaturas, el enfriamiento que consigo con el botijo, es para mi suficiente. Veremos en verano. Al estar abierto, el cloro del agua corriente se evapora más fácilmente, así que el agua tiene también mejor sabor.

Por lo demás, es más original, y ecológico, con el único inconveniente de necesitar un platito para recoger el agua sobrante que transpira.



15 comentarios en “El botijo”

  1. Sinceramente, Guti, alucino contigo. Mira que tocas temas de lo mas diverso en tu página, pero este articulo ya es alucinante.

    Muy cerca de mi casa hay un bar que, como decoración, te diría que tiene mas de cien botijos en estanterías y repartidos por todos los lados. Y esto no es un pueblo, es mas, el establecimiento llama la atención porque no hay nada parecido por aquí.

    Yo nunca he bebido en un botijo, pero mañana iré y les diré que quiero probar para ver de que va.

    Y, para terminar: Con todos los temas que tocas, no se de donde sacas el tiempo.

    Ya me gustaría a mi, poder aprovecharlo tanto.

    Un saludo.

  2. Muy agradecido por tu comentario Aqualung. Verás que lo más complicado del botijo, es la técnica de beber. Ya sabes, como un porrón, abrir la glotis, y dejar que entre el agua.

    Siempre me ha resultado un tanto desagradable, por eso si el botijo es tuyo (como el de la foto), puedes simplemente chupar del pitorro, y beber a morro como si fuera una botella de agua.

    Sorprende lo desconocido que resulta, quizás por los intereses de los fabricantes de agua mineral. Pero es un invento que aún funciona de maravilla.

    Sobre el tiempo para escribir, en realidad lo complicado es que se te ocurra la idea. Luego es cuestión de plasmarla, y hacer algunas fotos. La parte sencilla.

    Es algo que me gusta, me encanta divulgar cosas poco conocidas que me gustan. Y como todo lo que gusta, es fácil sacar tiempo para ello.

  3. Yo lo uso cuando voy al pueblo en verano, y podemos hablar tranquilamente de cerca de unos 35 º C en la calle, y el agua del botijo está en su punto.

  4. frikadas nada, frikada es robarle el wifi al vecino, eso si es una frikada 😀

    lo que no entiendo (y tampoco has explicado) es como narices se hace para limpiar por dentro un botijo. Por mi experiencia por las petacas, estas se limpian la primera vez antes de usarlas con unas gotas de -¿Lejia era? Bueno, no recuerdo ahora- y luego es el propio ron (o lo que sea que se meta) por sus propiedades alcoholicas el que las desinfecta.
    Las botellas de bici es un rollo desinfectarlas, y lo conveniente es desecharlas tras varios usos sino queremos llevarnos un disgusto con los mohos (yo uso gatorade que ya te lo venden en un envase deportivo, o isostar en su caso).

    Con todo este rollo que he soltado quiero llegar a que todos esos recipientes (como termos, y muchos mas) tienen un proceso de limpieza bastante constante. Pero ¿Como se limpia un botijo, entonces? Porque si tanto exuda las paredes porosas deben ser el sustrato ideal para que ahi crezca «de todo» (incluyendo salmonelosis, por la humedad).

  5. Pues no te lo se decir bianamaran. En mis vacaciones en el pueblo, me consta que los mayores nunca los limpiaban. Si que se enjuagaban, y cuando estaban mucho tiempo sin usarse, los dejaban llenos con agua, y un poco de anís.

    Desconozco si lo del anís era vicio, para matar el sabor del barro, o algún tipo de desinfectante

  6. Marcos es el mismo uso que yo le daba. Claro que en un pueblo del sur, con clima cálido y poca humedad, era el entorno ideal para el botijo. Así que me sorprendió que en un clima húmedo como el de Barcelona, siguiera funcionando también, y se pudiera usar a diario.

    Te lo recomiendo encarecidamente.

  7. A mi me encantaba beber de botijo cuando visitaba a mis tíos en Castejón… y uno de mis mejores recuerdos de crío eran las comidas veraniegas con mis primos en la piscina, donde pedíamos en el bar un porrón de cerveza con gas para acompañar las tortillas de patatas que traíamos de casa.

    Anda que no me reía yo cuando con algún amigo este se iba a amorrar al porrón y le dábamos una colleja.

    Y también recuerdo beber agua de una bota, aunque lógicamente eso fue algo muy puntual porque no es el relleno habitual de las mismas.

  8. no creo que la evaporacion natural sea un sistema fiable de limpieza… De hecho si buscas por internet hay bastantes casos de gente a la que le sale moho al botijo y preguntando la forma de limpiarlos.

  9. Por lo que yo se, nunca he visto limpiar un botijo. Siempre los he usado en Extremadura, por la zona de Badajoz tocando Portugal, con lo que por el tipo de clima, tan seco, no se presta a que aparezcan hongos.

    ael botijo está inventado para usarlo en esas condiciones. asi lo sacas de su habitat natural y te lo llevas a, por ejemplo, Asturias, ya no está en su terreritorio natural, y es posible que no funcione como debiera.

    He usado botijo desd siempre, y nunca se ha limpiado, simplemente llenar y vaciar. Lo que va bien es ponerle un tapon al pitorro y una rejilla en el orificio de llenado para que no se metan bichos.

    Por cierto, para cuando un articulo de las botas de vino? Yo estoy mirando de comprar una…

  10. Está claro. Como lo que da eficacia a un botijo es la evaporación del agua contenida, cuanto menos humedad haya, más enfría. Quizás además este tipo de enfriamiento, sea el que limpie el botijo. Es como esas fuentes donde el caño está oxidado.

  11. Tecnología punta hispánica. xDDD

    Y volveremos, verás tú. Entre unos cambios de hábitos y otros, el precio de la electricidad como no baje, para muchas familias no se necesitará por ejemplo que el frigorífico o congelador sea el de ahora, si no quizás más pequeño.

    Para beber normalmente, ¿para qué gastar en botellas o en ocupar espacio del frigo, si un botijo grande en un buen rincón sin luz directa y con algo de corriente se tiene agua más que fresca para beber todo el día y para regar u otros usos a las horas o al día siguiente?

    Eso sí, o tira de ellos alguna moda con tíos de «modennos» con barbones y camisas de cuadros soltando 300 pavos por un botijo (por decir algo, si son marca premium, pues el doble) o la gente no se querrá enterar.

    Para aprender a beber, seguro que se podría apañar fácil algún añadido en el pitorro para estrechar su caño de salida. Que facilita la cosa.

    ¡Y no abuséis con el chorrillo de anís!

  12. Tu ironía es desgraciadamente muy cierta Alejandro. Tenemos un montón de artilugios que por considerarse obsoletos nadie usa. Hasta hace no mucho, las barbas era algo incómodo y hasta antihigiénico. Y ahora resulta que son lo más cool. En efecto, salvo que los botijos enpiecen a costar 500€, parece que no nos daremos cuenta de ellos.

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