Recuerdo que cuando era pequeño, casi todos los niños y adolescentes que tenían un ordenador, que por desgracia no eran muchos, sabían como se hacía un juego. Eso no quiere decir que supieran hacerlo, o que tuvieran los medios para ello, pero la mayoría tenían ese conocimiento a nivel general. Cuando comento algo parecido a esto, se suele decir que estoy equivocado. Que yo era un cerebrito, un crack, y que eso me encantaba. La verdad es que por aquella época, tuve amigos que sabían más que yo, y algunos mucho más. Lo que ocurre es que mi camino consistió en seguir perseverando, y aprendiendo, y el de ellos no. Sólo eso.

Aquella curiosidad tecnológica, me parece de lo más normal, vivíamos la tecnología, usábamos la tecnología, y queríamos saber cómo funcionaba todo aquello, y como podríamos nosotros producir cosas de ese tipo. Todos sabíamos que en un juego, se dibujaban los muñecos (sprites) pixel a pixel, y que luego se programaba el juego, de un modo parecido al BASIC que usábamos. Por supuesto las técnicas avanzadas o el Freescape, estaban muy alejados de niños de esa edad.

Yo mismo pensaba que un reloj digital o una Nintendo Game & Watch, se programaba de una forma similar, sólo que con una CPU menos potente. No era una suposición desencaminada, pero nada sabíamos de los circuitos integrados, o circuitos impresos como también se les llamaba.

Unos opinan que es que ahora todo es demasiado complejo, y que lo hace imposible de entender para un niño. Indudablemente no. Antes con sólo libros y revistas el aprendizaje era más complicado. Unos pocos teníamos ordenador, y ahora la mayoría tienen ordenador, móvil y tableta. Siguen existiendo soluciones ideales para la iniciación como Microsoft Small Basic (MSB), o FMS Logo. Además, juegos como Candy Crush, no son conceptualmente más complicados que clásicos de la prehistoria.

Otros aducen, que con los ordenadores domésticos de antaño, que te obligaban a pasar por BASIC para cualquier cosa, al final hacían que aprendieras. En parte, tienen razón. Pero lo cierto es que lo aprendías si querías, porque para poner un juego te valía con saber LOAD “”. Lo único que aquellos microordenadores, te lo ponían disponible. Quizás ayudase que los sistemas operativos mayoritarios, tanto móviles como de escritorio, vinieran con una aplicación parecida al Small Basic junto con la de Notas. Al final, hoy en día que se ocupen 5 Mb. más de espacio de almacenamiento, es completamente inocuo. En todo caso, sería un facilitador, tenía también amigos de la época de los 8 bits, que únicamente sabían cargar juegos, y cuatro cosas más.

Mi conclusión es que mientras que la microinformática se veía como el futuro en los años 80 y principios de los 90, como una base cargada de potencial, ahora se da como algo asentado, y que tiene que estar allí. Porque estamos en nuestro derecho, sin que necesitemos saber cómo funciona, ni preocuparnos de nada más. Como en todo, este desconocimiento puede ocasionar que las generaciones venideras, retrocedan en cuanto a avances científicos en vez de avanzar, pudiendo llegar a ser incapaces de reproducir lo que hacían sus padres.

Si os fijáis en cine y la televisión, antaño los programadores tenían cierto encanto. Ahora si los hay, son administradores de sistemas (que nada tiene que ver), o diseñadores de videojuegos. Es un término que me hace gracia, porque bien, lo diseñas, pero ¿quién lo termina? Porque digo yo que alguien lo tendrá que implementar… Quizás nos pase como a Infogrames, donde pese a su origen francés, la mayoría de tareas de desarrollo se llevan a cabo en China. A corto plazo, únicamente implica que perdemos competitividad. Pero ¿y si a medio y largo plazo, los chinos también se cansan de ello?

Incluso había científicos de renombre como Carl Sagan, que sabían programar, y escribían sus listados en publicaciones científicas. Si hoy en día alguno sabe, lo mantiene oculto, como si fuera un desprestigio, o una tarea que no fuera digna de él.

Tal vez sólo sea un ataque de retro nostalgia, pero mi parecer es que no es el camino correcto. Las asignaturas de igualdad y equidad, ética, o religión, son un complemento humano muy de agradecer. Pero la tecnología, es una educación que por el bien de todos deberíamos impartir, porque luego, llega la hora de la práctica, y pasa lo que pasa.

Como colectivo y como sociedad, tenemos la responsabilidad de evitar que se perciba como algo de nulo valor.