Algún tiempo después de que reflexionara sobre la evolución del precio del Casio F-91W, se me ocurrió extenderlo a otros relojes, y así ver si a lo largo del tiempo han aumentado su precio o por el contrario lo han reducido.

La metodología que he seguido, ha sido partir de anuncios de la época en EE.UU donde aparecía el precio de tarifa, y compararlo con el PVP actual de ese mismo reloj, o un modelo lo más parecido posible cuando ésto no ha sido posible. A diferencia de otras comparativas que omiten el paso clave de la cotización variable a lo largo del tiempo de la peseta/euro, lo he tenido en consideración. Por ejemplo en 1965 un dólar estadounidense equivalía a 59 pesetas, que hoy serían 0,35€, aunque realizando la operación a día de hoy, ésta daría un resultado muy diferente: 0,94€.

Reloj: Marca y modelo de reloj que vamos a comparar.
Año: Año de publicación del anuncio.
Precio original ($): Precio recomendado de venta en dólares del reloj según el anuncio.
Precio original (pesetas): El valor anterior convertido a pesetas de la época usando el histórico de cotización entre el dólar y la peseta
Precio IPC 2015 (Pesetas): El campo anterior, extrapolado los incrementos del IPC, usando la calculadora de IPC del INE.
Precio IPC 2015 (€): El valor anterior convertido a euros en base al cambio vigente (166,386 pesetas son 1 euro y 1 dólar son 0,93758 euros).
Equivalente 2015: Marca y modelo de reloj equivalente al comparado en 2015.
PVP 2015 (€): Precio de tarifa de ese reloj a 2015, o aproximado cuando la última tarifa de precios disponible públicamente no estuviera actualizada.
Diferencia: Cuanto inferior sea este porcentaje, más ha descendido el precio de ese reloj con el tiempo, y a la inversa.

No nos llevemos a engaño, los relojes siempre han sido una herramienta cara, sin embargo no debemos olvidarnos que por ejemplo los Rolex eran en sus comienzos vestidos por buceadores, es decir, el mismo tipo de persona que ahora usa un ordenador de buceo, más que el típico jubilado o ejecutivo como ocurre en la actualidad.

En el primer escalón está TAG Heuer, es quién más ha aumentado el precio como ya adelantaba en su momento. Si un Heuer Carrera costaba el equivalente a 957€ en 1963, hoy su modelo correspondiente cuesta cerca de 4 veces más: 4555€; seguido del Rolex Submariner que pasa de 1221€ a 5655€.

En el siguiente escalón están el Breitling Navitimer y el Omega Speedmaster que han subido de precio cerca del triple pasando de 1856€ a 6560€; y de 1454€ a 5100€ respectivamente.

Le siguen el Certina DS-200 y el Hamilton Khaki, que venían a tener precios bastante parejos a los que tienen actualmente.

Y finalmente, los que han reducido su precio notablemente, el protagonista anterior, el Casio F-91W que ha bajado desde los 29€ que costaba, hasta los 21€ actuales; y el más asombroso Seiko 5, que ha pasado de cerca de 600€, a 150€.

Las conclusiones son cristalinas, y con poco sitio para la sorpresa, no obstante, vamos a destacar lo más llamativo. Cuanto más elevado es el precio de un reloj, más se ha incrementado su precio, convirtiéndolo de un excelente instrumento de precisión, en un artículo de lujo. En esencia, a pesar de los avances tecnológicos, la mayoría de lo que hoy consideramos marcas premium, han disparado sus precios, alejándolos de los usuarios, sin ofrecer nada destacable, más bien al contrario. A pesar que en muchos casos se externalicen componentes, o la fabricación se lleve a cabo al menos parcialmente en factorías con mano de obra más barata, no se ha repercutido al usuario. Solamente de ese modo entendemos como marcas de este segmento, pueden destinar más del 60% del precio de un reloj a marketing, publicidad, comunicación, patrocinios, actividades comerciales y quedarles todavía un buen margen. Resulta irónico lo tonto que puede llegar a ser el mercado, pues si en el pasado, produciendo relojes a su precio justo, Rolex tuvo años malos, y Heuer aún más, quebrando varias veces, ahora venden 600.000 y 720.000 piezas anuales, a la par que la cuenta de resultados no deja de mejorar. En suma, se recurre al paradigma de vender lo más caro posible, la calidad más baja posible.

Es peor aún, si citamos a Jean-Claude Biver el CEO de TAG Heuer: “Nuestra compañía se ha labrado una sólida reputación gracias a unos relojes irresistibles que transmiten una sensación de poder a un precio asequible. “. Precio asequible dice, eso ya es lo último de lo que pretenden convencernos, aunque parece que les funciona…

Por suerte, en las gamas medias la cosa es bastante distinta, y siendo conscientes que la globalización, la deslocalización y también leves reducciones de calidad han traído ahorros económicos, tenemos que pagamos aproximadamente lo mismo que antaño. Muchos podrían pensar que por economía de escala, ahora que se venden menos relojes de estas marcas, su producción es más cara. No obstante ese argumento no es cierto, por ejemplo Certina, vende 650.000 unidades al año, un poco más de las que vendía en 1972..

En el contrapunto, los japoneses como máximo exponente de utilización tecnológica, que efectivamente, han conseguido transmitir esos ahorros a sus compradores.

Para hacerlo aún más complicado, deberíamos considerar hasta que punto es efectivamente fiable el IPC como muestra del aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos.

Podría ser discutible si efectivamente el incremento del poder adquisitivo de los españoles ha ido unido al IPC o no. Es decir, si es un buen reflejo, y por tanto un índice adecuado para este análisis. Por desgracia, no hay más alternativas al respecto, al menos vigentes durante todo el período.