Tal y como os avanzaba en Revista Contraste, voy a ir reproduciendo los artículos publicados en dicha revista en este espacio. Ello permitirá que al igual que con Historias Minimalistas, Trazos del Tiempo, Más que Relojes (MQR), ZonaCasio y Shock the Radio, éstas no se pierdan.

En sus páginas, tengo el honor de compartir espacio con firmas como José Daniel Barquero, e incluso el mismo Pedro Pérez, algo que para mi resulta poco menos que increíble.



¿Por qué es cada vez más difícil elegir un reloj?

Publicado en revista Contraste número 210. Página 24. Julio-Agosto de 2018

Solamente en España tenemos casi una centena de marcas de relojería, una cifra que asciende a las más dos mil a nivel mundial. 2.000 firmas diferentes fabricando relojes donde Suiza, China, Japón, Estados Unidos, Alemania o Francia son los grandes jugadores del sector.

La ubicuidad de internet acortando las distancias actúa de escaparate perfecto para todas esas marcas que esperan ansiosas al consumidor. Muchas de ellas, vendiendo incluso de manera directa a través de la web.

Ciertamente muchas de esas más de 2.000 marcas de relojería son pequeñas compañías, o pequeños talleres, micromarcas. Pero hagamos números por un momento: 2.000 marcas, a una media de digamos 10 referencias cada una nos arroja un total de 20.000 relojes diferentes. Un muestrario de relojes que incluso sin sus cajas, llegaría a pesar la friolera de 200 toneladas. Puestos uno al lado del otro ocuparían un kilómetro de longitud. Si no se detuviera ante ninguno de todos esos relojes, una persona necesitaría 15 minutos solamente para recorrer ese escaparate imaginario.

Es comprensible. Escoger un solo reloj de entre un surtido de 20.000 diferentes es una tarea harto difícil. Imaginaros que, en el supermercado al que acudimos habitualmente, tuvieran una oferta de 20.000 yogures diferentes. Diferentes marcas, sabores, precios, composiciones, … ¿Cuál elegiríamos? Sería una locura.

Ese es el escenario en el que nos encontramos actualmente con la relojería. Un panorama en el que tanto las marcas de moda, como las de joyería, y de relojería más tradicional tienen repartido, y saturado de modelos.

¿Maquinaria a pilas, solar, cinética, automática o de cuerda manual? ¿Caja de acero, de titanio o tal vez de latón? ¿Cristal mineral, de zafiro, o de resina? ¿Correa de piel, de silicona o metálica? ¿Analógico, digital o bien ana-digi?…

No importa en qué lado del mostrador estemos. Si somos profesionales, debemos adoptar el criterio capaz de recomendar la mejor opción a nuestros clientes; o si por el contrario somos un consumidor interesado en adquirir el mejor guardatiempo según sus necesidades y presupuesto. En ambos casos, vamos a necesitar ayuda y consejo.

Un amigo, un profesional o un experto que, con sinceridad, honestidad, conocimientos y experiencia, sea en el que nos guíe por este complejo entramado en el que se ha convertido la relojería actual. Alguien con el que podamos explorar y aprender.

Soy Javier Gutiérrez Chamorro de javiergutierrezchamorro.com, y desde aquí, estoy dispuesto a ser ese amigo, profesional y experto que poco a poco vaya desgranándoos los entresijos de los relojes y la relojería.

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Relojes mecánicos y de cuarzo

Publicado en revista Contraste número 211. Página 40. Septiembre de 2018
© Javier Gutiérrez Chamorro, apasionado de la relojería y fundador de la web: www.javiergutierrezchamorro.com

Me preguntan con frecuencia que recomiende un reloj mecánico o un reloj de cuarzo. Para muchos, las diferencias entre ambos mecanismos no están en absoluto claras.

La mayoría de material escrito que encontramos, tanto en formato papel como en internet, suele llegar a la conclusión de que alguno de los dos mecanismos es superior al otro. Sin embargo, no llegan a centrarse en las diferencias entre ambos.

Relojes de cuarzo
A partir de la década de 1970, los relojes de cuarzo empezaron a conquistar las tiendas. Relojes muy precisos, y que, con el paso del tiempo, se han convertido en la opción más económica. Ello explica por qué el 90% de unidades vendidas de relojes montan este tipo de mecanismo.

A los relojes de cuarzo se les suele llamar relojes de pila, y son los que la mayoría conocemos. Un cristal de cuarzo conectado a una fuente de corriente es el que mide el transcurso de tiempo, con rangos tan pequeños como 1/32768 segundos (30 milisegundos), proporcionan una precisión sin igual que puede llegar hasta pocos segundos de desfase al año.

Son relojes que necesitan alimentación eléctrica para funcionar. Si bien es cierto que muchas veces, ésta proviene directamente de una pila o una batería, tenemos modelos solares o cinéticos no la llevan, aunque actúan bajo el mismo principio. La energía lumínica o el movimiento, recargan una batería que es la que alimentará el cristal de cuarzo.

Con el paso del tiempo, necesitaremos reemplazar esa pila o esa batería recargable, lo que implicará que un profesional abra el reloj, produciendo desgaste en su caja, y eventualmente perdiendo su resistencia al agua.

Relojes mecánicos
Los relojes mecánicos son los tradicionales en el mundo de la relojería, puesto que llevan existiendo desde hace siglos. Se mueven por un mecanismo de cuerda similar al de los juguetes que teníamos en nuestra infancia. Pueden ser de remonte manual, o de carga automática.

Nuevamente los principios son similares, en el remonte manual, el usuario debe dar cuerda cada pocos días a su reloj usando su corona, mientras que, en los automáticos, la cuerda se da automáticamente aprovechando el movimiento de nuestro brazo. Estos últimos se denominan con frecuencia, y de manera errónea, relojes de pulso.

No necesitan ninguna fuente de energía eléctrica, no son maquinarias electrónicas, sino mecánicas. Por tanto, son más imprecisas y delicadas que las de cuarzo. En última instancia, eso se traslada al precio, que es también más caro. Típicamente miden intervalos de 1/6 de segundo, muy inferior a los de cuarzo, por lo que es normal un atraso o adelanto de varios minutos al mes.

Naturalmente no necesitan de ningún cambio de pila para funcionar porque no la usan, pero sí que tienen que ser debidamente limpiados y engrasados cada varios años por parte de un relojero. Un reloj mecánico bien mantenido nos va a durar muchas décadas.

¿Cuál es mejor?
Como decía al principio, ninguno de los dos mecanismos es mejor que otro. Son conceptos diferentes. A nivel de medición de tiempo, podríamos decir que los de cuarzo son mejores gracias la exactitud que proporcionan. Pero a nivel de relojería, los mecánicos con su complejidad y su historia resultan mucho más agradables.

Si sólo tenemos un reloj, la opción está clara. El de cuarzo, fiable y sencillo. En cambio, si tenemos varios, y no nos importa ponerlos en hora cada varios días, la relojería mecánica debe ser nuestra elección.

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