Después de haber entrevistado a Angelo Cafazzo Maroto de Trigalux, continúo dando a conocer las marcas relojeras españolas, esta vez con Gregorio López, de Diloy. Que tiene el honor de ser el primer protagonista no relacionado con la producción de relojes, pero sí muy centrado en la relojería.

Conocisteis hace unos días las Correas Diloy, y hoy estoy con él mismo Goyo para que nos aclare algunas dudas, y nos hable de cómo ve las cosas.

Hola Goyo. Bienvenido a este espacio de entrevistas con empresas relacionadas con la relojería de nuestro país.
Muchas gracias, para mí todo un placer y antes de nada darte las gracias por la oportunidad de estar en tu blog.

Por lo que tengo entendido, tu padre estuvo trabajando con Bueche Girod, ¿es de ahí de donde te viene la sangre para empezar Diloy?
No me quiero extender mucho, así que voy a contar la versión resumida de la historia detrás de lo que hoy es Diloy.

Por un lado, está mi tío abuelo, Aurelio Diloy, su familia siempre fueron talabarteros, llegaron de Francia y se afincaron en un pueblo de la provincia de Zaragoza. Estos tíos de mi padre no tenían hijos y mi padre, de niño, pasaba los veranos en el pueblo con la familia. Allí veía y ayudaba a mi tío abuelo en su taller haciendo correajes.

Cuando mi padre empezó a trabajar, trató de entrar en una empresa de correas de reloj de aquel entonces. Le rechazaron y acabó trabajando de vendedor del Grupo Girod hasta su cierre en España. Pero siempre le quedó sonando la idea de las correas de reloj.

¿Es cierto que tu padre fue el primero en fabricar correas compatibles con Casio a nivel europeo?
Sí, como te contaba, a él siempre le quedó en la mente la idea de las correas de reloj. Cuando empezaron a llegar los primeros relojes digitales y empezó a venderlos, le preguntó a sus jefes: ¿y las correas? No había correas. Ni originales, ni compatibles. Era una época en la que todo se vendía porque había más demanda que oferta y al parecer a nadie le preocupaba qué pasaría con ese reloj cuando se rompiera la correa. Empezó a darle vueltas a cómo fabricar una correa de resina. En realidad, por aquel entonces, ni sabía que ese material era resina de poliuretano. Era “plástico”. Buscó un socio dentro del mundo del plástico y así nació la empresa Crown Business S.A. que fue la primera que dedicada a las correas de reloj. Los relojeros más mayores aun recordarán las correas con el anagrama de la tortuga detrás.



Empezasteis siendo Lori Kuan, fabricando para otros. ¿Cómo decidís dar el salto a Diloy como marca propia?
Durante años mi padre siguió compaginando su trabajo como vendedor de relojes para diversas marcas con la fabricación de correas de reloj tipo Casio. Pero seguía con la idea en mente de fabricar correas de cuero como hacía con su tío, pero adaptadas a un reloj. Así que en 1989 fundó Lori Kuan, S.A. y se lanzó a fabricar también correas de cuero.

Empezamos fabricando con marcas de otros. Prácticamente todos los mayoristas de España y Portugal eran clientes nuestros. A nadie le preocupaba la marca de una correa así que todo estaba bien.

Pero muchos de esos clientes empezaron a importar desde Hong Kong con costos menores y comenzaron a ganar cuota de mercado a los clientes que aún seguían comprándonos. El año 2003 lo cerramos con una cifra de negocio más alta en el mercado portugués que en el español. Así que en 2004 nos lanzamos al mercado con nuestra propia marca: Diloy.

En qué momento decides implicarte en la empresa. ¿Ya con Lori Kuan o fue después con Diloy?
Yo me incorporé de lleno en la empresa en a comienzos de los años 90s, compaginando mis estudios con el trabajo. Antes ya echaba una mano en el almacén los veranos, ayudé a informatizar el proceso de facturación, algún fin de semana en fábrica para sacar producción adelante. Lo normal en una empresa familiar. Pero a comienzos de los 90s a mi padre le dio un infarto. Así que tuve que entrar en la empresa de lleno. Al principio con la idea de estar sólo una temporada mientras él se recuperaba porque nunca me había planteado trabajar en esto. Me gustó. Mi padre se recuperó, pero yo ya nunca salí de la empresa.

Tenéis oficinas en España, Italia, Polonia, Colombia, Perú, Brasil, Chile y Hong Kong. ¿Dirías que sois profetas en vuestra tierra y que aquí habéis tenido una buena acogida? ¿O sois mejor valorados en el extranjero? ¿Dónde?
Y te dejas una de las más importantes para nosotros: México y si no lo digo me van a llamar la atención jejeje.

Desde luego, en todo América Latina, Diloy está considerada como una marca de primer nivel a la altura de las grandes marcas internacionales de Austria o Italia. De hecho, en Italia estamos dando muchísima guerra y estamos abriendo clientes literalmente todos los días. Cuando hablo de clientes, me refiero a profesionales del sector de la relojería.

Para mí es un gusto cuando un profesional compara una correa nuestra con una que cuesta entre 5 y 10 veces más. De hecho, esto acaba de suceder en la feria de JCK Las Vegas donde a nuestra directora de exportaciones, el distribuidor de una famosísima marca austriaca le insistía con que nos habíamos equivocado al poner el precio porque no podía creer lo que costaba nuestros modelos Hybrid (piel y silicona).

En España no es que seamos desconocidos ni mucho menos, pero la idiosincrasia nacional tiende a valorar más las marcas extranjeras que las nacionales. En todo caso, en los últimos dos años hemos hecho una enorme labor de comunicación y creo que hemos logrado transmitir al relojero lo que realmente es Diloy. De ahí al consumidor hay todavía mucho trabajo por hacer.

Tenéis fábricas también en varios países. ¿Cuánto de lo que hacéis es Made in Spain?
Depende del tipo de producto.

  • El metal viene todo de Asia y no lo fabricamos nosotros directamente. Tenemos un equipo sobre el terreno para controlar la calidad y los costos porque para nuestra oficina de Brasil es un producto vital. Pero es un producto que tenemos 100% externalizado.
  • La silicona y la resina la fabricamos toda en China, pero en este caso ya es nuestra propia fábrica. Lo cual, pese a que tiene sus inconvenientes, nos aporta ese plus de calidad que buscan nuestros clientes. Por ejemplo, usamos materias primas europeas, damos un tratamiento superficial a la correa que hace que sea mucho más agradable al tacto, etc.
  • El cuero lo tenemos repartido. Las gamas más bajas se fabrican en China, también en nuestra propia fábrica y las colecciones medias y altas se reparten entre Polonia y España.

Del producto que vendemos en Europa, más de 65% está fabricado dentro de la Unión Europea y puede que más de 40% lo esté en España.

Usamos principalmente pieles italianas porque son los que mejor saben dar el toque al acabado para un producto tan pequeño como una correa, pero también empleamos pieles sudamericanas, polacas, alguna española y alguna de Pakistán.

En todo caso, vivimos en un mundo cada vez más globalizado y ya no importa tanto dónde se hace sino quién y cómo lo hace. Un iPhone está ensamblado en China por un contratista de Apple, pero todos sabemos que está fabricado controlando hasta el más mínimo detalle desde Cupertino en California. Si uno de mis proveedores italianos de pieles abre una fábrica en Pakistán y me ofrece la misma calidad a mejor precio, ¿por qué le voy a decir que no?



El año pasado dais un paso más con Diloy Tools, una división especializada en los instrumentos de precisión para relojería. Supongo que detectasteis una demanda en el mercado.
En Brasil llevamos muchos años vendiendo herramientas y tenemos la distribución de muchas grandes marcas que seguro que están en la mente de todos. Hace un par de años, una de estas marcas nos hizo una faena y comenzó a venderle a una empresa de la competencia saltándose el contrato con la excusa de que ellos habían vendido la mercancía en Miami. En ese momento nos dimos cuenta de que estábamos haciendo el tonto trabajando las marcas de otros. Así que negociamos con todos los proveedores para que comenzaran a fabricar nuestro producto con la marca Diloy. Eso también nos libera a nosotros para poder vender las herramientas en otros países.

Por ejemplo, nuestras seguetas están fabricadas en Suiza y Alemania por Antilope, las fresas están hechas en Suiza por Maillefer o en Suiza por Komet y así con cada uno de los productos clave.

Diloy Brasil se centró principalmente en herramientas de joyería porque tienen más rotación que las de relojería, aunque un pulidor igual lo puede usar un relojero que un joyero. En cuanto a demanda, por desgracia casi no existe ya industria en España. Hay pequeños talleres y alguna fábrica pequeña y eso afecta a la demanda, pero estamos seguros de que en un par de años Diloy será una marca de referencia en cada taller de joyería del país.

Además de las correas de piel más clásicas, tenéis cosas muy interesantes en el catálogo. La 415 “Vegana” a base de microfibra, la 389 y 390 en tejido jean. ¿Cuáles son tus favoritas?
Si quieres una correa que lo aguante todo, la 415 es la ideal. Es microfibra. El prototipo me lo puse en mi reloj a mediados de agosto del 2017. Lo llevo a diario. Ya son 10 meses y está como nueva. El único detalle es un punto de la costura que saltó a la semana (es lo que tiene hacer una correa a mano deprisa y corriendo). Por lo demás, no tiene ni la marca de abrochar la hebilla. Me queda hacerle la prueba de meterla la lavadora. La lanzamos al mercado hace a mitad de mayo como una correa especial para el verano. El clima no ha acompañado, pero en un mes agotamos las existencias.

De la 390 no esperes una duración excepcional sin deteriorarse. Está pensada para que sea el complemento de esos jeans que todos tenemos desgastados, pero nos resistimos a tirar. Por eso no hemos encolado el lateral. Con el uso verás que se irá deshilachando. Pero es lo que esperamos de ella. Te lo digo porque con este modelo tenemos un 99% de clientes muy contentos, pero siempre está el 1% que esperaba una correa para toda la vida y protesta. De hecho, creo que es uno de los modelos con más protestas. No creas que son cientos de quejas. En todo el año no nos llegan más de 20 repartidas en todos los modelos y de todas las partes del mundo, pero de esas 20, puede que 5 sean sobre la 390.

La más dura en tu review es la 368, pero el resto verás que son muy cómodas desde el primer día. Llevamos desde 2017 rediseñando modelos y cambiando materiales para conseguir que la correa desde el primer día sea cómoda de usar.

Hay pieles y hechuras que no se prestan a ello. Por ejemplo, los modelos con nervios y las imitaciones cocodrilo, pero en el resto creo que hemos logrado que la correa sea muy cómoda. En esto, el modelo estrella es el 404 Revolution, de la colección Comfort. A ver si en breve puedes probarla y nos cuentas porque ahora mismo están agotadas hasta las muestras de los vendedores.

Creo que cada producto tiene sus ventajas e inconvenientes. Se trata de escoger la que más se adapte a nuestras necesidades.

Es muy interesante el enfoque hacia las correas compatibles, para Casio como decía al principio, pero también tenéis para Swatch, Daniel Wellington y Apple Watch. Cubren una necesidad muy importante, porque son más económicas que las originales, pero me imagino que habrá muchos que asocien compatible con mala calidad. Quizás por influencia de la industria asiática. ¿Cómo os diferenciáis de ellos?
Precisamente con calidad.

Hablando de Casio, creo que he perdido la cuenta de la cantidad de materiales que hemos probado desde que empezó mi padre. Al final encontramos el material ideal que además de dar una calidad excelente al producto final, nos facilita la vida en la producción y es un material español. Claro, el precio por Kg es casi tres veces lo que se puede conseguir una resina de poliuretano en China o 20 veces lo que cuesta el PVC. Obviamente el producto final no tiene nada que ver.

Tanto en Casio como en Swatch, el gran problema es que el consumidor no encuentra la correa que necesita. Nosotros mismos no somos capaces de seguir el ritmo de producción de esos gigantes. Pero con nuestra colección damos un servicio a esos relojes que la gente no sabe qué ponerles. En breve lanzamos un modelo nuevo para G Shock y otro para Baby G.

En lo referente al Apple Watch, esperamos lanzar nuestra colección en Septiembre. En realidad, el producto ya está. Desde que salió el Apple Watch cambiamos algunas cosas de nuestras correas para poder montarlas en los Apple. Ahora sólo nos falta hacer fotos y montarlas en la web.

Cuando repasaba vuestras correas hace un tiempo, me llamó la atención que unas vinieran en blíster, y otras en una bolsita.
El embalaje, depende de cada modelo. El blíster lo implementamos en Brasil que les encanta todo en cajitas como a los americanos. Aquí no ha gustado demasiado porque al relojero le supone mucho volumen. Lo estamos cambiando por las bolsas con el código de barras.

Pero esa bolsa es para garantizar que a la relojería llega en perfecto estado. Normalmente ellos la sacan y la ponen en los expositores. Pero así estamos seguros de que la correa les llega sin problemas de ningún tipo. Ponemos una bolsa de calidad porque me di cuenta que las bolsas de los relojes Citizen o Seiko, el relojero nunca las tira, las emplea para meter piezas, para meter relojes de reparación, etc. Ahora emplea también las de Diloy y nosotros nos aseguramos de que este viendo la marca todo el día. Le traen un reloj a reparar y mientras lo tiene rodando en la mesa, lo tiene en una bolsa de Diloy, o tiene un cristal danzando en la mesa y para que no se raye lo mete en la bolsa de Diloy. Es una bobada, pero funciona mejor que regalarles un bolígrafo.

¿Y los cuatro números que se muestran en el reverso de la correa? ¿Justo en el lado opuesto de la anchura? ¿Estaba en lo cierto cuando conjeturé que sería el número de lote?
Efectivamente te has dado cuenta, en el forro, en un lado de la correa esta la medida. Eso es lo normal en todos los fabricantes. Pero el otro lado de la correa tiene cuatro números que no parecen tener mucha lógica. Bueno, ese código es el que empleamos en nuestro control de calidad para tener un seguimiento. Cuando se reporta un problema en una correa, con la referencia modelo+color+medida y este código podemos por un lado localizar nuestras muestras de control y por otro, si el problema es crítico, podemos paralizar una partida completa.

Hasta ahora nunca hemos tenido que hacer algo tan drástico, pero podríamos hacerlo y retirar del mercado un lote completo antes de que llegue al cliente final.

Me gustó mucho el sistema de cambio rápido de vuestras correas. No es algo exclusivo de Diloy, pero funciona muy bien, al menos para gente que no tenga ni pueda conseguir un pin-remover.
Ahora mismo lo tenemos en las gamas más altas: Premium y Comfort. Estamos empezando también a meterlo ya en Vintage. Poco a poco vamos a ir introduciéndolo en todas las gamas menos en las más económicas.

No hacemos hincapié en este tema en la web porque aún no está todo el stock con este sistema. Es cierto que tenemos que hacerle más fuerza en los modelos que ya están cambiados al 100%. Pero imagina que nos compras una Vintage 384 en la que te estoy dando a entender que lleva el Fast Exchange y resulta que la medida/color que has elegido no lo lleva… Yo empecé trabajando en el mundo de la exportación y siempre consideré que los clientes posibles son pocos. Hay pocos importadores de correas de reloj en Chile por poner un ejemplo, así que no me podría dar el lujo de quedar mal.

Ahora gran parte de mi tiempo lo invierto en el canal de venta al consumidor final, pero aún tengo ese sesgo y me fastidia muchísimo que alguien se sienta defraudado cuando recibe mi producto. Prefiero ahora mismo que no te esperes el Fast Exchange y que te lo encuentres como valor añadido, a que ocurra lo contrario y te decepciones. De manera que cuando todo un modelo la lleve, entonces lo diremos.

Estamos haciendo también mucha pedagogía con el relojero para que vean que este sistema no es una manera de quitarles trabajo sino de ensanchar el mercado. Igual que normalmente tienes más de un par de zapatos o más de un cinturón, queremos que el cliente compre más de una correa y se ponga su reloj favorito con la correa que más combine con el resto de su indumentaria o del día que tiene por delante.

Me resulta curioso que os enfoquéis al mercado profesional, porque hay muchos aficionados que buscan vuestras correas, y yo me incluyo, y no son tan fáciles de encontrar en relojerías.
Tienes razón. Es algo que estamos intentando cambiar. El producto tiene que estar donde esté el consumidor y, mi trabajo, es hacerlo posible de una o de otra manera.

El comercio electrónico es un Tsunami imparable. Se van a vender (ya se están vendiendo) muchas correas por internet con o sin nosotros.

El 99% de los relojeros no están preparados para ello, por lo que Diloy perderá cuota de mercado si no actuamos y ya vamos con retraso. Vivimos de los relojes, amamos los relojes y seguimos creyendo en el papel del relojero y en que hay que dejar un espacio para el profesional.

Con la experiencia que hemos adquirido de este año y medio vendiendo On Line, estamos trabajando en un sistema en el que el cliente final pueda comprar la correa en nuestra web y a la hora del envío elegir entre recibirla en su casa, o recogerla en la relojería de su barrio o la que le sea más conveniente.

Empezamos referenciando al cliente final a la relojería de su barrio que era nuestro cliente. Ya sabes, la típica conversación “me interesa vuestro modelo 392 pero no lo encuentro en la tienda” y tratabas de derivarlo a la relojería de su código postal. Necesitaba validar una idea tan simple como que las correas se pueden vender por internet. Ya la tengo validada y es el momento de dar el siguiente paso.

Como te puedes imaginar, no podemos lanzarnos a hacer las cosas tan rápido como nos gustaría precisamente porque tenemos que mantener al profesional contento, ir explicándole los cambios y que los vaya interiorizando sabiendo que nos van a beneficiar a todos. Al comerciante, al particular, y a Diloy.

Y ¿cómo van las ventas?
No soy de los que les gusta llorar. Para Diloy 2016 fue un buen año, 2017 fue excelente y 2018 va por muy buen camino.

Es cierto que el mercado no está para muchas alegrías:

  • La recuperación económica no es aun todo lo fuerte que debería;
  • Muchos de nuestros clientes se están jubilando y cerrando la relojería; la mercancía de la relojería que cierra aparece en otra y, para nuestra desgracia, el stock de pilas y correas pasa de uno a otro a precio muy bajo o nulo como parte del trato por el resto de mercancía;
  • Además, el consumidor final parece que prefiere gastar su dinero en una buena cena, un viaje, un móvil o una Tablet que en un buen reloj y eso afecta a la capacidad económica de nuestros clientes;
  • Para terminar, las ventas On Line están pegando muy fuerte en nuestro sector, pero el relojero de toda la vida sigue sin dar el paso de poner ese canal a su servicio.

Aun con todo esto, siento que en los últimos años hemos ganado mucha cuota de mercado en los países que controlamos directamente y veo que la cifra de negocio de nuestros distribuidores en otros lugares va en aumento. Eso es signo de que estamos en el buen camino.

Me alegra que todo vaya por buen camino. ¿Qué te dicen los clientes? ¿Qué es lo que más valoran de Diloy?
Hay dos factores importantes que son el producto y la relación calidad precio.

Pero hay un factor aún más importante que creo que es donde ganamos a las demás marcas: Nuestro equipo humano. Mientras que la competencia tiene falsos autónomos, todos los vendedores de Diloy son trabajadores fijos de la empresa con relación laboral y no mercantil. Tenemos una plantilla estable.

Nuestro jefe de equipo lleva con nosotros 14 años, los mismos que hace que se lanzó Diloy. Alguno de los vendedores era anteriormente mayorista que vendía nuestros productos y está ligado a la empresa, de una o de otra manera, hace más de 25 años. Al final, somos todos una familia y transmitimos esto al cliente. El relojero sabe que el vendedor de nuestra empresa no le vende humo, no le hace promesas de descuentos y promociones maravillosas y después abre la caja que ha recibido contra reembolso y se encuentra lo que no ha pedido. El vendedor de Diloy está ahí, es el mismo hace muchos años y va seguir ahí mucho tiempo.

Como te decía antes, cuando vienes de vender a mayoristas aprendes que no puedes defraudar a un cliente porque no hay tantos. Esto mismo lo hemos ido extendiendo a la venta a la relojería. Obviamente también nos equivocamos, pero tratamos de arreglar nuestros errores.

¿Cómo es vuestro cliente tipo? No me refiero a las relojerías, sino que tipo de persona crees que compra vuestras correas. ¿Es alguien que valora su calidad/precio a la hora de cambiar la que ya tiene? ¿O es un aficionado a la relojería que tiene muchas correas y muchos relojes?
Esta es la pregunta del millón. Si fuera capaz de respondértela con certeza mi gente de marketing sería enormemente feliz con la segmentación jejeje.

Te puedo decir quien creo que es ahora mi cliente y quien quiero que llegue a ser mi cliente.

Ahora el cliente de Diloy es la persona que va a la relojería y dice “quiero una correa para este reloj”. No pide una marca porque no sabe que hay varias marcas de correas. Ahí está englobado gente de todo tipo y condición porque la gama es tan amplia que llega desde la correa de aligator que se puede vender en la mejor relojería de la calle Serrano hasta la correa de repuesto para un Casio F91.

Y quién quiero que llegue a ser mi cliente, sin perder al anterior, es preciosamente el aficionado o, mejor dicho, el enamorado de la relojería, el que realmente tiene varios relojes y detrás de cada uno tiene una historia y una parte de su personalidad, al que le gusta tenerle “varios pantalones”. Por desgracia, creo que ahora mismo ese no es nuestro cliente y quiero y trabajo para que llegue a serlo. Y no es nuestro cliente no porque Diloy no pueda ofrecerle lo que quiere y busca. No lo es porque no nos conoce. O sólo ha caído en sus manos una correa Diloy de hace 20 años.

Nosotros tenemos una cuota de mercado fuerte en la relojería de toda la vida, pero hasta ahora no estábamos presentes en los lugares donde se mueve el enamorado de los relojes. En esto tu sabes mucho más que yo porque eres uno de esos enamorados, pero estoy seguro que tus adquisiciones no las haces en la relojería del barrio, ahí ya sabes lo que hay, más de lo mismo, y buscas algo diferente. Y en la relojería que tienen esas piezas diferentes, no tienen Diloy.

Muchos de esos relojeros no tienen ni correas. Suelen ser profesionales altamente cualificados como reparadores o restauradores. Pero su trabajo es dejar ese reloj funcionando a las mil maravillas. La correa es más una cuestión de gusto. No es interesante para ellos tener cientos de correas para que el cliente elija y es demasiado arriesgado ponerle una a su gusto.

Por supuesto, soy entusiasta de los relojes y sé a lo que te refieres. Pero, sé que tú también eres aficionado a la relojería. Cuéntanos un poco sobre tu afición relojera.
Soy un aficionado atípico. Vendo máquinas de reloj, pero no me preguntes que calibre lleva mi reloj porque no sé. Es que soy un patoso integral y la única vez que traté de cerrar un reloj me cargué el cristal. Así que decidí que para eso están los profesionales.

Mi afición comenzó viendo los muestrarios de mi padre. Él viajaba desde el lunes temprano hasta el viernes por la noche (la vida del representante de comercio) y cuando llegaba a casa le tocaba enseñarme las maletas de los relojes. Muchas mañanas de domingo las pasábamos cambiando etiquetas al muestrario, colocando muestras nuevas y demás. Así que las maletas de los relojes eran algo habitual en mi casa.

Tuve reloj desde muy pequeño. Recuerdo con especial cariño un Casio con un juego de naves espaciales que todo el mundo envidiaba en el colegio. Pero antes de aquello, los 7 melodías que no te lo puedo asegurar pero creo que también eran Casio.

Cuando empecé a viajar a la feria de Basilea me enamoré de un reloj raro que entonces nadie conocía por aquel entonces porque tenía la correa de goma: Hublot. Ahora ya ves hasta donde ha llegado. Si tuviera que elegir un tipo de reloj, me quedo con los Omega de los años 60 tipo el Omega Seamaster de Ville. Eso sí, con una preciosa correa Diloy Vintage jejeje (hay que barrer para casa).

¿Qué reloj llevas ahora puesto y con qué correa?
Casi siempre llevo el mismo reloj. Es un crono con doble calendario Tissot que tiene unos 14 o 15 años. Fue un regalo de alguien que sé que hizo un gran esfuerzo para comprarlo y pese a que tengo otros muchos relojes, y a que se atrasa que da miedo, les falta esa historia detrás.

De hecho, tengo un Apple Watch de la primera edición que mande comprar en USA cuando hicieron el lanzamiento para ver la correa y no lo he encendido ni una sola vez.

En cuanto a la correa llevo el primer prototipo del modelo de microfibra 415. En parte la hizo mi hijo que tiene ahora 12 años el verano pasado. Obviamente guiado por mi jefe de producción. Yo creo que aun la llevaré unos meses más para ver el resultado real de la correa y acabará en la lavadora.

¡La famosa prueba de la lavadora a la que te referías! ¿Cuántos relojes tienes, y cuántas correas?
Compro muchos relojes para quitarles la correa.

Constantemente estamos buscando nuevos modelos, viendo que puede llegar a ser tendencia. Así que no paro de comprar relojes porque me gustó la correa. Al final la correa acaba despedazada en el banco de trabajo y el reloj termina en el cajón con el pensamiento “en cuanto llegue la primera correa se la pongo”. No son piezas caras, pero tampoco son relojes de 20€.

En cuanto a las correas, en la empresa somos todos el banco de pruebas. Hay materiales que ya conocemos y sabemos cómo se comportan. Pero constantemente salen materiales al mercado y hay que testearlos. Una cosa es el laboratorio que puede decirte maravillas y otra muy diferente la vida real. Así que solemos poner una correa al reloj que usamos a diario y vemos que pasa. Si estuviera cambiando de correa tanto como me gustaría, nos perderíamos esto.

Te voy a poner un ejemplo y puedes hacer la prueba. Coges una correa nueva de imitación cocodrilo de color marrón, burdeos, o cualquiera que mezcle algo de pigmento rojo, de esas carísimas de una excelente marca alemana, italiana, o Diloy. La curtiembre nos ha garantizado a los tres (trabajamos con el mismo proveedor en muchos casos) cientos de ciclos de abrasión sin que se deteriore la superficie. Se la pones a un oficinista el día 15 de junio. El día 15 de agosto la correa está para tirarla. Y pongo 60 días con mucha suerte. El usuario no ha hecho nada extraño. Se puso un poco de bloqueador en el brazo porque si no en el coche se achicharra, y se pasó 8 horas todos los días raspando la correa constantemente contra la superficie de su mesa de trabajo. Si la mesa es totalmente lisa casi brillante igual se salva, pero actualmente lo normal es que sea algo rugosa. En mi caso el trabajo de pulido lo hace mi portátil.

Te pongo esos colores porque en cuanto haya presente una crema, el color se va y no hay nada que se puede hacer para evitarlo porque se prohibieron una cantidad enorme de productos químicos que eran los que ayudaban a fijar los colores. Y te pongo el ejemplo del oficinista porque es de esos trabajos que nadie piensa en el desgaste que pueden producir contra este tipo de correas. De eso no te das cuenta en ningún laboratorio. De eso sólo te das cuenta probando la correa en un entorno real. Cuando lanzamos un material nuevo al mercado lleva ya como mínimo 6 meses puesta en varios relojes de nuestro entorno.

Mis compañeros ahora están probando el Kevlar.

Te voy a poner en un compromiso… ¿Armis, piel, silicona, textil o resina?
Para mi es fácil por el tipo de reloj que me gusta: Piel sin duda.



¿Qué ha sido lo más complicado con vuestras correas?. Tu mayor reto.
En los últimos tiempos, las “hybrid” como la 400 y la 420. Son correas con una base de caucho y la parte superior de piel.

Pensamos que sería mucho más fácil de fabricar. De hecho, presentamos el modelo en Baselworld 2017 pensando en que la lanzaríamos esa primavera. Pero una cosa es hacer una muestra y otra es hacer producción masiva. Nos vimos con una inversión muy fuerte en moldes, con todas las bases ya hechas en 6 colores y sin ser capaces de producir.

Al final logramos resolver el problema, volvimos a presentar el modelo en Basel 2018 y lanzamos el modelo al mercado en abril de este año. Ha sido un exitazo, pero varias veces estuvimos a punto de tirar la toalla.

Y de hace tiempo, el modelo “plain” ya descatalogado. Fue una correa para entrar en un mercado masivo y teníamos que mirar cada céntimo de la producción. Al final logramos embarcar a Colombia un contenedor de 20 pies completo: ¡500.000 correas del mismo modelo! Fue un antes y un después en el mercado colombiano.

¿Qué planes tenéis de cara a futuro? ¿Veremos por ejemplo biseles compatibles con G-Shock?
Ese es uno de los proyectos que se me han llevado muchísimas horas de trabajo.

G Shock ha tenido un renacer maravilloso con una cantidad de colores impresionante, pero yo le veo tres problemas:

  1. Me canso de tener un G Shock amarillo, o verde, o blanco.
  2. Aunque no me canse, la correa tiene una vida y la caperuza otra. Si consigo la correa amarilla nueva se ve horrible con mi bisel de hace 3 años que ya ha cambiado de color por la suciedad que ha ido acumulando y por la oxidación del material.
  3. Si se me rompe el bisel es realmente complicado y caro conseguir uno.

Así que uno de nuestros proyectos fue hacer de nuevo los caperuzones de los G Shock. Digo de nuevo porque durante muchos años hicimos los de los primeros G Shock.

Pero nos encontramos con un problema: La marca. Todos los caperuzones llevan grabada la marca G Shock o Baby G que están en el mismo caso. No veo al cliente final poniéndose un caperuzón al reloj que no diga G Shock porque mataría la personalidad del reloj.

Hicimos sondeos diciendo que pondríamos Diloy (un desastre) o Shock que es algo más genérico y no nos meteríamos en la infracción de marca pero tampoco tuvo mucha acogida. Así que una de las cosas que tengo encima de la mesa es precisamente dos relojes Casio, con la correa compatible ya acabada pendiente de confirmar y el caperuzón desmontado pensando en si nos metemos o no en esa aventura. Se aceptan ideas tanto tuyas como de tus lectores.

¿Cuál es tu principal fuente de motivación?
Te podría dar aquí la respuesta de libro esa de “nuestra visión es bla bla bla”. Pero te voy decir lo que realmente me motiva. Me motiva hacer lo que siempre me dijeron que no se podía hacer. Cuando empecé a trabajar y se reincorporó mi padre, le dije que me quedaba en la empresa pero que yo quería exportar. Me dijeron que no se podía. Así que cogí mi maleta y me fui a Alemania a tocar puertas hasta que regresé con un pedido.

Hace 16 o 17 años fui al ICEX (España Exportación e Inversiones) a contarles que quería abrir una oficina en Polonia pero no tenía capital. Me dijeron que no se podía y con 80.000 pesetas de aquel entonces monté lo que hoy es Diloy Polonia.

Quería exponer en la feria de relojería de Hong Kong, pero no quería estar en el pabellón europeo porque yo ahí no veía negocio sólo postureo. No se podía. Así que constituí Diloy Hong Kong y no sólo estamos desde entonces en la feria de relojería de Hong Kong, sino que durante los 3 primeros años el gobierno de Hong Kong nos apoyó con el 50% de los gastos. Cosa que tengo que decir, el ICEX español no ha hecho jamás.

No viene a cuento, pero es triste que en España, de nuevo el ICEX te diga que no te puede ayudar a montar una empresa en Italia para exportar producto español y marca España.

No hablamos de apoyo financiero. El apoyo de carácter técnico habría sido ya bastante. Y en cambio llegues a Italia con la idea y el gobierno italiano te deje montar la empresa en un par de días, con 1€ y sin un solo gasto de notario o registro.

Cuando todas las demás fuentes de motivación fallan, en esos días que te levantas sin ganas de nada, lo que siempre funciona son mis hijos. El mayor tiene 12 y la pequeña 2 años así que no me puedo dar el lujo de desanimarme demasiado tiempo.

Creo que las marcas españolas deben apoyarse entre ellas. ¿Cómo es vuestra relación con las marcas de relojería españolas?
Otra gran pregunta. Nuestro producto siempre ha estado más enfocado al repuesto que a la industria relojera. Hace muchos años hicimos correas para Laco, para Xemex, hace menos las hemos hecho para LG. Pero hasta este 2018 no nos habíamos planteado empezar a trabajar directamente para los fabricantes de relojes por lo tanto, no hemos tenido ninguna colaboración con marcas españolas salvo contadas excepciones.

Yo estaría encantado de colaborar con algunas marcas más, pero siempre caemos en el mismo círculo. Acabamos haciendo el prototipo, pero cuando el modelo se pone en producción real, las correas se hacen en China. Después vienen las lamentaciones porque pusieron una basura de correa y volvemos a empezar el círculo.

De todas formas, este 2018 empezaremos a cambiar la dinámica con los fabricantes o, mejor dicho, dueños de marcas de relojes y, ahí espero que también colaboremos con marcas españolas. La verdad es que muchas veces veo los escaparates y pienso “estoy seguro de que yo podría hacérselo mejor y a mejor precio”.

Llevamos un tiempo colaborando con la marca Aviador haciendo algunas cosas para ellos y nos está sirviendo para conocer cuáles son los dolores del fabricante.

¿Tienes alguna marca a la que admiras o intentas imitar, aunque sea sólo parcialmente? Pienso en Morellato, que pese a tener un género levemente peor que el vuestro, y a ligeramente superior precio, tienen una distribución muy buena.
Durante muchos años mi gran referente fue Morellato en muchos ámbitos. Ahora son una gran multinacional y las correas de reloj son lo último a lo que le ponen atención. Pero durante muchos años para mi eran el top del saber hacer las cosas. Recuerdo como rompieron el mercado italiano a golpe de promociones y arrasaron a la competencia, algunos de sus modelos antiguos aún están en mi colección. De hecho, esta misma mañana le he pasado una muestra a mi jefe de producción que apareció en un cajón. La correa tiene más de 15 años. Ya Morellato no fabrica así. Pero yo si quiero que Diloy fabrique así. Mi jefe de equipo en Italia viene de Morellato y una buena parte de nuestro equipo comercial también viene de Morellato, así que la influencia es inevitable.

Hay otras dos marcas que me han influenciado mucho tanto sobre lo que se debe como sobre lo que no se debe hacer. A día de hoy ninguna es lo que era. Una marca suiza que se llama Banda. Su propietario era un suizo entrañable que hablaba muy bien español y con el que pase muchas horas de ferias charlando. Él me ayudó a conseguir algunos clientes de exportación porque había segmentos en los que él no podía competir y prefería que nosotros atendiéramos al cliente a que acabara en Hong Kong.

La otra es una marca austriaca, competencia de Hirsch en su día que se llama Cóndor. De hecho, fuimos socios de Cóndor en España y América Latina unos tres años e hicimos muchas correas para ellos. La sociedad no salió bien y ahora somos competidores directos en muchos mercados. Pero esos años aprendí mucho más de lo que querían enseñarme.

¿Cómo debe ser tu correa de reloj ideal?
Lo primero es la usabilidad. Hace años hacíamos correas como palos que eran imposibles de doblar. Eran los materiales que había en aquel entonces. Pero ahora hacemos correas que sean cómodas y usables desde el primer día.

Lo segundo es que la correa tiene que aportar al reloj. Tiene que vestirlo. Veo muchas piezas en los escaparates de las tiendas de relojes de entre 100 y 200€ con correas chinas de 0,80€ que dejan al reloj a la altura del betún.

Y lo tercero, creo que tiene que ayudar a transmitir la personalidad de quien la lleva. Cada día huyo más de correas que no transmitan. Hacemos modelos clásicos porque tenemos que hacerlos, pero cuando estoy en una feria internacional enseñando mi colección, no me siento cómodo enseñando ese tipo de correa. En cambio, cuando llego a modelos con más personalidad me crezco. Mi padre me dice que llevo dos años haciendo modelos a mi gusto y que eso es siempre un peligro. Y es cierto, todos nuestros últimos modelos con muy pocas excepciones han sido apuestas personales buscando el modelo que no encontraba en otras marcas. Buscando inspiración en correas artesanales o mezclado ideas de aquí y de allí. Hasta ahora el mercado nos ha apoyado y las colecciones Vintage, Comfort y Premium han sido todo un éxito. Algunas veces me obligo a poner atención a las correas más típicas, pero me dan mucha pereza.

¿Cuál dirías que ha sido vuestro mayor éxito en este sector?
Sin duda la internacionalización. Sin ella no habríamos sobrevivido. Yo creo que lo que marcó un antes y un después fue la apertura de Lori Kuan Sucursal Colombia y las de Correas Santa Bárbara en la Zona Libre de Colón en Panamá y México. Esas tres nos permitieron alcanzar volúmenes de producción altos y economías de escala. Ahora las filiales de Colombia y México se llaman también Diloy y la de Panamá cerró hace unos años porque ya no tenía sentido una vez abierta la distribución en los mercados principales de América Latina.

¿Y vuestro mayor fracaso?
Pues curiosamente también en Colombia. Nos metimos en camisas de once varas y el karma nos ajustó las cuentas. Un muy buen cliente distribuía un reloj que compraba en Panamá y lo vendía muy bien. La marca era Activa, del mismo grupo que el Invicta. Este cliente registró la marca en Colombia, discutió con los panameños y nos pidió empezar a fabricar los relojes.

Digo que el karma nos ajustó las cuentas, porque nosotros sabíamos perfectamente que legalmente la marca podía ser suya, pero moralmente no lo era. Empezamos haciendo un reloj de 10$ de coste con la misma calidad que el Activa americano o incluso mejor. El primer envío fue un bombazo y empezamos a meter modelaje. Pero empezaron las presiones con los costos… Al final acabamos haciendo relojes de 1,5$, a la empresa colombiana le explotó el problema de la bajada de calidad en las narices (nunca acompañaron la bajada de calidad con una bajada de precios) y no pudieron pagarnos. Perdimos una cantidad muy significativa de dinero que nos dejó tambaleándonos y nos ganamos un enemigo poderoso en el mercado americano como es Invicta.

Después de aquello, enterramos el hacha de guerra, fuimos vecinos unos años en Panamá, cenamos juntos muchas veces y aunque hace muchos años que no coincido con él, creo que aun tenemos buena relación.

Desde entonces me cuido mucho del aspecto moral del negocio. Creo que no pasa un mes sin que alguien me ofrezca un negocio más o menos lucrativo, pero moralmente cuestionable y prefiero decir “no es para mí”.

¿Qué proyectos de cara a futuro tenéis?
Tal vez los que tienen más fuerza ahora mismo a nivel comercial son, por un lado, la venta al fabricante de relojes que te comentaba antes, y por otro, la venta al consumidor final a través de internet, pero en colaboración con el canal de relojería tradicional.

Tengo una cifra en la cabeza que de nuevo me dicen que es imposible: Vender 100.000 correas al año a través de internet. Yo sé que no es fácil, pero imposible no hay nada.

Hablando de modelaje, en estos meses rediseñaremos por completo la colección de metal y de silicona. Creo que a la silicona como la conocemos hasta ahora ha tocado a su fin o está en sus últimos coletazos. Tú mismo me decías el otro día que te gustaban las correas de silicona, pero que no parecieran silicona. Muchos de nuestros moldes clásicos se han ido averiando y no estamos reparándolos. Prefiero invertir en modelaje nuevo más orientado a una colección de silicona de corte más “neutro” que creo que se venderá durante mucho tiempo.

¿Cómo ves la industria relojera actualmente?
Creo que la industria relojera está herida y tiene que reinventarse. Bajo mi punto de vista está sometida a grandes amenazas como:

  • Cada vez hay menos relojeros. Los profesionales se van jubilando y no hay reemplazo.
  • La mayoría de las relojerías no pueden subsistir con sólo la reparación o la venta de accesorios como las pilas y las correas. Necesitan también la venta de nuevas piezas y ahí el comercio on line les está empezando a hacer daño y eso que la mayoría no ven lo que se les viene encima. En varias ocasiones he leído en blogs americanos cómo las grandes marcas planean empezar a abrir sus propios canales on line apoyados en marketplaces. No creo que pase mucho tiempo antes de que veamos como la marca X vende directamente sus relojes en Amazon, eBay, o cualquier otra plataforma. El relojero no está preparado para hacer frente a este tipo de competencia y, lo peor, no están haciendo gran cosa para prepararse. Bajo mi punto de vista debería ver esto como una oportunidad de vender no sólo en Sabadell por poner un ejemplo, sino también en Münich porque le puede ofrecer a un cliente alemán el mismo producto a un precio más competitivo que la relojería local.
  • El reloj ha dejado de ser el símbolo de estatus social que llegó a ser durante mucho tiempo. Ahora ese lugar lo ha ocupado el móvil. Al consumidor no le duele gastarse 800€ en un teléfono de última tecnología con el que no va a hacer nada más allá de mandar un Whatsapp y ver Facebook como lo podría hacer con uno de 60€. Mientras tanto, el tiquet medio de relojería / joyería cae cada año. Creo que la última vez que leí la estadística estábamos ya por debajo de los 50€. Esto se agudiza aún más en el caso de los millenians.
  • Siento que muchas marcas han dado la batalla por perdida. No están sabiendo transmitir el valor sentimental que puede llegar a tener un reloj. No conozco a nadie que me haya dicho nunca, uso este Nokia porque era el teléfono de mi padre. O lo uso porque fue el regalo de mi madre cuando aprobé las oposiciones. Un móvil no puede transmitir ese valor. Sin embargo, un reloj sí. Pero ese mensaje no está llegando al público en general.
  • Los smartwatches han llegado para quedarse. Ya sé que para un amante de los relojes, eso no es un reloj, pero no cabe duda de que es un producto sustitutivo.

Ya, pero pese a la popularización de los smartwatches, la mayoría de gente sigue llevando reloj. Las opciones nunca fueron tan amplias como hoy en día. ¿Cómo ves el futuro de la relojería?
Creo que hasta ahora nos estamos librando porque los smartwatches aun no sirven para nada (con pocas excepciones).

A la alta relojería está claro que es algo que no le va a afectar. Tienen su público y siempre lo van a tener. Pero de ahí hacia abajo creo que va a afectar y mucho.

Hace poco tuve una reunión con una empresa polaca que ha desarrollado una tecnología para mediante unos implantes en las correas, convertir cualquier reloj en un smartwatch. Ahora los llaman relojes híbridos, precisamente como llamamos nosotros a una de nuestras gamas de correas.

Querían que Diloy fabricara la correa y la comercializara a través de nuestro canal. Reunido con su CEO y tres ingenieros, ninguno supo responderme a algo muy simple: ¿Para qué sirve esto? Me dijeron para lo que va a servir en el futuro, pero no para lo que sirve ahora.

Como me dijo el jefe de relojería de LG (hicimos correas para ellos): Tenemos una maravillosa solución en busca de un problema. Pero el futuro juega a su favor.

Ahora es verdad que no puedo abrir y arrancar mi coche simplemente con mi smartwatch, ni puedo abrir la puerta del hotel, ni puedo transmitir datos médicos a mi seguro, pero dentro de muy poco podremos hacerlo y se convertirá en parte de nuestras vidas.

Creo que muchos aprendieron de la época del cuarzo que casi acaba con ellos y esta vez están como locos sacando modelos “Smart” que no dejan de ser un reloj con máquina de reloj, pero a la vez son uno de estos engendros. Sin embargo, mi pregunta es ¿van a sobrevivir esas marcas que no pueden considerarse alta relojería? Apple o Samsung no son precisamente empresas famosas por respetar a la competencia y ser mansas palomas.

Son famosas por ser apisonadoras. Son marcas poderosas con músculos financieros enormes. ¿Qué necesidad puede tener Apple de llegar a acuerdos con la industria relojera suiza? Si en el 2017 vendió más unidades de relojes que toda la industria suiza junta. Por suerte para nosotros, llevan correa. El día que vayan implantados debajo de la piel si que tendremos un problema grave.

¿Piensas que algún día volveremos a tener una manufactura relojera en nuestro país como teníamos en los 50, 60 y 70, o es algo impensable ya?. Porque de correas, no podemos quejarnos…
Creo que a gran escala estamos lejos de eso. Pero a pequeña escala, pequeñas marcas sí que creo que es posible. De hecho, creo que hay alguna que realmente ensambla algo en España. En otros países hay marcas de nicho. Por ejemplo, en Polonia les hacemos las correas a Gerlach que es un reloj fabricado en Polonia con una calidad más que aceptable y unas preciosas correas Diloy.

Antes de terminar me gustaría plantearte algunas cuestiones de los lectores. No sé si las viste, en el artículo anterior hablando de vuestras correas.
Sí perdona. Los vi estando de viaje, y luego a la vuelta que es cuando me hubiera gustado responderlas se me fue el santo al cielo. Está muy bien que te hayas acordado, y así aprovechamos ahora.

La primera es relacionada con la inscripción “Leather” o “Genuine Leather” que vemos en muchas correas, ¿tiene alguna relevancia?. Es decir, ¿hay alguna normativa que deban cumplir para que puedan incluyan esa denominación?
Por desgracia no hay ninguna normativa al respecto específica para las correas de reloj más allá de la ética profesional de cada quien.

En Diloy huimos del “Genuine Leather” como de la pólvora precisamente, porque suena a correa asiática de plástico y baja calidad. En nuestro caso preferimos marcar en español el tipo de piel que lleva la correa, por ejemplo “Piel Vacuno”. Nuestra competencia más directa en España usa mucho el “buffalo grain” o el “Coco grain” para referirse a correas hechas con un material llamado “Japanese Paper” que es realmente un papel prensado. Sorprendentemente resistente las primeras semanas, pero no deja de ser papel al fin y al cabo.

Muchas correas que ponen “Genuine Leather” ni son genuine, ni son leather. Lo mismo pasa con algunos productos en los que dice “Piel Legítima”. Piel legítima debería significar que es realmente piel y no una imitación. Por ejemplo, nuestra 415 no dice “Leather”, porque es microfibra.

Nosotros optamos por poner en todas las correas un trozo de la piel que usamos precisamente para que el cliente pueda ver que se trata realmente de cuero. No hay muchas marcas que se atrevan a hacerlo. En Europa no he visto ninguna. En USA la gente se sorprende mucho cuando lo ve. Sólo a nivel de América Latina algunos nos han copiado la idea porque si no el cliente prefiere Diloy. Es un detalle que añade como poco dos procesos más a la producción, que consume cuero y por lo tanto supone un sobrecoste, pero creo que da confianza al usuario. A nivel del profesional, al relojero le evita muchas conversaciones con su cliente del tipo “¿pero es realmente piel?”. Por que si el usuario no puede fiarse de la inscripción que ponga, la única prueba irrefutable es lo que hacemos nosotros, colocar una muestra del material.

En muchas correas, parece que los orificios no estén pensados para muñecas pequeñas. Algunos lectores explicaban que a veces deben hacerles uno o dos agujeros extra por su cuenta. En mi caso sólo me ha ocurrido una vez, y no fue con vuestra marca. ¿Cómo os guiáis para la cantidad agujeros? ¿A que tamaño de muñeca mínimo se adaptan las correas de Diloy?
La mayoría de los fabricantes tenemos un estándar de 115x75mm para caballero. Esto significa que la correa larga mide 115mm y la corta (sin hebilla) mide 75mm.

Centrándome directamente en tu pregunta, una correa de largo estándar, abrochada en el último agujero, está en una longitud aproximada de 130 a 135mm. A eso hay que sumar el diámetro de la caja del reloj. Con esto, creo que podemos atender a un porcentaje de población muy alto.

El abrir un agujero no es tan fácil como parece. Tenemos alguna herramienta en Diloy Tools para abrir agujeros de correas, pero en cuanto se trata de un modelo especial, el agujero no vale para la lengüeta de la hebilla. Además, tampoco quedaría bonito el reloj con la parte larga de la correa llegando casi hasta la caja.
Para esto la solución idónea es una correa “extra corta”.

En Diloy sólo hemos hecho correas extra cortas por encargo. Ahora nos estamos planteando introducir algún modelo extra corto porque vemos que las mujeres cada vez usan relojes más grandes y se juntan el diámetro de la caja más una correa de medida 20 o 22mm que tradicionalmente es de caballero, lo cual es demasiado para la muñeca. Pero aun no vemos claro si este tipo de correa tendrá la rotación necesaria.

En lo que sí que estamos trabajando ya es en el sentido contrario. Nuestros hijos tienden por lo general a ser más altos que nosotros. En Diloy tenemos muchos modelos que, sin ser extralargos, están en 120x80mm. Por ejemplo, la mayor parte de la colección Vintage.

Estamos empezando a dar pasitos para que nuestra medida estándar mínima sea 115×80, pero es un camino largo porque supone cambiar todos los moldes.

Vi en vuestro blog que ha habido un gran interés por la correa vegana (modelo 415). Adelantabais que vendrán nuevas hebillas pero, ¿va a haber más variedad de colores y de diseños?
La verdad es que ha sido una correa que ha gustado mucho. De entrada, la primera ampliación va a ser las combinaciones de hebillas: Pavonadas, oro y oro rosa. Siempre usando un chapado PVD / o IPG que es ahora mismo el más resistente. Después del verano, cuando veamos qué rotación ha tenido el producto en las relojerías, nos plantearemos el ampliar algún color más o introducir algún modelo adicional.

Estamos buscando una microfibra con una textura superficial diferente, tipo búfalo. Si la encontramos, seguro que entrará en colección. De todas formas, ahora mismo tenemos ya programados casi 10 modelos que irán saliendo al mercado en lo que resta de 2018.



Goyo, ha sido un placer pasar este rato contigo. Me gusta como irradias pasión por hacer las cosas bien. Mucha suerte, y espero volverte a ver pronto.
Muchas gracias a ti por la visita y la oportunidad de intercambiar ideas contigo.