Estaba releyendo un antiguo artículo que tuvimos oportunidad de disfrutar hace casi un año en ZonaCasio del Casio Dream Project. Lo que venía a ser un GW-5000 / GW-M5610 en oro de 18 kilates, y que me dio bastante en lo que pensar. Sobre todo, dado el nuevo desafortunado e incompleto posicionamiento premium de Casio.

Desde el momento que surgieron los rumores, me pareció una soberana estupidez, pretender fabricar un G-Shock con metales preciosos. Para mi G-Shock, es la representación de relojes digitales, robustos, resistentes, y de precios razonables.

De manera que un modelo, que se estima en los 100.000$, y hecho de un material sin ninguna ventaja práctica, era un contrasentido, y a mi modo de ver, un gasto innecesario de dinero y tiempo. Máxime sabiendo que es un modelo único que no se pondrá a la venta.

Mis esperanzas radicaban en que todo ese esfuerzo, fuera de algún modo aprovechado, con el fin de amortizarlo, y extenderlo a las gamas normales. Pensaba que teniendo la infraestructura para fabricar un reloj enteramente de oro, incluyendo su caja, su tapa roscada, su bisel, y su armis, eventualmente permitiría que Casio produjera exactamente lo mismo, pero de acero, acero recubierto con DLC, o idealmente de titanio.

Huelga decir, que este hecho, no ha ocurrido por desgracia para todos los aficionados, y si bien es cierto que G-Shock, ofrece modelos analógicos con cajas, biseles y brazaletes de acero, ésto es algo que no ocurre en los digitales. Por lo que todo la expectación causada, fue un derroche de horas hombre, y dinero.

El único fallo que aprecio en el concepto G-Shock, es precisamente su durabilidad. Es decir han optado por maximizar su resistencia, pero a costa de utilizar materiales que tienen una vida relativamente limitada. Me refiero a correas de resina y biseles de resina, que deben ser reemplazados con el tiempo, y precisamente esos elementos reemplazables, son los que se beneficiarían enormemente de una construcción metálica maciza.

Muchas veces digo, que el cristal que mejor resiste el paso del tiempo, es el de zafiro. Aguanta el rayado sin inmutarse, aunque es verdad que es más frágil, y por tanto se puede quebrar más fácil que uno mineral si se cae al suelo. Quizás por la mayoría de G-Shock usan vidrio mineral. No obstante, un cristal de zafiro, sería el acompañamiento perfecto de ese Dream Project, y por extensión de su modelo de acero o titanio que explicaba. Algo que siempre han negado, pero que ahora empieza a introducir con su falso posicionamiento premium.

Tendríamos un reloj que externamente sería insuperable, todo ello aprovechando un desarrollo, ya existente como es el modelo de oro de 18 Kt, y al mismo tiempo, accesible para muchos.

El acompañamiento perfecto, sería completarlo con un módulo actualizado. El original 3159 lleva ya 7 años en el mercado, y por supuesto echamos de menos la tecnología LCD de STN, la iluminación por LED, o unas células solares similares a las de Eco-Drive, que pudieran estar coloreadas en color claro debajo del LCD, de manera que se pudiera aprovechar todo el espacio de la esfera para ofrecer dígitos más grandes, y más información simultáneamente. Si además de Multiband, ofrecieran sincronización horaria vía GPS como otros relojes de Casio, sería estupendo.

Por desgracia, parece que esto no es más que un sueño imposible, atenuado cada vez más por los relojes analógicos. Habrá que seguir esperando esa reedición de los Marlin, que probablemente nunca aparezca. Ciertamente, cuanto más me fijo en los nuevos lanzamientos de la marca, más me decepcionan, aunque sean piezas tan caras como los nuevos GWF-D1000 (Frogman).