Desde que en 1953 Waterman popularizara los cartuchos de tinta para plumas estilográficas, aunque patentados por primera vez en 1890, los cartuchos de tinta han sido el método más popular de recarga de estilográficas.

Salvo marcas como Aurora, Cross, Lamy, Parker, Platinum, Pilot, Sailor o Sheaffer que equipan cartuchos propios, y usualmente incompatibles entre si.

Afortunadamente, la mayoría de fabricantes han optado por los llamado cartuchos internacionales, también llamados europeos, estándares o universales. Entre los que podemos citar: Bexley, Caran d’Ache, Cartier, Conklin, Conway Stewart, Daniel Hechter, Delta, Elysee, Faber Castell, Franklin Covey, Graf von Faber Castell, Inoxcrom, Jörg Hysek, Kaweco, Lalex, Manuscript, Montblanc, Montegrappa, Monteverde, Nettuno, Pelikan, Recife, Retro 51, Rotring, Sensa, Sigma, ST Dupont, Stipula, Tombow, Visconti, Waldmann, Waterman o Yard-O-Led.

Los cartuchos internacionales, se encuentran disponibles en dos tamaños. El más popular formato corto, con 38mm de longitud y 0,75ml de capacidad, y el largo, más exclusivo con 72mm de longitud, y 1,45ml de capacidad.

Personalmente los cortos, mucho más baratos, pues podemos conseguir 24 unidades Inoxcrom a menos de 3 euros, son mis favoritos. Además de económicos, la mayoría de estilográficas permiten almacenar uno de reserva, por lo que en caso de que se agote, siempre tendremos otro a punto y disponible.

Los largos, son obviamente más duraderos, con casi el doble de capacidad, y en proporción mucho más caros. Así por ejemplo los excelentes Pelikan Edelstein cuestan unos 7 euros el paquete de 6 unidades.

La duración de un cartucho, sin llegar a ser tan larga como un roller, dura bastante. Todo dependerá del uso que le demos, y del tipo de plumín que usemos entre otras cosas, pero es algo que no debería preocuparnos en exceso.

Sin embargo los tinteros, representan la esencia de la escritura, de la misma forma que los relojes mecánicos representan la esencia de la relojería, o el afeitado clásico la esencia del afeitado.

Un tintero no solamente nos va a permitir elegir entre mayor variedad de tintas, sino que también nos da libertad de combinarlas y mezclarlas nosotros mismos, resultando además más económicas. Por ejemplo un tintero de Parker Quink de 57ml de capacidad cuesta unos 6€.

Volviendo a los ejemplos anteriores, tenemos que la tinta contenida en los cartuchos cortos de Inoxcrom sale a 166€/litro, los largos de Pelikan a 700€/litro, y la del tintero Parker a 105€/litro. Riéte ahora del precio de la gasolina, o del aceite de oliva.

Lo malo es que la mayoría de plumas, no vienen preparadas para usar un tintero. Los modelos más caros, digamos a partir de 200€ si que optan por el tintero como sistema de carga.

La opción es lo que se llama un convertidor a émbolo, un cartucho especial, que incorpora un émbolo sobre el cuál podemos cargar la tinta, y luego usarlo en nuestra pluma como si fuera un cartucho más.

Estos convertidores, se pueden utilizar muchas veces, es decir, podemos rellenarlos hasta que normalmente el émbolo se estropea. Cuestan a partir de 4€, dependiendo de la marca, y son válidos para la mayoría de plumas, siempre y cuando haya espacio suficiente en su cuerpo, pues tienen un tamaño similar al de un cartucho largo.

Dependiendo del tipo de cartucho que usemos, así será el convertidor que necesitemos. Si la estilográfica monta cartuchos universales, un convertidor a émbolo de Faber-Castell o de Pelikan nos valdrá sin problemas. Si montamos cartuchos especiales, como Parker, entonces necesitaremos un convertidor para Parker o Aurora.

Lo que yo hago es tener un convertidor en mi estilográfica preferida, y llevar como recurso ante imprevistos algunos cartuchos.

La carga con tintero, requiere mucho más tiempo que cambiar un cartucho, y ciertos útiles, como un trapo o un pañuelo de papel para limpiar todo. Sin embargo si lo convertimos en una tarea que nos hace disfrutar de la escritura, entonces ese tiempo no es perdido, sino invertido en nosotros.