Al adentrarnos en un tema, mejoran nuestros conocimientos, y se amplía nuestro criterio. Conocemos mejor nuestros gustos, y sabemos lo que nos agrada y lo que no. Con los relojes ocurre exactamente lo mismo.

Desde que retomé esta afición, he llegado la conclusión, que en lo que a mi respecta, los relojes analógicos deben ser mecánicos, preferiblemente automáticos. Eso no quita que en contadas excepciones, por motivos de diseño, funciones, apariencia, tecnología, o simplemente por sensaciones, o valor sentimental, no sean válidos los de cuarzo, pero salvo en digitales, para mi son la excepción que confirma la regla.

Y claro, después de haber probado modelos japones, españoles, rusos, y chinos, le tocaba el turno a la crème de la crème, los suizos.

Los relojes suizos, representan la cumbre en cuanto a máquinas de medición de tiempo. Por tradición, prestigio, y generalmente también por calidad y precisión, fueron, y son el referente mundial en la horología mecánica.

Desgraciadamente, este tipo de máquinas, se consideran productos de lujo, por lo que no es de extrañar que el posicionamiento del Tissot PRC 200 Automatic Chronograph (T055.427.11.017.00), sea un tanto complejo. Es un reloj Swiss Made, lo que lo sitúa en el entorno de las gamas altas. A su vez, Tissot, pertenece desde 1983 al Grupo Swatch, y junto a Hamilton, Certina, Balmain o Mido, milita en las gamas medias. Pero es que además, dentro de las gamas Tissot el PRC 200 Automatic Chrono, vendría a estar entre los modelos medio/altos. Soy consciente que si algún profano lee esto, acabará hecho un lío, así que basta decir que sería el equivalente a un Porsche Cayman S, un modelo alemán, que siguen siendo los que mejores coches hacen, deportivo, y con tradición.

No importa como se quiera clasificar, tenemos ante nosotros un reloj suizo, con cronógrafo, y movimiento de carga automática, una combinación que si excluimos los relojes digitales, la experiencia me ha llevado a contarlos como mis favoritos, y donde con un precio inferior a los 1.000 francos suizos, representa todo un logro comercial.

Su movimiento es automático con un calibre ETA C01.211 con 184 piezas, 15 rubís, 46 horas de reserva de marcha, y una frecuencia de 21.600 alternancias por hora, que ofrece parada de segundero, y carga manual. Acredita una precisión de +/- 20 segundos/día o -10/+30 segundos/día según donde se consulte. Esta cifra es buena en el sentido que mejora a muchos guardatiempos mecánicos, pero mala debido a que si no fuera por las simplificaciones realizadas por ETA en su desarrollo, podría estar todavía más afinado. Entre sus características cuenta con día del mes a las 3 y cronógrafo de 6 horas a las 6. Es decir, el mismo movimiento que equipan por ejemplo los Certina DS Podium Chrono o los Swatch Automatic Chrono, que valen menos de la mitad, aunque la caja siga siendo de plástico. El cambio de fecha no es instántaneo, y se efectúa entre las 12 y la 1.

Mis mediciones han dado una increíble reserva de marcha de 60,5h, mientras que en cuanto a precisión ésta ha sido de +10 segundos/día. Dentro de los parámetros, y adecuada según la precisión de los relojes, aunque con un suizo, uno siempre espere un poquito más.

A nivel de funciones, sólo echo en falta el día de la semana, que por otro lado, cabría perfectamente a las 3, junto al día del mes, como los ETA Valjoux 7750. A nivel de calibre, hubiera preferido un rotor de carga bidireccional, aunque con la implementación actual unidireccional, lo encuentro ya bastante eficiente.

Si hablamos de tradición y herencia, está claro que Tissot la tiene, fue fundada por Charles-Felicien Tissot en Le Locle (Suiza), lugar donde todavía sigue, en el año 1853, como se indica junto al nombre de la marca. Esta historia sería reforzada a partir de 1930 con su unión a Omega. Si hablamos de prestigio, tenemos un reloj con materiales de primera calidad, que incluyen una caja y pulsera de acero inoxidable, y cristal de zafiro en el frontal, y en la tapa trasera.

Su apariencia, muy del estilo al TAG Heuer Carrera me encanta, y admito que en vivo gana muchísimo en comparación con las fotografías.

El empaquetado es muy bueno, primera señal del buen hacer helvético, con excelentes protecciones plásticas, una caja sencilla pero elegante, etc. La documentación me da sensaciones contradictoras, por un lado el catálogo de productos Tissot, y el libro La novela de la fábrica de relojes los veo como las herramientas perfectas para conocer la marca y su herencia. En cambio, su manual de instrucciones (139 Kb. en formato PDA), eso si disponible en varios idiomas, pero con apenas 10 páginas para cada uno, se queda terriblemente escaso. Nada de especificaciones técnicas, ni de materiales, ni de calidades, ni diagramas, ni detalle alguno del movimiento.

Las sensaciones que transmite son increíbles. Unos acabados de altísimo nivel, detalles nuevos que aparecen cada vez que lo observas, y el placer que representa ver su crono en funcionamiento, o el suave y delicado funcionamiento a la hora de ponerlo en hora.

Tiene un tamaño de 44 mm X 43 mm X 16,3 mm, diría que el tamaño perfecto, que por la forma de su bisel, no parece que sea tan grande. Como vemos, es un reloj bastante alto, y que vendría a ser habitual en los cronógrafos mecánicos. Su peso es la nada despreciable cantidad de 204 g, es decir cuando lo llevamos, se nota en la muñeca, y eso me gusta. Por lo demás resiste al agua 20 ATM, y el lumen (Super-LumiNova®), es muy bueno, equivalente al del Citizen Pilot. La corona es roscada para garantizar su hermeticidad, y con el logotipo de la casa grabado.

Me parece un reloj excelente, pero que no está exento de polémica. El motivo es su maquinaria. El C01.211, lanzado en 2009 (184 piezas, 15 rubís, 21.600 bph, 46 horas reserva de marcha), se basa en el anterior Lémania 5100 de 1978-2002 (17 rubís, 28,800 bph, 48 horas reserva de marcha), es decir, con el fin de abaratarlo, se ha reducido su frecuencia, que quiere decir generalmente que empeora la precisión, se han eliminado dos rubís, se ha reducido la reserva de marcha en dos horas, y se han eliminado del orden de 20 piezas. Si el 5100 ya contaba con algunas piezas de plástico, en el C01.211, hay algunas más todavía. Desde ETA indican que no son piezas móviles, ni que sufran fatiga, y que por tanto no tienen ningún inconveniente, pero se comprende la polémica suscitada, cuando hablamos de estos precios.

No suscribo estas quejas, ya que me alegra que la manufactura y el diseño se adapte a las nuevas tecnologías, pero si coincido en que habría pagado algo más si se montase un ETA/Valjoux 7750 de 1973-Actualidad (25 rubís, 28.800 bph, 44 horas reserva de marcha), que probablemente lo habrían convertido en el reloj perfecto.

Que el cierre sea a presión, en vez de con pulsadores, me parece algo injustificado en este nivel.

Actualizado a 31 de diciembre de 2014. 16:12:
Igual que hice con el Certina, decidí hacer uso de la garantía para que lo ajustaran justo al cumplir un año.

El reloj estaba entre +10 y +19 segundos por día, dependiendo de la posición, así que lo llevé al SAT. Lo recogieron, me indicaron que en 3 o 4 semanas estaría listo, y al cabo de 5 semanas me avisaron que ya estaba.

El reloj se ajustó, y el retraso en la entrega se produjo porque al abrirlo, y quitar las manecillas, estas se doblan, y las cambian. No había en el almacén así que las pidieron. El reloj se vuelve a montar, vuelve a pasar la estanqueidad, y se entrega con 2 años de garantía sobre la operación. Es decir, muy recomendable.

Lo que me parece increíble, es que tras 4 días de uso, está en -1 segundo, es decir, -0,25 segundos/día, algo que nunca había visto, y todo ello, independientemente de la posición, y de si lo llevo puesto o no. No pensaba que este calibre fuera capaz de ello, si el 2826 se quedó en +4 segundos, pero de momento alucino.