Hace unas semanas, de casualidad en Twitter hablé con Grundig España acerca de mi actual Grundig Sonoclock 790. Les ofrecí hacer una review del nuevo Grundig Sonoclock 795 DCF (GKR4000), pero no demostraron demasiado interés. Primero porque, de manera sorprendente, porque en España sólo comercializan los Sonoclock 600 y KSC 35 y después dándome largas acerca de reseñar algún otro producto.

El caso es que como el Sonoclock 790 DCF que tengo desde hace 6 años me ha dado un servicio excelente, decidí comprarme en Amazon por 32€ la nueva versión, la 795. Grundig es una marca a la que siempre he tenido cariño, de hecho la primera televisión en color que tuvimos fue de esta marca alemana, por lo que vamos a empezar por su historia.



En el año 1930, Max Grundig abre una tienda de radios en Fürth (Alemania), a la que denomina Grundig & Wurzer Radio-Vertrieb (RVF). En 1945 funda la compañía y empieza a producir aparatos de radio. Solamente 10 años después, en 1955 lidera el mercado europeo de radios y cuenta con más de 10.000 empleados.

En el año 1972 se alían con la holandesa Philips, y en 1993 deciden volverse a separar. Las cosas no son fáciles en esa época, y en 2003 Grundig AG se declara en quiebra. En el año 2004 la compran los británicos Alba plc y los turcos Koç’s, pasando a llamarse ahora GRUNDIG Intermedia GmbH. Paralelamente, Grundig España S.A. cierra en 2010, y poco después, se retoman las operaciones en nuestro país, de nuevo de la mano de Grundig Intermedia.

La trayectoria de los radio-relojes con despertador Sonoclock, es también larga y exitosa, puesto que el primer modelo apareció en el año 1968, en aquella época escritos como Sono-Clock, llegando a mencionar el avanzadísimo Sono-Clock 30 de 1971.



El nivel es alto porque mis experiencias el 790 DCF era ya un aparato muy avanzado: Dos alarmas, desconexión opcional durante el fin de semana, y radiocontrolado DCF-77, de los pocos modelos que tienen esta característica. Su sucesor, el Sonoclock 795 DCF lanzado al mercado durante 2017, es externamente casi idéntico, pero añade a estas funciones el sintonizador digital (PLLPhase Lock Loop-), y la detección de luz ambiente. Sobre el papel parece magnífico y no le falta de nada.



Sólo observando la carcasa exterior del aparato ya percibimos ciertas diferencias. El nuevo modelo admite el Made in China, algo que probablemente también ocurría en el anterior, pero que no se especificaba. La sorpresa es que se reduce el consumo energético, de los 3,5W del antiguo, hasta los 3W del actual. No es demasiado, pero ese 15% se agradece, aunque presumiblemente se deba a la detección de luz ambiente.



Sin embargo, las mejoras para convertirlo en el radioreloj perfecto no eran difíciles de imaginar. Un capacitador en vez de una pila de 9v como pila backup, para así evitarnos tenerla que reemplazar. La pila de respaldo es algo muy útil puesto que si se corta el suministro eléctrico inevitablemente perderemos la programación de las alarmas, las presintonías de las emisoras y la hora actual. En modelos con sintonizador analógico sólo se perdían las alarmas. Que se pierda la hora actual no es grave puesto que a la siguiente sincronización horaria volverá a obtenerse. De hecho como cuando el aparato se apaga lo primero que hace al encenderse es forzar esa sincronización, si se va la luz en pocos minutos volveremos a tenerlo en hora. La otra mejora sería el brillo regulable manualmente en base a diferentes intensidades, no sólo de manera automática.

Ya os hablé de todas las funciones en el artículo del Grundig Sonoclock 790 DCF, así que me centraré en las novedades que es donde Grundig ha metido la pata. El principal problema es que el despertador por radio utiliza lo que ellos llaman volúmen dinámico, algo que yo llamaría volumen creciente. La emisora suena a bajo volumen, y va aumentando paulatinamente hasta que al cabo de 45 segundos está al máximo. Con máximo quiero decir el tope, lo más que da el radio-despertador. Sin lugar a dudas una función muy útil para aquellos que son remolones, pero que no se puede desactivar de ninguna forma. Alguna vez me he despertado antes de la hora fijada y me he marchado de casa tan tranquilamente. No es lo mismo que la radio suene a volumen moderado durante 59 minutos, que lo haga a potencia máxima molestado a todos los vecinos, así que de momento he vuelto con mi antiguo pero fiel Sonoclock 790 DCF. Todo ello explica porque en Amazon Alemania, su valoración media es de 1 estrella sobre un máximo de 5. No es que un usuario quemado haya valorado el Sonoclock 795 a la baja, es que hay 4 reseñas, y las cuatro son malas, y se quejan de lo mismo.

“Después de consultar con el soporte técnico de Grundig, se me dijo que no se puede configurar el volumen inicial de la alarma de lninguno de los radiodespertadores de Grundig actuales, pese a que en el manual del usuario se indica lo contrario. La radio siempre suena al volumen máximo, que no solo es demasiado fuerte, sino que debido a la calidad del altavoz se distorsiona a tanta potencia. Es imposible escuchar nada, sólo tiembla. Una pena, porque los modelos anteriores no eran así.”



También he leído quejas exponiendo que el transformador hace ruido. Temo que debía ser un defecto de esa unidad, no se si muy frecuente o por el contrario aislado, pero el mío es igual de silencioso que el 790. El brillo adaptativo es bastante sutil y sólo funciona para atenuar. Es decir, el LED no se iluminará nunca con más intensidad que en el 790, pero si estamos a oscuras, reducirá ligeramente el brillo. Me parece útil, pero nuevamente es algo que no se puede desactivar. El sintonizador digital ha agregado nuevos botones para trabajar con él, es lo habitual, probablemente sea más engorroso que el sintonizador analógico por ruedecita, pero sabiendo la frecuencia de la emisora te aseguras que la recepción sea lo mejor posible.



Me cuesta de creer que estas “características” hayan sido pensadas o siquiera diseñadas por un ingeniero alemán. Alguien con una mentalidad suficientemente cuadriculada como para no caer en la cuenta que el volumen de la radio debe poder ser configurable, de otro modo, es inútil como despertador y no debería denominarse radiodespertador, sino de otra forma.

No se hasta que punto Grundig sigue diseñando y fabricando sus propios productos, o bien son productos asiáticos de terceros que remarcan. Me imagino que como AEG, y a diferencia de la también alemana Telefunken o Thomson será una combinación de ambas. Eso explica porque Grundig tiene productos muy buenos, como mi Sonoclock 790 (GKR3000), y otros tirando a malos. Siempre hay un riesgo y definitivamente en este caso, deberían transformar su slogan de Grundig. For a good reason por Grundig. For a bad reason.



Sony solía tener buenos modelos, si bien no con DCF al menos con sincronización horaria vía RDS (Radio Data System), pero ya tampoco los tiene en el catálogo. Philips nunca tuvo ninguno ni siquiera con DST automático, aunque al menos si que tienen intensidad del display graduable. La propia Grundig tenía el Grundig Sonoclock 660 que disponía de RDS pero que parece que ya no existe… En resumidas cuentas, no hay mucho más donde elegir, así que si encuentras un Sonoclock 790 en algún sitio, hazte con él antes de que se quede sin stock, y no compres el Grundig Sonoclock 795.

Es una lástima porque Grundig lo tenía bien fácil. Una excelente base en la que sólo era necesario agregar mejoras incrementales. Incluso podían haber salvaguardado el error manteniendo en el catálogo al 790, pero no ha sido así. Si en algún momento aparece el Sonoclock 796 o el Sonoclock 800, aseguraros muy bien de que cumple todo lo necesario.



Como referencia, podéis descargar el Manual de instrucciones Sonoclock 790 en español (519 KB. en formato PDF) y el Manual de instrucciones Sonoclock 795 multiidioma (1,1 MB. en formato PDF).