Han pasado unos meses desde que os hablara de calzado, en aquel caso sobre las Yumas Galaxia, aunque tenemos que remontarnos bastante más atrás, cuando con los Diluis Ilhavo Cathay, hablara de calzado tradicional Made in Spain que tanto me satisface.

Hoy es el turno de Calzados Losal (Industrias Losal S.L.), una firma que data del año 1899 en Monforte de Lemos (Lugo), cuando José López Rodríguez comienza a fabricar de manera artesanal zapatos y botas. En el año 1915, se le unen sus dos hijos continuando el mismo negocio y apostando por la máxima calidad, convirtiéndose en uno de los calzados predilectos por los mandos militares de la época. A día de hoy, continúan siendo una empresa familiar, ahora en manos de la cuarta y la quinta generación encabezada por Gonzalo López Otero, siguen fabricando de manera artesanal, y permanecen en Monforte de Lemos. Son 120 años de tradición que los han convertido en la empresa zapatera más antigua de toda Galicia y que sin llegar a ser una marca demasiado popular, goza de una reputación sin tacha. Su catálogo incluye calzado de calidad tanto para hombre como para mujer y exportan parte de su producción a Alemania y Francia, donde cómo casi siempre ocurre, son prestigiosos y valorados. Un honor que no muchos conocen es que diferentes personalidades has calzado zapatos de Losal: Nicolas Sarkozy (expresidente de la República de Francia) o Francisco González (expresidente del banco BBVA).



Como sus inicios fueron botas para los militares, nada mejor que empezar con uno de los productos más históricos que tienen. Sus botas OTAN modelo 1872-34. Porque el concepto se parece mucho a las Segarra Paraka, sólo que con una calidad aún superior, y un precio más elevado. Se trata de un calzado de uniformidad, con estética militar que en Calzados Losal enfocan hacia la seguridad laboral, el calzado profesional, pero también la vestimenta casual.

El proceso de manufactura requiere de más de 250 tareas y más de 10 materiales diferentes por cada par de zapatos, procesos que son realizados de forma artesanal en su pequeño taller de unas 20 personas, dando por resultado un producto de calidad que es 100% Made in Spain. Para mejorar la durabilidad y la resistencia utilizan la técnica del doble cosido (Goodyear Welted) lo que explica que sus precios finales sean algo más caros que los de la competencia.

Se presenta en una caja de aspecto tradicional y generosas dimensiones para encaber esta bota. Hay que destacar que es de cartón 100% reciclado y que está exento de PVC, al igual que la bota en sí. Y es que en Losal también prestan atención a la sostenibilidad. Por ejemplo toda la energía que se usa en el taller proviene de instalaciones fotovoltaicas (solares).





Se agradece la presencia de una detallada etiqueta informándonos de los datos de contacto de la empresa, así como de sus principales características.



Con la referencia 1872, esta bota está construía con piel natural de ternera en color negro, usando tintes y colas al agua y con un proceso de curtido que reduce el nivel de cromo al mínimo. Es una bota profesional, por lo que aunque se puede utilizar en el día a día, en su concepción prima la robustez más que la suavidad. El cierre es por cordones, estos son redondeados y fuertes, lo que implica que se pueden apretar y aflojar con mucha comodidad, un proceso que es de gran importancia en una bota, porque tendremos que realizarlo cada vez que nos las vayamos a poner. La longitud es correcta para abrocharlas con independencia de su nos gustan más ceñidas u holgadas.



La botas OTAN son un calzado bastante rígido y pesado, están destinada para proteger los tobillos, de manera que requieren cierto entrenamiento para llevarlas. Una vez superado, nos encontramos con que son sorprendentemente cómodas. La suela es de caucho antiestático, con el típico dibujo militar, agresivo, y también muy adherente, incluso en entornos fuera de su hábitat natural como sería la ciudad.



En Industrias Losal han optado por un concepto en el que la lengüeta va unida a la bota, funciona bien porque una vez calzadas es imposible que se mueva de su posición y acabe molestando a cada zancada, pero dificulta ligeramente su puesta. Está construida sobre su horma 34, compartida con otros productos de la marca como las botas de montaña 2094-34, 2116-34 o 2110-34 o el botín blucher 2463-34, de manera que su diseño y proceso de fabricación está completamente probado.









Un aspecto que no se ve, pero que me gusta muchísimo es que todos los modelos se prueban simulando tests de uso para garantizar su durabilidad y resistencia. Una inversión en la compra que sin lugar a dudas merece la pena.

En su web ofrecen una guía de tallas para que el zapato o bota se nos adapte perfectamente a nuestro pie. De hecho Losal detalla las dimensiones exactas de cada calzado en base a su horma. En el improbable caso de que nos sea insuficiente, también nos ofrecen la fabricación completamente a medida.

Con un precio de 100€, la bota OTAN de Losal tiene un precio razonable. En efecto es más cara que un zapato clásico convencional, pero sólo la cantidad de cuero necesaria ya lo justifica. Unos euros que por lo que he visto quedarán bien invertidos en un calzado que nos durará años o incluso décadas.