Cuando en 2012 os explicaba cómo diferenciar un Casio falso de uno auténtico, adelantaba ya muchos criterios de los que vamos a poder comprobar hoy.

Este artículo es el después, es decir, 4 años después de aquel, en el que tanto el Casio F-91W auténtico como el falsificado, han tenido un uso real, y cuidadoso en ambos casos.

A los no expertos, una apariencia y un comportamiento casi idéntico en el original y la copia, podría engañarlos. Gracias al éxito de ese artículo, espero haber evitado 5000 engaños. En cualquier caso, me parece mucho más interesante este análisis de hoy. Veamos lo que ha ido ocurriendo con el paso del tiempo.

La primera diferencia que aprecié, fueron los tornillos de la trasera, empezaron a oxidarse, algo que se apreciaba aproximadamente a los 6 meses de uso. Todo ello a pesar de permanecer en una caja relojera cuando no se usaban con bolsitas desecantes para controlar la humedad como hago con el resto de relojes. A la izquierda el Casio genuino con los tornillos en perfecto estado. A la derecha el modelo falso con bastante óxido en los tornillos:

Después, empezaron a oxidarse también los botones. El reloj de la izquierda es el Casio F-91W original, mientras que el de la derecha es el falso. Vemos el óxido en el botón de arriba (luz), pero en mayor medida en el de abajo (modo):

A ello le siguió que la pila se agotó en el modelo fake, aproximadamente a los 2 años de uso. En el auténtico, la pila lleva más de 4 años, y sigue funcionando perfectamente. El fabricante declara 7 años de vida con un uso típico, que en el caso de no usarse alarmas ni luz, puede llegar o incluso superar los 10 años.

Por último, empecé a apreciar un progresivo deterioro en las correas de resina de la copia. Están algo acartonadas, y un poco pegajosas por algunas zonas. En otras, se ven manchitas blanquecinas. Ninguno de estos problemas pasa en el reloj auténtico. Los dos han recibido un par o tres de baños reparadores con aceite de silicona. Podemos comprobar nosotros mismos que el Casio de la izquierda es el de verdad, en perfecto estado, incluyendo la carga de la pila. El de la derecha es la imitación.

Las diferencias son apreciables entre ambos. Mientras que el de verdad, ha envejecido de una forma admirable, en el falsificado, el tiempo ha hecho estragos. Son diferencias de calidad, que en general pasan desapercibidas al principio. Su objeto es engañarnos sin más, adquiriendo el modelo falso.

También os expliqué, que el rendimiento del modelo falso, fue bastante pobre desde el principio. Con problemas leves a nivel de módulo falso, como que el LCD se atenuase al usar la luz, o el cristal orgánico de poca calidad. Y otros graves, como la precisión que retrasaba 10 segundos al día, peor que algunos de mis relojes mecánicos, cuando en el original, la exactitud era de 0,3 segundos/día. Ciertamente si no conseguimos que un reloj marque el tiempo como debe, poco tiene de reloj…

Debo decir también que aunque el original, acabó al final algo relegado con la entrada del Casio F-84W, tuvo bastante más uso que la copia, que con sus problemas, empezó a resultarme desagradable de llevar.

Si no recuerdo mal, el modelo genuino me costó unos 10€, el falso 5€, es decir la mitad del precio. Sigue llamándome la atención como las industrias de la imitación se complican para falsear uno de los relojes más asequibles del mercado. Si lo hacen es sin duda porque la gente los compra. Parece mentira hasta donde podemos llegar para ahorrarnos 5€. A diferencia de compradores de la calle, lo hice sabiendo lo que compraba, tenía curiosidad por compararlos, y siempre pensé que a malas, podría aprovechar la correa como recambio. Al final, tenía un tacto bastante rígido en el fake, y pensé que duraría… Ni para eso va a servir, el pobre.

Quiero pensar que parte del éxito de estas copias, son la moda de lo vintage, y su accesibilidad. Esos paseos por alguna zona turística, y que de repente, se nos antoje ese F-91W o ese W-59 que nos ofrece el señor de la manta.