La historia de Certina se remonta al año 1888 en Grenchen, cuando los hermanos Adolf Kurth y Alfred Kurth abren su primera fábrica de mecanismos y otros elementos para la industria relojera, bajo la marca Grana, como abreviatura de Granacus, el término latino que definía Grenchen.

A partir de 1938, cambian el nombre de la marca a Certina, de nuevo inspirados por el término latino certus, que significa certeza. En el año 1959 Certina lanzó al mercado el popular modelo denominado, Certina DS.

Equipados con el revolucionario sistema DS (double security), un sistema que otorgaba una resistencia muy por encima de lo habitual en condiciones extremas. Sus características más notables eran la resistencia al agua y a los golpes debido a su sistema de mecanismo suspendido, sus dobles juntas en la corona y su cristal extragrueso. Atributos éstos, que lo hacían apto para un uso tanto deportivo como acuático. Eran relojes para mostrar elegancia en condiciones extremas, y pronto se harían muy populares, cosa que se reflejó en unas cifras de ventas de cientos de miles de unidades.

En 1959, Hans y Erwin Kurth, así como sus equipos técnicos y de ingeniería fijaron sus objetivos en la creación de un nicho de mercado exclusivo basado en un concepto definido por la calidad. A partir de ese esfuerzo nace la idea de un mecanismo especialmente suspendido por un aro de goma sintética dentro de una caja muy reforzada, adecuadamente llamada DS o “Double Security”. Con este sistema se incrementaba de forma significativa la resistencia a los golpes extremos, polvo, humedad agua y hacia al modelo Certina ds un compañero ideal en cualquier situación.

Hace años, Certina para suerte de muchos aficionados, creó la reedición del mítico modelo de los años 60. Estéticamente muy fiel al original, y aunque por motivos de la globalización y se su integración en el Swatch Group, ya no sea manufactura propia como antaño. El modelo DS 1 conserva la belleza y muchas de sus características que lo hicieron entrar en la categoría de los relojes históricos. El DS 1 Day-Date, no deja de ser una evolución de este clásico, lanzado en 2012.

Tras mucha reflexión, y siendo fiel a mis preferencias por esferas claras, opté por su variante con armis y esfera plateada (C006.430.11.031.00).

La caja de cartón original, es elegante, pero más bien sencilla, y a mi parecer, demasiado parca. Apenas un pequeño manual de instrucciones (121 Kb. en formato PDF), que resulta demasiado genérico y no profundiza en los detalles técnicos, como lamentablemente ya nos tienen acostumbrados en el Grupo Swatch.

Es un reloj elegante, fino y bien terminado, sin necesidad de recurrir al clasicismo. Pero no debemos llevarnos a engaño tras su exquisita apariencia, es un miembro de la familia DS, por lo que está diseñado y construido para resistir, prueba de ello es su impermeabilidad al agua hasta 10 ATM.

Con un diámetro de 39mm sin contar la corona (42,5mm con ella), es lo justo para resultar discreto y elegante, pero sin parecer pequeño, gracias a lo ancho de sus asas, y lo fino de su bisel, que hace que el diámetro útil de la esfera sea de 35mm. El grosor de solamente 12,5 mm, lo hace muy cómodo de llevar, y reafirma su elegancia. El peso total es de 137 g.

La legibilidad de la esfera, con largas agujas de color negro es muy buena. Esto mismo es cierto para la gran ventana del día de la semana, aunque no tanto para el día del mes, especialmente con cifras de dos dígitos.

El cristal es un zafiro convexo con tratamiento antireflejante, mientras que la tapa trasera es de cristal mineral hardlex, sorprendentemente a presión, y no roscada, algo que parece no encajar con la resistencia, pero del que no he apreciado ningún problema.

La corona no es roscada, algo que para mi representa una comodidad, y una mejora técnica que sin este añadido mantenga su impermeabilidad, aunque algunas opiniones lo tildan de inconveniente.

En general los acabados y materiales son de máxima calidad, sin pega alguna. Así por ejemplo el cierre deployante, aunque como en el de Tissot, es sin pulsadores, ya no es chapa prensada, sino acero mate como en el Citizen.

En todo caso, lo mejor está por dentro, con un calibre ETA 2834-2 de 2006, sobre la base de los 2824-2/2836-2 de 1982, pero con una historia que se remota hasta 1961 para sus primeras versiones, está más que probada su fiabilidad.

Ofrece parada de segundero, y posibilidad de cuerda manual, pero lo mejor de todo es que late a 28.800 bph. Es un placer ver como el segundero avanza a 8 saltos por segundo recorriendo todo el perímetro de la esfera. El cambio de fecha es instantáneo, y se produce en los pocos minutos que transcurrent entre las 12:00 y las 12:03.

Carga muy suavemente y con gran eficiencia gracias a su rotor bidireccional, me da la impresión de ser el más eficiente de los movimientos que tengo, superando incluso al del Orient Titanium. Documenta una reserva de marcha de 38 horas, de la que he obtenido 42,25 horas reales, que es lo normal en movimientos de 28.800.

Certina indica una tolerancia en la precisión de -5/+30 segundos/día, es curioso, porque ETA, lo documenta en una media +/-12 segundos/día. El mío daba 18 segundos/día. Admirablemente, de forma regular día tras día sin variación alguna, inclusive en diferentes posiciones. Lo consideré un cifra inadecuada para el posicionamiento de este reloj, por lo que tras la buena experiencia con Casio, me decidí a llevarlo al Customer Service de Certina.

El PVP es relativamente alto considerando sus funciones, aunque una vez repasado el conjunto, y a tenor de su manufactura suiza, podríamos llegar a justificarlo.

Actualizado a lunes 19 de mayo de 2014. 22:09:
He decidido llevarlo al Servicio de Atención al Cliente (SAT) de Barcelona para que lo ajustaran. Con la máxima educación y profesionalidad, y sin pregunta alguna se lo quedaron, y pasados 16 días me lo devolvieron en perfectas condiciones, y en unas ajustadísimas condiciones de marcha de +4 segundos/día, con su correspondiente prueba de hermeticidad pasada.

Ellos mismos se encargaron de enviarlo al taller de Madrid, y de volverlo a traer al SAT de Barcelona. Desde aquí animo a todos los propietarios de algún reloj mecánico de marcas de cierto prestigio, que no duden en acudir al soporte de la marca en caso de no estar satisfechos con su rendimiento. Y es que esa es precisamente una de las ventajas del lujo. Siendo mal pensado, muchas veces temo que esa falta de ajuste en la precisión sea algo intencionado a la hora de regularlos. Si lo pensamos bien, los componentes de un calibre en grado standard o un elaboré son idénticos, y creo que este tipo de política no beneficia ni a las marcas ni a los usuarios. Es más, si ETASA desea seguir siendo competitiva frente a Selita, Soprod, y otras manufacturas suizas, tienen que cuidar su ajuste y precisión, que es exactamente lo que les ha dado el prestigio necesario para llegar hasta donde están ahora.