Cuando se lanzó el Casio F-91W al mercado en 1989, tenía un precio recomendado de 16,95$. En España, se traducía en las tiendas a unas 1.900 pesetas, que serían unos 11€. Con el aumento de precios a lo largo de los años, esos 11€, equivaldrían a 28€ de la actualidad.

Sin embargo, podemos comprar ese mismo modelo de reloj, que aún se fabrica, por aproximadamente 10€:

Hablé un poco sobre ello al presentar el Casio GW-6900, pero esta vez me apetece profundizar un poco más. Así que ¿cómo se explica? Bueno, el F-91W es un producto tecnológico ya amortizado, y todos sabemos que la tecnología reduce su coste año tras año. Si no lo percibimos, es porque sus capacidades aumentan, de modo que un disco duro actual de 1 Tb., cuesta lo mismo que uno de 250 Mb. antaño. En cambio el F-91W es exactamente esa tecnología de hace más de 25 años.

Por otro lado, se han reducido costes, ahora se fabrican en China o Tailandia en vez de Japón, y se venden muchas más unidades por lo que debido a economía de escala, también contribuye a la reducción de precio. Una reducción que es de casi el triple como hemos visto, nada despreciable.

No es un caso aislado con Casio, pues el recientemente descatalogado, y aún más veterano F-84W, costaba en 1986 16,95$, que es más de los 11€ que pagué por él en 2015.

Podemos compararlo con un Big Mac, que cuesta 3,65€, cuando en 1989 costaba 280 pesetas (1,7€), o con unas J’hayber que costaban 3.500 pesetas (21€), y ahora cuestan 48€.

Debemos agradecer a Casio que haya optado por esta política comercial, al menos en algunos de sus modelos, popularizando así el reloj digital de pulsera, cuando otras compañías, simplemente han decidido retirar esos modelos, o los que los aún los ofrecen, como Timex con el T78587 que está a cerca de 50€.