Dejamos el estilo del Casio AL-190W, pero seguimos con los relojes.

Hoy os hablaré de la marca Luch (Луч), que significa rayo, se remonta a 1953 en Bielorusia. Conocida como la Rusia Blanca, estuvo integrada en la Unión Soviética hasta su independencia en 1991. De ellos, sus relojes siguen produciéndose a día de hoy en esa misma factoría, como es el caso de este Luch 738759463 que nos ocupa.

Los relojes Luch, pese a ser fáciles de conseguir, y muy económicos, a diferencia de los Vostok, no resultan demasiado habituales por nuestros lares.

Son relojes humildes, sin pretensiones, y que no tienen nada que ocultar, a diferencia de por ejemplo los Jaragar. En ese sentido, me recuerdan a los HMT, relojes sencillos y fiables a disposición del pueblo trabajador.

La presentación, es austera, con un blister que recuerda mucho al de los Casio Collection. Dentro se incluye un pequeño manual y su garantía, como suele ser habitual, sólo en idioma ruso.

Monta un calibre manufactura BY 1801.1, heredero del 1801, y que a su vez deriva del 1800A y del 1800 empezados a producir en 1955. Tiene 15 rubís, y es un movimiento mecánico de cuerda manual, caracterizado especialmente por su pequeño tamaño, que lo ha hecho muy frecuente en relojes de mujer, pero que también monta el original monoaguja.

Late a 21.600 vph, y entre sus características distintivas está el no disponer de segundero. Documenta una reserva de marcha de al menos 38 horas, y una precisión de –40/+85 segundos/día que es más bien pobre. En mi caso, medí una desviación de 55 segundos/día, que tras ajustarlo, se quedó en -3 segundos/día. No demasiado preciso para sus 21.600 vph, como ya podemos anticipar de acuerdo a las tolerancias del fabricante, que son las más amplias que conozco, pues hablamos de casi un minuto y medio al día. Una prueba de que estos movimientos son unadjusted. La reserva de marcha que he medido es de 42,75h, lo habitual para una cifra oficial de 38h, donde como sabemos el tramo final puede ser demasiado impreciso, así que se descartan esas 4,75h. Es una calibre de tamaño diminuto, pues está en realidad destinado a relojes de mujer, así que necesitaremos una buena lupa para manipularlo. Desconozco el motivo de que el único calibre Luch de manufactura que haya quedado sea éste, pues por sus dimensiones, estoy seguro que será menos fiable, y más caro de fabricar que uno de tamaño normal.

El reloj tiene una bonita caja de color negro con recubrimiento PVD, pero no está claro si lo que hay debajo es acero, o más probablemente latón, por lo que tendremos que ver como resistirá el paso del tiempo. Está claro que no se va a romper, pero quizás se arañe, o desgaste. En general me gusta su aire tipo reloj de piloto, y no puedo evitar que me recuerde al hermano pobre del Hamilton Khaki Field. La tapa de cierre es a presión, con una hendidura que nos permite hacer palanca. Va realmente dura, y necesité una navaja de relojero para abrirla, lo que hizo que en ese hueco, por suerte invisible, se desgastara el recubrimiento.

El diámetro supera ligeramente al habitual en relojes vintage, pero es pequeño para lo que estamos acostumbrados: 37,6mm (sin corona). Gracias a su pequeño movimiento, tiene tan solo 7mm de altura, lo hace ligerísimo: 38g. Sobre la corona, decir que también es de color negro (no se sabe si PVD o no), pero de un tamaño algo pequeño, que hace que resulte algo incómodo darle cuerda o ponerlo en hora. Sobre la cuerda, la sensación es de una dureza superior a otros relojes de cuerda, no se si será algo de mi unidad, pero es casi como dársela a un automático con remonte manual.

Las marcas, son minuteras/segunderas, en vez del habitual horarias, tipo el TAG Heuer Carrera SpaceX, pero para ser sinceros, sin otro sentido que la estética, pues como ya he dicho, no tenemos segundero, y menos cronógrafo. Este es quizás el único aspecto donde el reloj “miente”. La esfera tiene un bonito color crema claro.

Las agujas son algo cortas para mi gusto, y serían bastante más legibles si fueran un pelín más largas, mayormente la manecilla minutera. La correa de 20mm de ancho, es de piel, o de imitación de ésta, pero de una calidad realmente pobre. Es suficientemente larga, en realidad, sorprendentemente larga para el tamaño del reloj, y en muñecas medianas, como es la mía, les falta un agujero al principio del todo para que no quede demasiado holgado. Hubiera preferido una zulú de tejido textil, y color negro, que habría resultado aún más económica. Tampoco lleva ninguna aplicación de lumen.

La tapa trasera es a presión, quizás por ello no ofrece ningún tipo de resistencia al agua, y la agradable sorpresa es que el cristal, es mineral. Aunque en efecto parece cristal, es algo extraño, se mancha con más facilidad, y no parece tan duro como el cristal habitual. Ellos lo llaman cristal de silicato, que por lo que he leído, vendría a ser como el Pyrex.

Por lo demás, en la propia web oficial indican su PVP recomendado, fijado a 752.000 rublos bielorusos, lo que vendría a ser unos 35€, por lo que aunque le añadamos el transporte, y alguna comisión para el vendedor, nos permite tenerlo de forma relativamente fácil por menos de 50€. En este nivel, tiene una relación calidad/precio, francamente difícil de superar.

En un movimiento sorprendente, los suizos de Franck Muller se hicieron hace poco con el 80% de la fábrica, por lo que nos os extrañe que más bien pronto que tarde, acaben como Raketa, con nuevos modelos de segmentos mucho más caros. Así que si queréis algo fiel a su esencia, lo mejor es que aprovechéis ahora.