El Orient Titanium Slide Rule, combina dos cosas que me encantan en un reloj. Es mecánico, a la vez que su caja y su armis son de titanio.

Es tecnología japonesa, es decir, buenas prestaciones a buen precio, y mi primer Orient. Está disponible en cuatro modelos, de las que solamente cambia el color de la esfera: negra (CEM58001), azul (CEM58003), gris (CEM58003), y el que he escogido, de color blanca (CEM58004).

En nuestros días Orient sigue siendo el mayor fabricante de relojes mecánicos del mundo, aunque desde hace aproximadamente 5 años, es propiedad de Seiko-Epson.

Monta el conocidísimo calibre 469 basado en el Seiko 7005 de 21 rubíes que late a 21.600 bph, pese a su relativa simplicidad, se encuentra en la escala media de calibración (EM), y documenta una precisión de -15/+25 segundos/día, y que a efectos de uso diaria se queda en unos asombrosos +3 segundos/día, de las mejores en esa gama e incluso en gamas superiores. No tiene cuerda manual, ni parada de segundero, pero si un botón para el ajuste del día de la semana, que está disponible en castellano e inglés. Particularmente no le veo ninguna ventaja al pulsador, sobre hacerlo con la corona, pero queda bonito. El motivo es que Orient no tiene aún integrado en ninguno de sus calibres el cambio de día de la semana desde la corona. El cambio de fecha se produce entre las 23 y la 1, mientras que el rotor de carga es bidireccional, y bastante eficaz.

Tiene un diámetro de 43,5 mm, que personalmente me parece ideal. Contando la corona, crece hasta los 46 mm, aunque debido a su diseño, parece algo más grande de lo que es. Con tan solo 11 mm de espesor, resulta fino, que sumado a su ligereza general (105 g), hace que sea muy cómodo de llevar.

Además de ligero y muy resistente, el titanio aporta un tacto de suavidad y calidez, que es además muy dieléctrico, poco conductor de calor y totalmente inoxidable. Sin embargo es delicado en cuanto a ralladuras superficiales. Los datos oficiales, indican una reserva de marcha de al menos 40 horas.

A diferencia de Seiko SNZF55 y del Vostok Amphibia el sonido mecánico al moverse es bastante perceptible, pero no molesto.

La esfera es limpia, y por tanto muy fácil de leer, toda la complejidad de la regla móvil, se encuentra en el exterior, y se puede mover desde la corona de las 4. No es estrictamente un reloj de 24 horas, pero sus indicaciones nos ayudarán a leerlas.

El lumen no es nada del otro mundo, más o menos visible en las agujas, y aún más débil en las marcas horarias. El cierre, incluyendo seguro es a presión, y no con pulsadores.

Un reloj que resumiendo me gusta mucho en cuanto a diseño, y construcción, y del que sólo podría pedir zafiro en vez de cristal mineral, y una resistencia al agua superior a 50M.