Al principio de llegar a Barcelona, lo que ahora es el Parc de la Pegaso, era un descampado en estado de abandono, que salvo por perros, maleantes, y las hogueras de San Juan, no tenía demasiada utilidad social. Algunos años después, en 1986, se convertiría en un parque más que decente, que con la dejadez y el pasar de los años, tiene un aspecto un tanto triste por el poco empeño en sus cuidados.

Estoy seguro que en otros países con otras mentalidades, habrían destinado esfuerzos en cuidarlo, y por supuesto en darlo a conocer, habiendo sido en el pasado una de las cunas de nuestro país en cuanto a ingeniería y actividad industrial.

La historia se remonta a 1904, cuando los empresarios catalanes Damià Mateu i Bisa, Francisco Seix Zaya y el ingeniero suizo Marc Birkigt, fundan La Hispano-Suiza, Fábrica de Automóviles, S. A., con sede en la calle Floridablanca.

En 1907, Hispano-Suiza traslada su fábrica a La Sagrera, fabricando de camiones, autobuses, omnibuses, y por supuesto, coches deportivos, de lujo y de competición. Pero también motores marinos, de aviación, y otros vehículos de guerra y armas. Precisamente sus motores de aeronáuticos, resultarían clave para la victoria aliada de la Primera Guerra Mundial. Viviendo su época dorada en los años 1920 a 1930.

Lamentablemente el aislamiento posterior a la Guerra Civil, cerró nuestras fronteras, por lo que Hispano-Suiza perdió gran parte de su mercado potencial, de modo en que 1946, mediante el Instituto Nacional de Industria (INI), se funda ENASA (Empresa Nacional de Autocamiones, Sociedad Anónima), que toma las riendas de Hispano Suiza. El objetivo que se persigue, es proseguir con la fabricación de camiones y autobuses, que el gobierno de Franco considera de importancia estratégica.

En 1947, se renombra a Pegaso, y todas los logros conseguidos por Hispano Suiza, habrían quedado diluidos sino hubiera sido por el genio del ingeniero Wilfredo Ricart, que se puso a los mandos de Pegaso como Consejero Delegado, tras haber estado en Italia colaborando con Alfa Romeo y Ferrari. Culminando en 1951 con la presentación de super-deportivo de lujo Pegaso Z-102. La siguiente fotografía de Miguel Pascual Laborda es de algunos años después a esa época, cuando la calle se llamaba todavía Carretera de Ribas (179-197).

La leyenda del Z-102, continuaría con gestas como la de su versión especial, que se hizo con el título de coche más veloz del mundo, superando al Jaguar Tipo C.

En 1979, la zona que ocupaba la fábrica de la Sagrera ha cambiado tanto, que los vecinos y el ayuntamiento presionan a ENASA, para que traslade su fábrica a la Zona Franca

Con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, la marca necesita internacionalizarse, pero muchos de sus desarrollo han quedado anticuados, y resulta difícil competir, así que en 1990, ENASA, es vendida a Fiat, que integra Pegaso en su marca Iveco, y de este modo termina la historia.

En la fotografía de a continuación, esta vez de mi autoría, y tomada hace unos pocos días, reproduce, salvando mis limitaciones, el encuadre de la fotografía de antaño, ya con el nombre actual de calle Sagrera (ahora Gran de La Sagrera).

Apreciamos lo mucho que ha cambiado el entorno y sus gentes, y podemos admirar la entrada, y las oficinas, casi como eran hace 60 años. El parque de 3,65 hectáreas, ocupa gran parte de lo que era la antigua fábrica, mientras que en las antiguas oficinas, ahora se trabaja mucho menos que antaño, ocupadas por la Guardia Urbana.